16 sept. 2009

Discreción

Buscando información sobre lactancia, he dado con varios artículos en blogs y páginas dedicadas a la crianza y a las mamás, que hablaban sobre cómo dar el pecho de forma discreta. ¿Discreción? Me ofende. Discreción es lo que hace falta cuando te chorizas un CD en el Corte Inglés, discreción es lo que hace falta cuando te viene un pedo en la calle y haces lo posible por tirártelo de manera que no suene por si alguien pasa cerca, o cuando uno pide por catálogo una peli porno o algún juguetito sexual porque le da vergüenza ir al sex shop, te pregunta si va envuelto en un paquete discreto (he trabajado de teleoperadora de sex shop por catálogo, la gente se preocupa mucho por eso, doy fe).

¿Pero para dar de comer a un bebé hace falta discreción? A parte de consejos acerca de lo que llevar siempre puesto (haga frío o calor) como un fular al cuello, una camiseta de tirantes y una chaqueta o camisa encima,  ¡y no olvides atrincherarte tras el carrito!, he encontrado obras de ingeniería como camisetas que por arte de magia se abren por arriba y por abajo y dejan salir solo la tetilla, y ya el colmo, el cobertor de lactancia, que es como un superbabero enorme que la mamá se cuelga del cuello y tapa pecho y bebé. Pues vaya con la discreción. Uno podría estar haciendo cualquier cosa ilícita ahí dentro. Yo si fuera policía, antes iba a pedirle explicaciones a alguien que está trajinando algo a escondidas tapado con un supertrapo, que a una señora que se sienta tranquilamente en un banco a dar de mamar a su bebé.

Sé que aún hay gente que te mira mal cuando das el pecho en algún lugar público. Pongamos que estoy en un restaurante y mi bebé se pone a llorar porque tiene hambre, le empiezo a dar de mamar y viene el camarero y me pide amablemente que me guarde mi teta, que queda feo. ¿Qué es más molesto, que le dé de comer y se quede a gusto, y que el resto de la gente se preocupe de su plato que es lo que tiene que hacer, o dejarle con hambre y llorando y amargarle la comida a todo el mundo? Desde luego, el camarero no tomará la opción más sencilla, en el momento en que la gente empiece a mirarme con cara amarga, me pedirá amablemente que me vaya con mi bebé llorón a mi casa y que no lo saque de allí hasta que aprenda a comportarse. Claro, ahora el malo es mi bebé.

En fin, todas queremos que esto cambie. Y ahora afortunadamente, ya vamos saliendo de la era del culto al biberón. Se apoya y se promueve la lactancia mediante grupos de apoyo y todo eso, y hemos avanzado mucho, pero no lo suficiente. Y si tenemos que escondernos para hacer algo natural, le estamos dando la razón a los que no lo ven así. Si al día siguiente va otra madre y da el pecho a su bebé, puede que también la eche, pero si va otra al día siguiente, y al siguiente, llegará un momento en que vea que es algo normal y que no hay que ir contracorriente. De modo que hay que predicar con el ejemplo, dar el pecho es sano, dar el pecho es bueno, es bonito, es romántico... ¡Y NO TENEMOS QUE ESCONDERNOS!

1 comentarios :

maria berrozpe dijo...

Totalmente de acuerdo con este post. El problema es que muchas mamas tienen muchísima verguenza, y eso no es facil de superar. Así que si eso pone en riesgo la continuación de la lactancia, pues bienvenidos esos cachivaches...... son un mal menor. Pero las que no tenemos ese problema tenemos que instaurar de una vez la naturalidad. Yo doy el pecho en cualquier sitio, hora o situación...... y si alguien me mira mal pues paso olimpicamente..... faltaría más.

2 de octubre de 2010, 15:02
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