29 dic. 2009

Soy adulto. ¿Puedo tomar leche?

Esas cosas que uno no sabe qué hacer porque por más que lea al respecto recibe un montón de información contradictoria. Algunas fuentes afirman que el consumo de lácteos es lo mejor de lo mejor para el crecimiento de los niños y una fuente de calcio para tener los huesos fuertes y sanos en la vejez, aunque varios estudios deuestran que el calcio en edad adulta apenas se asimila. Otras dicen que la leche de vaca contiene el doble de grasa y el triple de proteínas. Y sí que es cierto que hay gente que tiene intolerancia a la lactosa, pero si no es el caso, no tiene por qué ser peor que un filete.

Pero, ¿y si uno no tiene intolerancia a la lactosa? ¿Es realmente insano consumir lácteos? Dejemos a un lado las opiniones del extremo vegetariano y del extremo comercial lácteo, y veamos:

La lactosa es un azúcar complejo (disacárido) presente en mayor o menor medida en la leche de todos los mamíferos. Para que el ser humano pueda asimilar la lactosa necesita de una enzima particular, la lactasa. Esta enzima se sintetiza en la infancia, y disminuye con la edad. Cuando falta la lactasa aparecen los diversos síntomas de intolerancia a la lactosa (o problemas más graves), ya que el organismo no es capaz de digerir correctamente este azúcar, que fermenta en el colon produciendo diversos problemas de diarrea, flatulencias o dolor abdominal. Es frecuente encontrar adultos intolerantes a la lactosa debido a la falta de lactasa, en cambio, casi todos tenemos trehalasa, que asume y sintetiza la ingesta de insectos. ¿Por qué consumimos más leche que insectos entonces? Biológicamente, el ser humano no necesita tomar leche después de la infancia, aunque es el único mamífero que la consume durante toda su vida.


Pese a no ser imprescindible, el ser humano viene consumiendo leche de diferentes tipos de mamíferos desde hace más de 10.000 años. La domesticación sirvió tanto para controlar la caza y el aporte cárnico de ciertas especies como para aprovechar los recursos que podían proporcionar los animales, entre ellos la leche. Consumir leche en edad adulta proporcionó al ser humano acceso a nuevas fuentes de alimentación: una buena dosis de carbohidratos fácilmente asequibles que proporcionan una rápida obtención de energía, algo de calcio y una fuente extra de vitamina D. Es posible que los europeos, debido a la mayor dificultad para sintetizar vitamina D de las radiaciones solares desarrollaran una tolerancia particular a la lactosa en edad adulta. De hecho la intolerancia a la lactosa afecta en mayor proporción a asiáticos, africanos y americanos (“nativos”) que a los europeos de piel blanca.

Existen algunos estudios que afirman que el consumo de lácteos es perjudicial para el ser humano adulto (por los problemas digestivos que puede llegar a ocasionar la lactosa), aunque la dilatada existencia de su consumo en la dieta (al menos en Europa, Oriente Próximo y Medio y Norte de África) parece desmentirlo.

Según se cuenta en la Saga de los Groenlandeses, Leif Eriksson comandó una expedición a la tierra que había más allá de Groenlandia. Se instaló en un lugar al que llamó Vinland, Tierra de Viñas (o tal vez de Pastos), y construyó una granja para pasar el invierno. Esta fue la primera colonia europea en el Nuevo Mundo, hacia el año 1.000 de la Era Cristiana. Allí Leif y sus hombres tuvieron encuentros muy desafortunados con aquellos a los que llamaban skrælingar (hombres feos).
Estos skrælingar pertenecían seguramente a alguna tribu inuit o india del actual Canadá y la incomprensión entre ellos y los nórdicos se saldó con la pérdida de más de una vida. Esto no impidió, sin embargo, que en la siguiente expedición que los groenlandeses realizaron a Vinland los dos pueblos pudieran comerciar.

Un grupo muy numeroso de skrælingar se acercó a la granja. El ganado andaba cerca, y un toro se puso a bramar, de tal manera que los skrælingar se asustaron mucho y echaron a correr, porque nunca antes habían visto un toro. Llegaron a donde Karlsefni (que era el líder de aquella colonia) y extendieron ante él sus bultos, en los que había toda clase de pieles y cuero. Ninguno de los dos grupos entendía el lenguaje del otro, pero llegaron al entendimiento de que sería provechoso comerciar. Los skrælingar querían comprar armas, pero Karlsefni lo prohibió y se le ocurrió que podían darles leche. Así lo hicieron y vieron que leche y no otra cosa era lo que preferían, y con eso cerraron el trato. Karlsefni y sus hombres se quedaron con las pieles mientras que los skrælingar se llevaron lo que habían comprado en sus barrigas.

La siguiente vez que volvieron las cosas no acabaron bien. Puede que la gran cantidad de leche que bebieron no cayera demasiado bien en sus estómagos, y las flatulencias y las cagaleras no predisponen a nadie para el comercio pacífico. La cuestión es que uno de los indios intentó robar un arma, o al menos eso le pareció a uno de los groenlandeses, y el baño de sangre subsiguiente impidió la convivencia entre los dos pueblos, y la introducción de los lácteos en la vida cotidiana de Norteamérica.

Con la colaboración de Aimergein, mi experto en historia en general y en vikingos en particular.

2 comentarios :

UterosdeGuerrilla dijo...

Como lacto-vegetariana reticente ¬¬ y paciente pareja de intolerante a la lactosa, puedo jurar por Snoopy que la leche altera mucho, mucho funciones tan sencillas como cantar;), respirar, el humor y juraría que hasta la regla... y jamás lo asociamos a la leche hasta que la dejamos por completo y un día te comes un queso entero y resulta que amaneces con mocos, garganta cerrada y una mala leche que ... pero ¿a quién se le ocurriría pensar que los lácteos que tomamos todos los días no nos sientan bien? claro, como no nos matan, sino que su efecto es más "sutil.." igual pasa con el azúcar, con los conservantes, con la sal, pfff.... etc etc, vamos...
Pedazo debate.
Besos.

22 de agosto de 2011, 17:58
Responder
Nebetawy dijo...

Pues en eso te doy toda la razón. Yo no soy intolerante a la lactosa, pero nunca he podido tomar leche por las mañanas, desde bien pequeña. Era tomarme un vaso de leche y tener nauseas durante horas. En cambio, me encantaba la leche, bebía muchísima, y no me iba a dormir sin una taza de medio litro de leche con Xcao. Soy ovolactovegetariana desde hace años, pero el consumo de leche lo reduje casi a 0 (y digo casi porque los cereales sí los tomo con leche de vaca, que con la de soja, no me acostumbro, se me hacen pastosos) precisamente cuando empecé a cantar. Realmente cualquier profesor que se precie te recomienda que cambies la leche por el zumo de naranja, sobretodo por las mañanas. Y cierto es que tenía a veces moquera matutina y sinusitis, y fue dejar la leche y desaparecer. Coincidencia? Creo que no! En fin, tampoco creo que sea veneno, pero está claro que no es tan buena como nos hacen creer.
Y con mi hija, bueno, no me gusta prohibir que en casa de los abuelos o de quien sea tome leche, ni siquiera le prohíbo la carne, pero en casa preferimos tomar todos leche y postres de soja.

22 de agosto de 2011, 19:28
Responder

Publicar un comentario