11 jul. 2010

Mi vida en dibujos animados

Me da rabia cuando los padres se quejan sobre algunos dibujos animados porque los consideran inapropiados para los niños. A veces las presiones han llevado a cancelarlos o a cambiarlos de horario (he visto dibujos para adultos a las 2am, eso no es horario ni para niños, ni para adultos ni para nadie) Digo yo que bastaría con que los padres no dejaran a los niños aparcados delante de la tele y controlaran un poco lo que ven, ¿no?

Me gustan los dibujos, ahora y siempre. No creo que ver mucha televisión sea bueno, y mucho menos para los niños. Pero tampoco creo que se les deba privar de ella, pienso que una hora o dos al día de televisión no hace daño a nadie. Por eso creo que es importante que como padres analicemos qué es lo que ven y qué es lo que esperamos de unos dibujos animados, y no echarnos luego las manos a la cabeza y cargar con las culpas a otros.

A lo largo de mi vida, nunca he dejado de ver dibujos. Pienso en los dibujos de antes y los de ahora, y no puedo evitar pensar lo chungos que son algunos dibujos de hoy en día en comparación, como tantas otras cosas en la vida moderna, que parece que todo se haga deprisa y con poco amor.

Pero aunque los dibujos, las técnicas, el diseño de los personajes y la temática cambien con los años, también he cambiado yo. Por lo tanto no voy a poder evitar hablar de ello desde un punto de vista subjetivo. Para empezar podemos diferenciar hasta la fecha 4 etapas: Cuando era niña, cuando era adolescente, cuando era adulta, y ahora que soy madre.

Cuando era niña (finales de los 70-80) había un montón de series de esas que es fácil decir: "ya no se hacen dibujos como lo de antes". La mayoría de los dibujos tenían una calidad estupenda, guiones elaborados e inteligentes y además eran pedagógicos: a nivel científico e histórico como "Érase un vez... el hombre, la vida, el espacio, etc"; los basados en obras literarias, como "Dartacán y los 3 mosqueperros", "La vuelta al mundo de Willy Fogg", "Don Quijote", "Ruy el Pequeño Cid", "Ulises 31"; y los que te enseñaban a entender y respetar la naturaleza, como "David el Gnomo", "La abeja Maja", "El bosque de Tallac" (o Jackie y Nuca)... y bueno, también había de lucha y destrucción, que no hemos inventado nada, como "Comando G" y "Mazinger Z"; y "Dragones y Mazmorras" para frikis potenciales.

Luego estaban los del tipo Marco y Heidi, que ya nos iniciaban al mundo del culebrón. Vistos de mayor me parecen historias demasiado dramáticas para unos críos. Heidi es huérfana, su tía se deshace de ella y la manda con su abuelo, su abuelo la manda a trabajar a Frankfurt de bufona de una niña paralítica...
Marco cruza el país para buscar a su mamá, que se ha ido a trabajar lejos porque son tiempos duros... la alegría de la huerta, vamos. Y ahora no viene al caso porque estamos hablando de dibujos y no de música, pero, ¿recordáis las canciones de Enrique y Ana? Madres que mueren, madres que se van, muñecas que lloran abandonadas por viejas y feas, gallinitas que sufren bullyng en el patio porque su mamá se fue y no les enseñó una estúpida canción... parece que pretendían crear una generación de suicidas en potencia. Pero en aquellos tiempos, nadie los consideraba inapropiados.

Pero no eran todo maravillas, también me llegaron coletazos de los 60-70, las típicas y genuinas persecuciones en las que uno siempre pringa y el otro siempre se sale con la suya: "Tom y Jerry", "Pixie y Dixie y el gato Jinx", "Piolín y Silvestre", "Correcaminos y el Coyote"... y las de entretenimiento puro y duro, en plan visto uno, vistos todos, sin demasiadas pretensiones de guión, como los de la factoría Hanna Barberà: "Autos locos", "Maguila Gorila", "Don Gato", "Scooby Doo""Los picapiedra"...

