5 nov. 2009

Danza del vientre

Da la casualidad de que antes de mi embarazo pensaba apuntarme con una par de amigas a clases de danza del vientre. Vimos una exhibición del baile en un acontecimiento del pueblo, y nos encantó. Así que dijimos: "para el curso que viene nos apuntamos y el año que viene estamos nosotras ahí encima del escenario bailando"... "que sí, ¿eh?, fijo que nos apuntamos"... "que sí, que sí, que mola mazo super chachi de la muette". Total, que una se rajó al principio y la otra se rajó a la mitad.

La cuestión es que llega septiembre, cuando empieza el cole, los fascículos y todo lo demás y yo seguía con la idea de apuntarme a las clases de danza oriental, pero resulta que justo hacía un mes averigüé que estaba embarazada. Al principio pensé que tendría que olvidarme, pero luego pensé que tampoco es como si estuviera enferma, y que había que empezar a investigar cuáles eran las cosas que realmente tenía que dejar de hacer y cuáles no.

Y descubrí que no sólo no tenía porqué dejar de hacerlo, sino que además era algo bueno y totalmente indicado. Además, es importante mantenerse activa durante el embarazo, hay que estar fuerte para lo que viene y el ejercicio ayuda a mantenerse en forma, no ganar peso exageradamente y minimizar los típicos problemillas de estreñimiento y circulación que puede provocar el embarazo. Algunos movimientos de danza oriental se enseñan como ejercicios de preparación al parto porque  fortalecen la pelvis y el perineo, músculos que tenemos algo oxidados porque no se utilizan mucho normalmente, y que son los que intervienen a la hora de dar a luz, y ayudan a que el feto esté bien sujeto.

Normalmente, las bailarinas embarazadas dejan de bailar en el momento en el que se sienten demasiado barrigonas. Yo estuve bailando hasta mi octavo mes. Mi habichuela era bastante pequeñita y yo no tenía un barrigón enorme. Como me hicieron una cesárea, no puedo corroborar lo que se dice de que el parto es mucho más fácil habiendo practicado danza oriental, pero sí que sé lo bien que me hizo sentir durante mi embarazo.

bailarina
No tuve dolores lumbares ni de espalda, no sufrí hemorroides, no se me hincharon las piernas, no me sentía gorda y torpe, me sentía bien conmigo misma, alegre y sexy. Y no sé si todo esto hubiera sido igual de no haberla practicado, pero aquellos meses, durante una hora y media a la semana, bailaba con mi bebé. Hacíamos ejercicios de relajación basados en el yoga antes y después del baile, cerraba los ojos, me concentraba en mi cuerpo y sentía a mi bebé, bailaba con ella, me sentía más cerca de ella que en el resto de momentos del día. Y aunque sólo fuera por eso, puedo recomendarlo y afirmar rotundamente que sí mereció la pena.

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