24 jul. 2010

Método canguro en "Anatomía de Grey"

Vale, soy masoca. Creo que no hay día que no llore viendo esta serie. Pero me encanta. Normalmente, grabo las series y las veo cuando a mí me va bien,  en las dosis que a mí me va bien y sin anuncios (eso de que den dos capítulos seguidos más los anuncios y pretendan que te enganches a la tele hasta las tantas como si uno no tuviera otra cosa que hacer, no mola nada). Así que lo más probable es que si véis la serie, lo que os cuente no os venga de nuevo, pues se emitió hace dos semanas.

Fue en el capítulo  8 de la temporada 6, una mujer embarazada tiene un accidente grave y tienen que sacarle al bebé, de sólo 30 semanas de gestación. Alex Karev se encarga del caso. Después de hacer todo lo posible y ver que todo es inútil, decide desenchufar y coger a la pobre criatura, su estado no mejora y piensa que va a morir de todos modos, así que, al menos que muera abrazado y no en una incubadora solo. Mantiene al bebé todo el rato en sus brazos, pero no parece que vaya a morir, sino todo lo contrario. La Dra. Bailey, que es una mujer de mundo, lo ve y le habla del método canguro, señala el monitor y ven que el ritmo cardíaco y las constantes vitales se estabilizan. Luego le pide que se quite la camisa porque el método canguro es más efectivo con contacto piel con piel. Ayyy, qué momentazo...



Por supuesto, la mejor candidata para esta tarea sería la propia madre, aunque en este caso no fue posible porque también estaba siendo intervenida. Así que a falta de madre, un médico buenorro tampoco está mal (si no que se lo cuenten a la niña cuando tenga 15 años) Al final del capítulo, cuando la madre ya está estable, la sacan de la habitación en una silla de ruedas y le ponen a la niña en sus brazos. Momentazo bis.

Me encanta ver estas cosas en la tele porque eso significa que las cosas cambian poco a poco. Tal vez pronto empecemos a ver en las películas cómo después de tener a un bebé, éste se queda boquita en teta sobre su mamá, y no en una sala llena de bebés sin calor y sin amor. Tal vez pronto empecemos a ver partos verticales y mujeres que dilatan paseando, bañándose o botando sobre una pelota en lugar de tumbadas en una camilla llena de vías y correas. Tal vez pronto la mayoría de mujeres sepamos que un parto menos mecanizado es posible y empecemos a exigir nuestros derechos.

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