11 jul. 2010

Entomofagia

Un día estás en el campo con tu hijo. Le ves jugar con la tierra, le gusta tanto que le has comprado un juego de palas y rastrillos, remueve, se reboza, disfruta, ve un bichito, juega con él, lo marea, a tí te hace gracia verle jugar y divertirse... hasta que:

- ¡Noooooo! ¡A la boca nooooo!! ¡Eso no se comeeee!!!

Y ahora viene cuando analizamos la situación. ¿De verdad no se come? ¿Por qué no? A los monos les chifla meter un palito dentro de una rama y chuperretear las termitas que enganchan como si fuera una suculenta golosina, y los primeros humanos, los australopitecus, lo hacían también. De hecho, todavía conservamos la enzima trehalasa, que convierte la trehalosa en dos moléculas de glucosa. Así que los azúcares provenientes de la trehalosa son mucho más fáciles de asimilar que los provenientes de la lactosa, por poner un ejemplo. Aunque igual que hay personas con intoleranca a la lactosa, también las hay, en mucha menor medida, que carecen de esta enzima, y que sufren por lo tanto intolerancia a los champiñones, otras setas y numerosas plantas, además de serios problemas digestivos.

A diario consumimos insectos sin querer: ácaros en el aire, pulgones en el brócoli y la colifror, larvas de gusano en el maíz..., y siempre quedan trocitos de insectos en los granos de cacao o de café. Claro que no es lo mismo hacerlo involuntariamente que a conciencia, básicamente por prejuicios heredados por nuestra sociedad.  Si pensamos en una cucaracha pensamos en suciedad, en los lavabos públicos de la estación de cercanías, en un bareto carajillero de sanidad dudosa, alrededores de containers y alcantarillados varios... pero fuera de estos ambientes, una sana y gordota cucaracha de campo que no haya estado expuesta a todo tipo de bacterias de los desechos de la gran ciudad, puede ser una tremenda fuente de alimento.

Según asegura la Sociedad Entomológica de Estados Unidos, las termitas, orugas, saltamontes, moscas, arañas y gorgojos son mejores fuentes de proteínas que el pollo, el cerdo, el cordero y la vaca, y tienen menos grasa y colesterol. Aunque evidentemente, no todos los insectos son comestibles, igual que no lo son todas las plantas, y no sólo de insectos podría vivir el hombre. Pero sí podría llevar una dieta sana y equilibrada a base de insectos, cereales, frutas y verduras, prescindiendo de la leche y las carnes de animales de granja, fabricadas a base de hormonas, antibióticos y mucho dolor y sufrimiento.

Con esto no digo que los insectos no sufran, porque nunca he estado en la piel de un insecto, aunque seamos sinceros, siempre será más fácil cogerle cariño a un animalito de granja como una ovejita o un pollito, que a una araña o a una mosca "cojonera". Lo que sí es cierto es que los insectos son el grupo animal más numeroso de la naturaleza, y fomentando su consumo se podrían resolver muchos problemas de escasez: se reproducen solos a gran velocidad (ponen huevos a miles), y no tienen demasiadas necesidades, por lo que su cría resultaría muy barata.

¿Y por qué no comemos insectos? Como dije antes, sólo se debe a prejuicios socio-culturales. Por lo mismo que un español que come vacas, cerdos y corderitos se escandaliza porque los chinos coman perros y gatos. Por lo mismo que un australiano se moriría de asco al ver a un español chuparse los dedos mientras roe una pata de conejo. En cambio en algunas culturas lo consideran de lo más normal, y en otras incluso una delicatessen:

Los nativos de Ghana comen termitas aladas fritas o asadas, y las muelen para crear una nutritiva harina. Durante generaciones, esas termitas han marcado la diferencia entre la supervivencia y la desnutrición.
En China son platos exquisitos las ninfas de cigarras, hormigas y avispas. Las langostas son un plato común y en algunas partes del pais se comen escorpiones y libélulas. En otras zonas de Oriente, escarabajos, hormigas, grillos y larvas de libélulas.
Los aborígenes de Oceanía son también grandes consumidores de insectos por su estrecho contacto con la naturaleza, y el algunos restaurantes de Australia se sirven larvas de polilla.
En América Central y Sudamérica son muy populares los saltamontes y las hormigas.

Sería muy difícil para mí desprenderme de más de 30 años de barreras culturales y prejuicios gastronómicos. Pero tal vez pueda no contagiarlos a una nueva generación e intentar aprender de ella.

¿Te atreves? Recetas con insectos
Despertóse mi curiosidad sobre este tema leyendo "La cadera de Eva", de José Enrique Campillo Álvarez y encontre más información en:

3 comentarios :

Yadil dijo...

Pero... ¿Qué bicho te ha picado? ¡¡jejejje!!

11 de julio de 2010, 21:06
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Nebetawy dijo...

X-DDD A saber. Por aquí los bichos abundan así que puede haber sido cualquier cosa, igual eso explica por qué estoy cada día más pallá. Yo quiero que me pique un bicho que me de poderes como a Spiderman!!!!

14 de julio de 2010, 4:56
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MARIA ISABEL dijo...

hola me impresiono mucho leer este articulo la verdad analizando todo esto es cierto todo lo que dices existen muchas especies que se puede comer lo que falta es incentivar no existe habito de consumo a pesar de que tienen abundante proteinas

17 de octubre de 2010, 20:01
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