Y a principios de los 80 nos llega el manga tal y como lo conocemos ahora con Candy Candy, un dramático culebrón de la vida de una huerfanita que crece, se enamora y su novio muere. Lo que comentaba antes, supongo que era una serie para adolescentes que a mí me pilló de niña, pero como eran dibujos me enchufaban delante de la tele sin plantearse si era apropiada o no, y me la tragué enterita. Anda que no lloré días y días la muerte de Anthony, el príncipe azul con el que soñábamos todas las niñas del mundo.

Unos que recuerdo como especialmente malos eran "Los Fruittis", que tuvieron mucho bombo porque fueron los primeros creados totalmente por ordenador. Pero eran horrendos. Los escenarios eran siempre los mismos, se repetían secuencias, los personajes no tenían vida y las líneas y contornos marcados daban aspecto de dibujos que podría haber hecho yo en el cole y gratis. Pronto d'Ocon Films en vista del éxito, sacaron otra serie igual de mala: "Delfy". Creo que desde ahí me viene el odio a los dibujos malos. ¿Qué pasa, que los niños somos tontos y no sabemos distinguir lo que está bien hecho y lo que no?

De adolescente (los 90) arrasa el manga. Llegan a mi vida "El Dr. Slump" y "Bola de Drac", de Akira Toriyama, aunque por mí sólo existiría la primera temporada porque luego se les empieza a ir la olla con los combates y las destrucciones del mundo y todo lo que tenía de divertido se va al garete y se convierte en una serie totalmente distinta. La siguiente en engancharme es "Dos fuera de serie" (más conocida como "Juana y Sergio"), que va de jugadores de boleybol, aunque lo divertido de la serie es la protagonista, Juana, una chiflada enamorada. Por esta época está de moda el manga deportivo; también me encantaba "Chicho Terremoto", un tapón que curiosamente era un crack del boloncesto. Y lo peta "Campeones" ("Oliver y Benji") que no seguía porque además de su ritmo soporífero, siempre he odiado el fútbol. Por la época anda "Sailor Moon", otra chiflada adolescente que se transforma y salva el mundo entre clase y clase, y poco después llegan "Ranma" y "Lamu", de Rumiko Takahashi, romances adolescentes con un argumento y unos protagonistas de lo más surrealista.
Y como no, en los 90 no podían faltar "Los Simpson", de Matt Groening.

De adulta (los 2000) se prolongan "los Simpson" porque tienen tropecientas temporadas, aunque en menor medida y a rachas, porque una empieza ya a estar hartita de repeticiones y falta de continuidad. A veces me sorprendo y veo algún capítulo nuevo (bastante peores que los de antaño), pero por lo general se repiten una y otra vez, y no entiendo como siguen teniendo audiencia; te pasas los años viendo la misma serie, a la misma hora, en el mismo canal... y es como si el tiempo no pasara, como si tu vida no avanzara... no sé, me da mal rollo. Y de la misma casa, "Futurama", que ha tenido menos éxito que su hermana mayor aunque para mi gusto es mucho mejor; no tendrá como protagonista a una típica familia de clase media americana, pero es mucho más entrañable y con un humor un poco menos gamberro y más sutil.

Gracias a su versión para la gran pantalla: "Más grande, más larga y sin cortes", descubro "South Park", de Trey Parker. Al principio me parecía indignante una cosa tan mala, jamás había visto dibujos con tan mala calidad y con tan poco esfuerzo. Pero no fue difícil dejarse atrapar por los guiones de dura crítica social, que llenaban con creces el vacío visual. Aunque hace poco vi algo de las últimas temporadas (de esas que dan a las 2 o las 3 de la madrugada) y la verdad es que han perdido bastante de vista el punto irónico y se han quedado en un rollo bizarro que da ganas de vomitar. Hay series demasiado largas y hay que saber decir basta.

