31 ene. 2010

Construyendo el nido

Cuando iba a las clases de preparación al parto y la maternidad, nos preguntó la matrona un día si ya habíamos preparado la habitación del bebé. Y todas decían que sí, con una sonrisa de oreja a oreja, como si de repente se hubieran teletransportado hasta allí y la estuvieran mirando lo cuca que había quedado. Yo fui la única que se encogió de hombros y dijo: pues no. Vaya tontería, pensaba. ¿Para qué querrá el bebé su propia habitación, si los primeros meses de su vida va a dormir con nosotros?

La matrona dijo que era algo natural e instintivo: la fase de preparar el nido. Y pensé que simplemente yo no tenía de eso. Y seguía con mi idea de que la niña no necesitaba una habitación que no iba a utilizar, que la gente prepara la habitación porque es lo que se suele hacer, y por el arranque consumista que nos entra a las embarazadas, que todas las cositas de bebés son tan monísimas que queremos comprarlas. El caso es que era demasiado pronto para mí. Y el cuerpo te habla aunque te niegues a escucharlo, y aunque no tuve una especial necesidad de montar una habitación del bebé, me volví algo maniática con la limpieza. Pero nunca parecía estar la casa completamente limpia.



Y hacia la semana 38 de pronto sentí que me faltaba la habitación del bebé. Me dio como una locura: "¡Pero el bebé está a puntito de llegar y no tiene habitación!" Sabía que el bebé no la utilizaría, pero tenía que tenerla. De repente sentía que no estaría preparada para ser madre si no había en la casa un sitio muy mono, donde estuviera montada la cunita con sus peluchitos dentro, y un armario para guardar su ropita, y que cuando entraras oliera a bebé. Así que fuimos corriendo a comprar pintura verde manzana y azul cielo y una tela con animalitos de la selva y nos pusimos a pintar paredes y a coser cortinas. Su papá pintó unas nubes en el techo y yo puse un póster de las haditas Disney en un marco que teníamos sin usar en el trastero y lo colgué de una pared que había quedado un poco chunga.

Ahora sí. Ya tengo una habitación de bebé. Con colores de bebé, aroma de bebé, alma de bebé. A veces, estaba sola en casa y abría el armario, sacaba toda la ropita, la inspeccionaba y la volvía a doblar. El nido está listo. Ya puedes venir.

2 comentarios :

elena dijo...

Me ha encantado tu pagina. Desde que la he descubierto no he parado de leerla, parece como si la hubiera escrito yo!!!! Casi todos los momentos que comentas tambien los hemos pasado nosotras. Muchisimas gracias por compartir tu mundo con los demas. Es tranquilizador saber que no eres la unica. . . y que no estas sola
Un abrazo

2 de febrero de 2010, 20:55
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Nebetawy dijo...

Gracias a tí por leerme! Me hace mucha ilusión que otras mamás se identifiquen con mis historias, así siento que este blog sirve para algo más que para desahogarme. Y si además pudiera ayudar a futuras mamás a no caer en algunos errores en los que yo caí por novata, ¡ya sería fantástico!

2 de febrero de 2010, 22:01
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