26 sept. 2009

Mamá canguro

Al principio de tener un bebé es todo como un periodo de adaptación en el que una tiene la sensación de no ser una misma, todo cambia, y es como si la vida se viera desde fuera y sólo vuelve a existir cuando el bebé se echa una siestecita, y cuando se despierta, hala, otra vez a dejarlo todo esté como esté. Pero llega un momento en el que necesitas retomar el control de tu vida. Cuando me llegó ese momento, lo primero que me vino a la cabeza fue: sería genial encontrar una forma de poder tener a mi bebé siempre encima para que no llore en mi ausencia, pero a la vez tener los brazos libres para ir haciendo cosas. Pensé en la típica imagen de mis antecesoras, las mamás africanas trabajando en el campo con sus bebés a cuestas, y busqué información acerca de formas de llevar a los bebés encima, atados al cuerpo.

Y desde páginas como dormirsinllorar, redcanguro y kangurafrica, descubrí los portababés, y se me abrió todo un mundo porque no sólo te permiten hacer cosas, sino que es mucho más práctico para salir por ahí que los aparatosos carritos, es más beneficioso para la postura del bebé y favorece la crianza con apego.

Los tipos de portabebés:

El fular: un trozo largo de tela que se puede anudar de distintas formas para poner al bebé delante, detrás o a la cadera.

La bandolera: un trozo de tela que se cuelga de forma transversal en el hombro para cargar al bebé en la cadera inversa. Está la bandolera de anillas, que regulan la medida, y el pouch, que es una tela que se ajusta al cuerpo del portador, por lo que es necesario elegir la talla adecuada.

El Mei Tai: es un portabebés de origen oriental parecido a una mochila, con una zona central donde se recoge el bebé y unas tiras en los extremos, que sirven para anudar. El resultado es parecido al de una mochila, pero que en lugar de hebillas, hay que atarla. Se utiliza con niños a partir de 5 meses, cuando ya se pueden sentar y rodear la cadera del portador con las piernecitas.

Mochilas: Y hablo de mochilas ergonómicas, y no las mochilas de marcas conocidas que estamos acostumbrados a ver (tipo babybjörn), y que por opiniones de conocidas que las han usado, son incómodas para bebés y porteadores. Las mochilas ergonómicas son de tela y respetan la curva de la espalda del bebé y le permiten ir bien sentadito y en una posición cómoda y correcta, y no colgando sobre los genitales. Y para el porteador también son más cómodas porque permiten que el bebé reparta su peso como si fuera a caballito sobre su porteador, y no colgado en peso muerto como una mochila llena de libros.

canguro

Yo me decidí para empezar por el fular, porque es el más versátil, y recientemente, con la bebé ya más grandecita me he comprado un mei tai. Y los uso los dos por igual, el fular sigue siendo mi favorito por su comodidad y la forma de repartir el peso como si no llevara nada encima, pero me encanta el estampado de tela africana con tonos otoñales de mi mei tai, además es más rápido de anudar.

Pero a papá y al abuelo les gusta más el mei tai. Y como es reversible, (estampado por un lado y negro por el otro) papá siempre se lo pone por el reverso oscuro, porque siempre viste de negro y le pega más.

En fin, que hay portabebés para todos los gustos, y el que no portea, es porque no quiere. O porque no lo conoce. La verdad es que está uno tan acostumbrado a ver carritos que parece algo de uso obligado al tener un bebé. Pues el mío está muerto de risaen el trastero. Suerte que lo heredé de mi prima, que si me llego a gastar los 500 euros que cuesta, ¡me da algo!

1 comentarios :

Cosas que crees que tienes que comprar, pero no « dijo...

[...] Cochecito. Sin duda el gasto que da más miedo. Normalmente te los venden en plan pack, con el capazo de paseo, el capazo para el coche, la bolsita para llevar trastos y finalmente la sillita de paseo para cuando es más grandecito. Los precios varían pero podríamos hacer una media de 500 eurazos. Con un poco de suerte encuentras algo que esté medio bien por 350. Luego si eres de ciudad, piensa en cuando cojas el autobús o el metro, subir y bajar escaleras con el carrito a pulso y el bebé dando tumbos dentro. Y si vas en coche, ata el capazo al asiento, cuando llegas, desátalo, saca el carrito, desplégalo, pon el capazo con un simple clik sobre el carrito, y a la vuelta al coche, lo mismo a la inversa. ¿No te da pereza sólo de pensarlo? Pues plantéate un portabebés. Vayas donde vayas, tu bebé va contigo formando parte de tí y sin tener que luchar contra las barreras arquitectónicas. Yo usé cochecito los primeros dos meses porque no conocía los portabebés, pero desde que tengo un par de ellos, nunca he vuelto a usarlo. Aquí una breve explicación de portabebés y de cómo me convertí en mamá canguro. [...]

4 de enero de 2010, 19:37
Responder

Publicar un comentario