Lo de las "Súper nenas" es muy curioso, porque odio los dibujos poco currados, las formas geométricas y los escenarios pobres. Pero por algún extraño motivo, les tengo cariño a los personajes, hasta el punto en que nuestro coche está custodiado por ellas: Pétalo cuelga del retrovisor ante la luna delantera y Cactus y Burbuja cuelgan de las laterales traseras. La peli es mona porque es como un mega-resumen: Un científico crea a sus 3 hijitas a partir de azúcar, especias y cosas bonitas, 3 niñas monísimas con superpoderes. Pero el experimento causa daños colaterales y crea a Mojo Yoyo, un mono malvado que quiere dominar el mundo. Pero las Supernenas siempre están ahí, para salvar al mundo antes de irse a la cama. Si ves la peli puede ser entretenida; la serie es un tostón, siempre lo mismo, llenando los minutos a base de coloridas explosiones, violencia y destrucción. Sin duda no es una serie que dejaría ver a Niobe mientras fuera pequeña.

Y para acabar, "Padre de Familia", de Seth McFarlane, otra serie de familia americana de clase media, de crítica social, que sería más de lo mismo si no fuera por 2 puntos fuertes muy bien jugados: un bebé y un perro que hablan (y que son más inteligentes ue las personas adultas), y los flashbacks. En vista del éxito, Seth creó "American Dad", aburrida por ser más de lo mismo, y la secuela "El Show de Cliveland", sobre la vida de uno de los personajes de "Padre de familia", que no criticaré por no haber visto más que el anuncio, pero no me ha picado siquiera la curiosidad. Más de lo mismo también.

Y en 2009 y ahora entrando en los '10, empiezo a ver dibujos como madre. Y me da penita ver que la mayoría de ellos son del tipo que definía antes con "los fruittis", pioneros en dibujos por ordenador: feos, repetitivos y hechos con poco amor. En 2009 descubrí a Pocoyo, cuando Niobe todavía estaba dentro. Me gustaba ver la serie porque me parecía tan apropiada, y deseaba que mi hija naciera y pensaba: esta es la clase de dibujos que me gustaría que viera. Y realmente le encanta. El fondo blanco y las musiquitas dicharacheras mantienen su atención, los personajes son entrañables y tienen mucha vida, y el lenguaje es muy claro.

Dora la Exploradora también le gusta bastante, tiene muchas canciones, que siempre se repiten en todos los capítulos: la del mapa, la de la mochila, la de "come on, vámonos". Es interactiva y funciona como un juego de ordenador, pregunta los niños y da la solución moviendo un cursor y haciendo click en la respuesta correcta. Dice varias palabras en inglés, y en la versión original dicen varias palabras en español. Dora es hispana y habla un inglés muy fácil de entender. Para niños más grandecitos, verla en versión original me parece una forma genial de familiarizarse con el inglés.

Aunque me pese, tengo que reconocer que me he enganchado a "El espectacular Spider-Man". No sé ni cómo fue, porque los dibujos son horribles. Pero horribles de verdad, inexpresivos, inorgánicos, las articulaciones parece que sean muñecos de playmobil... pero el argumento es muy distinto al de las películas y más fiel a los cómics, y me engancharon los problemas de instituto de "friki Parker" y sus líos de faldas.

Recientemente hemos hecho un nuevo descubrimiento: "Los hermanos Koala". Además de tener un mensaje precioso: siempre hay que ayudar y ser amable, me encanta porque está hecha en stop-motion con plastilina, una de esas artes que parece que se van a perder entre tanta vectorización y renderización informática.

Y la gran favorita de toda la familia, el número uno del ranking de series de dibujos del mundo mundial habidas y por haber es: "Bob Esponja" Otra que al principio no entendía por qué tanto éxito y merchandising. Un personaje con tan poco carisma como una esponja y su amigo estrella de mar. Un día haciendo zapping lo dejé un rato porque a Niobe parecía gustarle. Y no me hizo falta esforzarme para cogerle el gusto, enseguida te atrapa. Se terminó y Niobe se puso a bailar con la musiquilla. Empecé a ponerlo más veces, Niobe sólo le hacía caso a la musiquilla y el resto del capítulo pasaba bastante, más bien lo veía yo. Las melodías de principio de capítulo y algunas de fondo son canciones tradicionales de marineros irlandesas y británicas conocidas como sea shantys, tocadas con concertina o acordeón.  Bob es un personaje entrañable, de esos que de tan buenazo es tonto. Y su amigo Patricio que, bueno, ese sí, es tonto sin más. Vive en el fondo del mar, pero al fin y al cabo es un mundo bastante parecido al nuestro. Es una serie real como la vida misma, que creo que es bastante para adultos por sus paralelismos con situaciones cotidianas que le sacan a uno de quicio, pero a su vez no la veo inapropiada para los niños, porque los guiños para adultos son muy sutiles, y no tiene nada de grosero, violento o gamberro. De ahí salen grandes frases como: "Cuidado, ahí va un libre pensador!!", "La ciencia hace que todo suene doloroso", "Estas hamburguessas están hechas con bazofia, ¿dónde está el amor?"... Lo malo es que en la traducción perdemos bastante, como el acento irlandés del Sr. Cangrejo, los juegos de palabras, y las canciones, que los dobladores las cantan con bastante poca gracia. Pero lo más de lo más, es el pirata Patchy, un fan incondicional de Bob Esponja, lo más friki que ha parido la televisión. ¡Nos encanta!


