6 ago. 2009

Introduciendo los sólidos

En la visita rutinaria de los 4 meses al pediatra, la enfermera nos dice que hay que introducir las papillas de cereales sin gluten. Así que nos hemos ido al super y después de debatirnos entre un montón de marcas que aseguran ser las mejores, nos hemos llevado una a casa, con toda la ilusión de: "oh, qué mayor es nuestra niñita, ya va a comer papillitas... yupiii". Y cuando ha llegado el momento de dársela, cámara en mano para inmortalizar el momento, en vez de una emocionante aventura ha resultado ser un castigo cruel; la cámara ha acabado en su funda y la papilla en su cara, en nuestra cara... y finalmente en el retrete.

Y es que es evidente que si la niña no quiere, pues no quiere, y nos hemos planteado que tal vez obligándola con un embudo, tapándole la nariz o vete tú a saber qué otras técnicas de tortura nazi, al final se habría acabado la condenada papilla, pero... ¿realmente es conveniente que de tan pequeñita asocie la hora de la comida con la hora del castigo brutal? Pues no.



Pero siempre te queda la duda de si estás haciendo lo correcto, porque estás contradiciendo los sabios consejos de un médico, que sabe más que tú porque ha estudiado. Y te sientes una mala madre y se te viene el mundo encima y bla bla bla... tonterías. Lo mejor que puede hacer una es informarse, o lo que en estos días sería encomendarse a San Google. Y aquí los grandes descubrimientos que hice:
  • La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses. Después introducir otros alimentos, pero continuar con la lactancia materna hasta el año como mínimo, y hasta que el niño se canse como máximo.
  • Los bebés no están preparados para comer otros alimentos hasta que pueden sentarse por sí mismos.
  • Los bebés tienen algo llamado reflejo de extrusión, que consiste en empujar con la lengua hacia afuera todo lo que no sea líquido, así evitan el peligro de ahogo.
  • No se debería introducir la alimentación complementaria hasta que el bebé empiece a interesarse por la comida de los adultos.
  • El mejor momento para introducir la alimentanción complementaria es cuando observamos que el bebé da muestras claras de hambre o saciedad, (si tiene hambre irá hacia la cuchara o intentará meter la mano en tu plato, y si no cerrará la boca y girará la cara con desprecio).

Así que dentro de todo, vi que no lo estaba haciendo tan mal. Seguí un poco mi instinto y un poco la lógica aplastante de que no puedo pretender que en el futuro mi niña coma bien si le hago creer que al comer la estoy castigando. Y esta idea general, con datos médicos, ejemplos, cartas de madres preocupadas y explicado al detalle, es lo que cuenta el libro de Carlos González "Mi niño no me come". También explica que todo eso de las papillas es un rollo, y una falacia comercial cuando ya hablamos de papillas de polvos, potitos y otros preparados industriales. Hacemos pasar a los niños por un montón de transiciones innecesarias: primero la teta, luego el biberón, luego las papillas, y luego la comida. Cuando ya está acostumbrado a una cosa, vas y le haces cambiar. Lo ideal sería dar el pecho hasta que tenga interés por la comida de verdad, y cuando lo tenga, que la vaya probando. Así de simple, si nos complicamos nosotros mismos.

Una vez más, el instinto, el tener un criterio propio y el buscar información alternativa, ganan a las instrucciones sistemáticas y rutinarias de los profesionales que nos han tocado.

4 comentarios :

maria jesus dijo...

si te sirve de alivio, la primera papilla parecía cemento armado, no tenía ni idea de como darsela y claro el primer día pensé...se morirá de hambre!! con mi hija le daba una cucharadita de papilla un poco de teta alternaba la teta con la papilla poco a poco, y cuando llegó el momento del yogurt o el petit suise, la niña ya tenía 4 años, y creo que se suele introducir a los 12 meses por que no le gustaba, ahora los come sin dificultad.
Lo mas divertido es cuando pueden comer chocolate, jajajaja cuando cumplían un año lo celebrabamos comiendonos una caja de galletas surtidas con chocolate!

29 de octubre de 2009, 22:57
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Nebetawy dijo...

Qué bien! Yo estoy deseando que pueda comer de todo, que a veces se tira en plancha a por lo que estoy comiendo yo, y si se lo retiro porque todavía no puede comerlo no veas el drama. Siempre son más interesantes las comidas de los papás que las aburridas papillas... normal!

2 de noviembre de 2009, 20:49
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Carol dijo...

Sabios consejos tus descubrimientos. Y estoy segura de que much@s niñ@s agradecerán que sus padres se lean "Mi niño no me come".
Nosotros empezamos con la alimentación complementaria a los seis meses (siendo la teta su principal alimento), dándole trocitos, y ella fue decidiendo qué le gustaba y qué no. Fue a los nueves meses cuando empezó a comer más en serio, al principio yo creo que sólo probaba texturas y sabores. Ahora con un año que va a hacer hay gente que se sorprende de lo variado que come, que coma lo que nosotros comemos, masticando y tan contenta.
Cuando están preparados están deseando experimentar de lo que sus padres comen.
Me alegro de que hayais decidido que la comida nunca debe ser una tortura, sino una reunión de la familia a la mesa.

11 de septiembre de 2011, 12:02
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Nebetawy dijo...

Cierto, Carol. De hecho hace ya bastante tiempo de esto, pero son cosas que me gusta recordar de vez en cuando. Lo que me parece una vergüenza es que ciertos profesionales sigan dando este tipo de consejos (bueno, digo consejos, pero más bien son órdenes) Por suerte hay libros como el de CG y un montón de información en internet, y cada vez somos más padres los que enviamos a las enfermeras a paseo :-)

12 de septiembre de 2011, 22:49
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