23 feb. 2010

¿Dónde están los niños?

Hoy he descubierto una web que me ha encantado:


Y de repente me he dado cuenta de lo distinta que fue nuestra infancia a la de los niños de ahora. Es cierto que en general, los niños de hoy están muy solos, faltos de la compañía de sus padres por los horarios laborales, y estas carencias se acostumbran a cubrir con cosas, cosas caras y sofisticadas como las consolas y sus respectivos juegos. Aunque la mayor diferencia está en las pequeñas cosas.

Por ejemplo, no había reparado en que ya no hay suplementos infantiles en el periódico. Parece una tontería, pero cuando nuestros padres leían el periódico del domingo, y nosotros, cogíamos la sección dedicada a nosotros, y nos sentábamos junto a ellos haciendo lo mismo, compartíamos el momento, nos sentíamos parte del ritual, hacíamos algo juntos.

Cuando llegábamos a casa del colegio, había la programación infantil en la tele. Duraba una hora. Y ya está. El resto del día no había nada y si te quedabas un día en casa enfermo o fingiendo una enfermedad, te morías de asco porque sólo había Jesús Hermida por la mañana y Pepe Navarro por la tarde, y al día siguiente te morías de ganas de volver al cole. Ahora ya nadie se molesta en averiguar cuál es la hora más adecuada para los programas infantiles, porque hay canales donde todo el santo día es la hora infantil; los niños si quieren pueden pasarse 24 horas enganchados a la tele, cualquier día y a cualquier hora, y los padres felices de tener al niño entretenido sin hacer ruido.

Son tonterías, pequeñas cosas, pero parece como si no existieran. Como si la sociedad los hubiera expulsado y lo único que se esperase de ellos es que vayan al cole, hagan muchas actividades extraescolares para matar el tiempo de ausencia de sus padres, y no den mucha guerra cuando están en casa.

Luego nos echamos las manos a la cabeza cuando vemos que muchos jóvenes están perdidos, ignoran qué será de su futuro, pero les da igual, se refugian en la fiesta, el alcohol y las drogas, y compiten para ver quién es el más garrulo. Los padres se preguntan: "¿qué hemos hecho mal?" Los chicos solo quieren evadirse. Y ni unos ni otros se dan cuenta de que lo realmente triste es que acaban viviendo la juventud sin esperanzas ni sueños.

1 comentarios :

Anna Maria Garcia dijo...

Genial como siempre!!!! No podría estar más de acuerdo... :)

24 de febrero de 2010, 19:22
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