27 jul. 2010

En culos y a lo loco

Hasta ahora tenía la idea de que la edad para empezar a retirar pañales y enseñar a un niño a no hacerse sus cosas encima, eran aproximadamente los 2 años. También tenía entendido que la mejor época para empezar, es el verano. Al igual que con todo lo demás, en principio no quería guiarme por pautas y calendarios y atender las necesidades de mi niña, que es única y exclusiva y tiene su propio ritmo. Y este verano, sin expectativas de ningún tipo, le he quitado los pañales. No pretendía enseñarle nada, sólo quería que estuviera cómoda. ¿Que se hace pipí o caca en el suelo? Pues lo limpio y punto. Siempre es más fácil y rápido pasar una fregona de vez en cuando en un punto concreto que estar poniendo lavadoras, tendiendo, recogiendo y doblando pañales. Y la niña va bien cómoda en pelotillas, o con un vestidito sin nada debajo cuando refresca por la tarde. Y así, sin expectativas de ningún tipo, a la semana más o menos empecé a notar algunos cambios:
  1. Por las noches sí le pongo un pañal, porque al colechar, no molaría nada que se hiciera pipí en la cama. Pero de repente una mañana le quito el pañal... ¡y seco! Y desde ahí, todas las mañanas nos levantamos, vamos al lavabo, me siento en el váter, hago un pipí mientras ella observa, acto seguido la siento a ella y hace un pipí. Y cuando termina se aplaude a sí misma. Ayyy, para comérsela. A veces echa también un par de zurullitos mañaneros.
  2. Cuando se sienta en el sofá a ver los dibujos le pongo una toalla debajo del culete. Al principio lo hacía sobre ella, pero poco tardó en bajarse corriendo al suelo cuando tenía ganas y hacerlo allí. También se retuerce para bajar al suelo sin la tengo en brazos o sobre mis rodillas.

Supongo que a nadie, ni siquiera a los bebés, les gusta la sensación de tener el culo mojado, y mucho menos con una plasta pestosa enganchada. Así que, en cuanto les das la oportunidad de mantener sus desechos lejos de su piel, la aprovechan. A veces, cuando veo que está a punto de hacerlo, o que ha empezado, corro a ponerle el orinal debajo. No siempre llego a tiempo; la verdad es que casi siempre acabo fregando suelos, pero como ya dije al principio, este proyecto empezó sin pretensiones, sin agobios.

Respecto a lo esperar al menos a la edad para empezar a "enseñar a ir al baño", leyendo por ahí he descubierto que también hay varias vertientes muy distintas:
  1. Para los que siguen fielmente métodos y calendarios (del tipo: a los 4 meses ya debería dormir en su propia habitación, a los 6 meses ya debería comer sólidos, al año hay que destetarlo...) a los 2 años habría que ir enseñándole a hacer sus cosas en un orinal o en el váter.
  2. Luego está la versión Laura Gutman y seguidores, que asegura que no se puede imponer un tiempo, que el control de esfínteres se adquiere a veces mucho más tarde y que somos los padres los que nos empeñamos en que los niños aprendan a no hacerse sus cosas encima por nuestra propia comodidad, y que si le quitamos el pañal a los niños antes de que estén preparados, les estaremos creando unos traumas muy difíciles de solucionar. Que a los 3 o 4 años aún lleva pañales, ¿qué problema hay? Sobretodo hay que respetar el ritmo y no presionar.
  3. Y entonces, ¿qué se hace en la sociedades y culturas en las que no se usan los pañales? Pues indagando descubrí el mucho menos notorio pero no por ello inexistente "método sin pañal" o "higiene natural del bebé", que funciona exactamente al revés de lo que estamos acostumbrados en nuestro sistema: no significa que el bebé aprenda a ir al baño por sí solo y nos lo haga saber a los padres, sino que los padres debemos aprender a captar las sutiles señales corporales que emite el bebé, y raudos y veloces proporcionarle un lugar o un recipiente apropiado. Para ello es necesaria mucha paciencia, y por supuesto, pasar mucho tiempo cerca del bebé. Este método se usa desde que el niño nace, y es más difícil ponerlo en práctica a partir de 6º mes, porque el bebé se ha acostumbrado a hacerlo sin más en el pañal cuando le viene y ha "desaprendido" a tomar conciencia de ello.

Aunque parece que eso es más o menos lo que estamos haciendo, sin darnos apenas cuenta, no es que sigamos, ni mucho menos dominemos esta técnica, puesto que siempre ando fregona en mano. Al hecho de haber empezado bastante tarde, se suma que de vez en cuando tenemos que dejarla en casa de los abuelos, y tiene que estar todo ese tiempo con el pañal. No todo el mundo es igual de jipi que yo respecto a las deposiciones en el suelo de la casa. No he visto aún señales específicas de cuando tiene ganas de evacuar, lo único que sé del todo es que se queda muy quieta y mirando al suelo concentrada, pero también se queda muy quieta cuando se empana mirando a una hormiga.

Sólo hizo una cacota sobre mí una vez, pero porque estaba a punto de dormirse en mis brazos tomando teta, y tan a gustito le pilló desprevenida. Evidentemente, nunca hay que enfadarse ni reñir al bebé cuando pasa algo así. Además, fue culpa mía porque noté una contracción muscular y un calorcito que me podían dar una pista y reaccionar antes de que empezara a salir el zurullito, pero estaba delante del ordenador pendiente de mis cosas y lo pasé por alto. Ahora, la próxima vez que note un calorcito y una contracción muscular, ya me espabilaré, ya.

En fin, que para mí lo único importante de todo esto es que esté fresca y cómoda. A veces voy a la playa y veo bebés con bañadores y pienso: "Con lo bien que se está en pelotillas. Ya me gustaría a mí, ya, pero la sociedad no me deja. Ellos que pueden, déjalos en culos, que poco disfrute les queda!"

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