19 sept. 2009

La vuelta al trabajo

... o cómo ingeniárselas para continuar la lactancia cuando una ya no puede estar con su bebé durante el día, pero no puede dejarse las tetas en casa.

Lo primero que tiende a hacer una es irse corriendo a comprar un sacaleches. Bueno, a lo mejor eres una privilegiada que puede permitirse un sacaleches eléctrico. No voy a decir nada de los sacaleches eléctricos porque no he tenido el honor de probarlos; igual van de maravilla, que sería lo suyo para lo que cuestan.  Pero si eres de las mías, probablemente irás a la tienda y pedirás un sacaleches. Te sacarán un par de modelos. Uno manual, que costará de 40 a 50€ y alucinarás porque cueste tanto algo que está hecho únicamente de plástico. Y pensarás: "Jo, para lo que cuesta esta mierda me compro uno eléctrico que tampoco habrá tanta diferencia. ¿Y cuánto cuesta el eléctrico, señorita?" Y aquí te pegan la hostia: entre 115 y 140€. Entonces bajarás la mirada, recogerás entre las piernas tu metafórico rabo y le pedirás que te ponga el manual. ¡MAL! No tires el dinero antes de probar el auténtico y genuino sacaleches manual: tus manos.

Si lo pruebas y te va bien, pensarás que soy justa al poner el sacaleches en cabeza en mi lista de cosas que crees que necesitas comprar, pero no.

La primera vez que usé el sacaleches, con la emoción que tiene una siempre al usar algo nuevo, me senté cómodamente en el sofá delante de una película y empecé a darle a la bomba. Pasaban los minutos, y yo dándole a la bomba. No salía nada y yo tenía paciencia, porque en las instrucciones decía que el pecho debía acostumbrarse y que la cosa va lenta. Y yo con paciencia y optimismo, seguía dándole a la bomba. Pasaban más minutos y empezaba a preguntarme de qué cantidad de paciencia estaban hablando en las instrucciones. Cuando decidí dejarlo antes de quedarme sin tetas, apenas había alcanzado la primera raya del recipiente; ni siquiera 10 ml. Bueeeno, lo probaremos otro día, que ya dice que es un proceso algo lento. Los próximos días salió un poco más de leche, poco a poco, las tristes gotitas se fueron convirtiendo en un triste chorrillo. Pero tampoco parecía que fuera a alcanzar nunca la cantidad necesaria.

Finalmente ya toca ir a trabajar. Y como no hay ninguna sala de lactancia en el trabajo, tengo que hacerlo en el lavabo, me siento en la tapa del váter, me subo la camiseta, desabrocho los ganchitos de las copas del sujetador, me aguanto la camiseta subida con la barbilla, cojo el cacharro, lo monto, empiezo a darle a la bomba, una gotita, dos gotitas, tres gotitas... finalmente el chorrito: yupiii!!! Curiosamente, cuando uno está en el lavabo siempre hay alguien que tiene ganas de entrar y llama discretamente: "toc toc". Yo me apresuro a ponerlo todo en su sitio y salir, como sé que voy a tardar decido dejar pasar y luego volver. Salgo y no hay nadie. Parece que el impaciente que quería entrar ha decidido seguir con lo suyo y volver luego a ver si está libre. Vuelvo a entrar. De nuevo todo el ritual, empieza a salir el tímido chorrito y... TOC TOC TOC!!! El colega de antes está empezando a ponerse nervioso o es otro colega con más mala leche. Salgo y me vuelvo a hacer mis cosas, ya volveré. Pero la historia se repite y se repite y llego a la conclusión de que hay que encontrar una forma rápida de hacerlo, y si viene alguien, nada de hacer pausas, que se espere a que acabe. Así que en un momento de desesperación, desenrosco el recipiente de la bomba, lo coloco bajo el pezón y me estrujo el pecho. Chorro múltiple. A cada estrujada salía un chorrito más abundante, y yo emocionada. ¡Por fin! En los 10 minutos que estuve en el lavabo llené 50 ml, que con el tiempo se han convertido en 100.


Y desde entonces, el sacaleches muerto de risa en un armario. Lo único malo era que me dejaba las tetas marcadas de bruta que soy ordeñándome como al ganado. Pero por suerte, en el grupo de lactancia me hablaron de la técnica Marmet:

Drenando las reservas de leche
1. Coloca el pulgar encima del pezón y los dos primeros dedos debajo del pezón (a aproximadamente 2,5 a 4 cm del pezón, aunque no necesariamente en los bordes exteriores de la areola). Usa esta medida como guía, dado que los senos y areolas varían de tamaño de una mujer a otra. Asegúrate de que la mano forme la letra "C" y las yemas de los dedos estén a las 6 y a las 12 en punto, en línea con el pezón. Nota que los dedos están colocados de modo que las reservas de leche yazcan debajo de ellos.
Evita tomar el seno en todo el hueco de la mano.
2. Empuja directamente contra la pared del pecho.
  • Evita separar los dedos.
  • Para senos grandes, primero levanta y luego empuja contra la pared del pecho.

Extraccion manual
3. Aprieta hacia adelante con el pulgar y los demás dedos al mismo tiempo. Este movimiento de apretar comprime y vacía las reservas de leche sin dañar el tejido sensible de los senos. Nota la posición del pulgar y las uñas en el apretón final según se muestra en la ilustración.
4. Repite rítmicamente para drenar completamente las reservas.
  • Colocar, empujar, apretar...
  • Colocar, empujar, apretar...

Mano derecha e izquierda
5. Rota el pulgar y los dedos para eliminar otras reservas, usando las dos manos en cada pecho.
Evita estos movimientos
1. No aprietes los senos, puede causar moretones.
2. Deslizar las manos por los senos puede causar molestias en la piel.
3. Evita tironear del pezón, puede ocasionar daños a los tejidos.Evite estos movimientos
Masaje suave
1. masajeMasajea las células y conductos productores de leche presionando el seno firmemente con las yemas de los dedos contra la pared del pecho, empezando por arriba. Mueve los dedos circularmente, concentrándote en una zona por vez por unos cuantos segundos, antes de moverte a otra zona. Ve en espiral alrededor del seno hacia la areola a medida que masajeas. El movimiento es similar al usado en exámenes de senos.
2. Acaricia el área del seno desde arriba hacia el pezón, usando un contacto ligero de cosquilleo. Continúa con este movimiento ya que estimulará al reflejo de expulsión de leche.
3. Sacude el seno a la vez de inclinarse hacia adelante para que la gravedad ayude a la expulsión de la leche.
Informacion de Medela en Babysitio.com
En fin, ahora no es que me de para abrir una central lechera, pero almenos ya no me hago daño.

1 comentarios :

Cosas que crees que tienes que comprar, pero no « dijo...

[...] Sacaleches. ¿Para qué comprar una cosa que sirve para hacer algo que puedes hacer tú misma? Además, si lo piensas, tiene más inconvenientes que ventajas: las manos las llevas siempre encima, no necesitas llevar un trasto más. Como mucho algún bote de almacenamiento, pero si se te olvida siempre puedes entrar en un super a comprar agua, te la bebes y ya tienes recipiente. Leche materna embotellada. Antes de comprar nada, mira este artículo y prueba la técnica Marmet. [...]

4 de enero de 2010, 20:14
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