25 ago. 2009

De niña jugaba con muñecas

Cuando era pequeña jugaba con muñecas. Supongo que es algo instintivo. Y casi todas las niñas felices del mundo juegan con muñecas, si no son de esas superchachis que venden en los grandes almacenes y que hacen de todo, son de trapo, de barro o de paja, pero son muñecas al fin y al cabo y todas tienen la misma función. Y recuerdo que me gustaba acunar a mis muñecas en los brazos, y a la hora de dormir, me gustaba dormir abrazadita a mi muñeca favorita, porque ella me quitaba mi soledad y mis miedos y yo le daba a ella cariño y cuidados. Y cuando jugaba con mi muñeca, no la ponía a dormir sola en una cuna ni le daba al botón de llorar para llevarla lejos de mí e ignorarla. Jugaba a alimentarla, peinarla, bañarla, cambiarle de ropita, a hacerle cariñitos... en fin, a ser mamá. Seguía mi instinto.

Pero cuando era la hora de alimentar a mi bebé, no jugaba a sacarme la tetita y ponérsela en la boca a mi muñequita, jugaba a enchufarle un biberón. Creo que ni siquiera sabía que las tetas grandes que tenía mi mamá servían para eso.

También recuerdo que en un anuncio de la TVE (la única que había por entonces) de esos que hacen a veces de recomendaciones que resultan insultantemente obvias del tipo: "en verano hay que ir por la sombra y beber agua", una de las cosas que decían era: "nunca duerma con el bebé, podría asfixiarlo". Y recuerdo cuando familiares y amigos con bebés de verdad decían que no los cogiera y que no los tocara porque si no se acostumbraban y eso era muy malo. Y lo recuerdo hasta ahora porque para mí era algo tan raro como "¿y entonces para qué vas a tener un bebé si no puedes ni dormir con él, ni cogerlo ni nada?, pues qué aburrimiento".

Y recordando recordando me planto en la adolescencia, donde también me marcó algo que vi en una película de Elijah Wood, todavía niño, con Melanie Griffith y Don Johnson. "Un lugar llamado paraíso", se llamaba. No es que me acuerde del título, es que lo acabo de mirar en el Google. Pero lo que sí recuerdo es que iba de un niño que llegaba un verano a las vidas de una pareja que estaba rota porque la mujer nunca se repuso de la muerte de su bebé. Ella le oyó llorar por la noche en su cuna, pero no hizo caso porque resulta que alguien le había dicho que una no podía estar acudiendo cada vez que un bebé llora. Y no le oyó llorar nunca más. Pensé en cómo debía ser vivir con algo así y me dio más mal rollo que cualquier película de fantasmas o de zombies.

Pues ahora tengo un bebé y duermo con ella, y la cojo cuando quiero, y me la llevo a todas partes, y le doy el pecho, y a veces nos bañamos juntas, y nos revolcamos por el suelo, y cantamos y hablamos y gritamos (todo esto en su idioma, claro, que ya domino a la perfección, y se pueden decir muchas cosas a base de arrgggsss, uuummmfffsss, y bbbrrrfffs, en serio)... en resumen:  jugamos. Y las dos nos lo pasamos muy bien juntas y si eso significa mimarla o acostumbrarla, si a lo que se acostumbra es a estar contenta y bien atendida, ¡PUES ESTUPENDO!

3 comentarios :

Nebetawy dijo...

Si antes hablo... Mira lo que acabo de descubrir:

http://pilpileando.wordpress.com/2009/08/10/bebe-gloton-el-primer-muneco-lactante/

El muñeco lactante. ¡Genial!

28 de agosto de 2009, 12:42
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mayte dijo...

Hola Nebetawy!!! Soy Mayte , la hermana de Ismael y hace poco me comentóde tu blog pensó que me gustaría yasí és.
Respecto al colecho, tengo que decirte que yo para los ojos de la gran mayoria de gente que conozco y los que nó,soy la peor madre del mundo ya que he compartido cama con Guillem mi hijo mayor (ahora tiene 4 años)hasta que él decidió independizarse hace un año mas o menos, sin traumas ni lloros.
Un buén dia dijo que se iba "al seu llit blau" y hasta hoy.
yo también he oido que si cuando lloran sales corriendo se acostumbran y qué!!??.
Es mejor que se acostumbren a sentirse abandonados? ¿a los adultos cuando lloramos nos gusta que nos den un abrazo y nos consuelen verdad? són los bebés diferentes?.
Te animo a qué continues con tú manera de hacer, que practiques el colecho el "cobaño" y que eduques a tu "habichuelita" como te salga del alma.
Yo con Guillem lo hice y ahora que tengo otro bebé de cuatro meses, Adrià lo pienso hacer igual, procurando no hacer daño a Guillem. ( ya sabes lo del principe destronado..)
Un abrazo: Mayte

13 de noviembre de 2009, 10:46
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Nebetawy dijo...

Hola Mayte. Pues gracias por leerme, me alegra que te guste mi blog. Y me alegra más aún encontrar gente que cria de esta forma; de verdad creo que si hubiera más bebés criados con apego habría menos adolescentes conflictivos y adultos con mala leche. Un abrazo para tí, para tus príncipes y para Ismael :)

13 de noviembre de 2009, 22:24
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