En fin, que no todo lo de antes es sublime ni todo lo de ahora es bazofia (aunque sí, hay mucha bazofia, véanse los cazadorks, las winx o los gormitis, por poner ejemplos). ¿Y qué decir de esta nueva era de canales de dibujos a todas horas? Lo peor no es el canal en sí, porque como digo yo siempre, uno es responsable de las horas que se pasan sus hijos viendo la tele, la cuestión es elegir la hora que a uno le va mejor. Pero ¿por qué repetir siempre las mismas series? Venga, una y otra vez, se acaban las temporadas que tenemos compradas y volvemos al principio... ¡anda mira, acabamos de comprar una temporada nueva! Pues la ponemos donde caiga y cuando acabe, volvemos a poner capítulos al azar... cansino. ¿Es que no ha habido series de dibujos, desde cuando éramos pequeños, que podrían volver a poner en lugar de estar dando siempre lo mismo? Podrían pasarse toda la infancia de un niño sin repetir. ¿Interesa? No. Ya no interesa que los niños vean una serie, le saquen el partido que sea, si es que aporta algo, y a otra cosa. Lo que interesa es crear ídolos, los que sean, nos gusten a los padres o no, BobEsponjas, Gormitis, Winx, Pocoyós... que luego se convertirán en HannaMontanas, CampRocks, HighSchoolMusicals, Crepúsculos...  series y personajes que los niños vean una y otra vez, los identifiquen en los escaparates, y entren a formar parte de la gran rueda consumista.

6 comentarios :

Yadil dijo...

Pues si no lo has visto, te recomiendo Caillou, a nosotros nos encanta y me gusta mucho los valores que enseña.

8 de septiembre de 2010, 22:28
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yusme dijo...

Hola... me encanto tu post y creo que tienes toda la razon en todo lo que escribiste.... te felicito esta muy muy bueno...

10 de septiembre de 2010, 11:54
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Nebetawy dijo...

Gracias Yusme. Por cierto, que me olvidé de VACA Y POLLO!!!!!

10 de septiembre de 2010, 15:45
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Nebetawy dijo...

Uy, pues alguna vez los hemos visto en casa de la abuela, pero sólo un poco, porque a Niobe parece que le aburre, no capta su atención y en seguida se va a correr y a sembrar el caos por ahí. Y a nosotros, como no nos gusta el dibujo, pues tampoco nos ha enganchado. El doblaje también hace mucho, cuando el protagonista es un niño se tiende a poner cierta entonación de idiota, y eso me da mucha rabia! X-DD No sé ni de qué va ni nada, pero en fin, ya haré el esfuerzo un día de verlo salvando los prejuicios iniciales, a ver qué tal :)

10 de septiembre de 2010, 15:45
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mari juliana dijo...

esta pagina me encanta FELICUDADES LOS DIBUJOS IMPRECIONATES LO QUE NO ME GUSTO ES QUE NO ESTA EN INGLES ALMENOS CON TRADUCCION PERO NO

21 de octubre de 2010, 23:37
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Estoy con Bob Esponja « dijo...

[...] ya comenté en otro artículo sobre dibujos animados, Bob Esponja es una de mis serie de dibujos animados preferida. A mi parecer, es una serie que [...]

29 de junio de 2011, 21:21
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