30 ago. 2010

Mí no entender...

Poquitas palabras hoy, porque es que no lo entiendo. En mis tiempos igual nos hacíamos más chichones, pero nos lo pasábamos mucho mejor. Ahora todo me parece complicado y rebuscado. Y eso que no soy una niña. Ahí dejo unas imágenes del parque de al lado de casa de mis suegros:

Delante del parque hay un edificio, y al parecer a los vecinos les molestaba que los niños jugasen, cosa rara a hacer en un parque, así que vallaron la entrada y pusieron este cartel:

"PROHIBIDO JUGAR"




ÁREA DE JUEGO INFANTIL (En mi época se llamaba parque y punto pelotas)

Edad recomendada indicada en cada uno de los equipamientos de juego.
El uso correcto de esta instalación es responsabilidad de los padres y madres o los acompañantes adultos.

Tel. urgencias: 061
Tel. mantenimiento: 900 226 226

(Lo dicho, en mi época era todo más sencillo, los parques venían sin instrucciones de uso)


Casita tobogán multiusos. Edad recomendada: de 5 a 12 años. El subebaja tenía una etiqueta de 6 a 12. Ninguna instalación del parque estaba recomendada para mayores de 12 años, porque como todo el mundo sabe, a los 12 años te quitan el carnet de niño y ya no puedes ir al parque a jugar.

Pero igual ya te dejan ir al parque a fumar y hacer botellón con los amigos en un banco... aunque los bancos no tenían etiqueta.

P.D. Carlos y yo (+30) nos columpiamos en el sube-baja. ¡Hale!

Y aquí el extremo opuesto, cuando la imaginación y la sencillez ganan a la complicación y los talonarios.






2 comentarios :

Ileana dijo...

La imagen del Prohibido jugar es antológica, simbólica, tremenda.

De esas que revelan hasta qué punto los seres humanos estamos deshumanizados.

Esto conecta con lo que yo el otro día decía de niños carentes de mirada, y de los parques infantiles que a veces parecen las ruedecillas que se le ponen a una cobaya en la jaula para que se entretenga.

Muy buen post!!! Gracias!!! Un abrazo!!!

30 de agosto de 2010, 20:55
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Nebetawy dijo...

Gracias! Acabo de leer "niños carentes de mirada". Creo que parte del problema es que en general tenemos una memoria de pena y nos hemos olvidado de lo que es ser niño, hasta el punto de no tener ni idea de lo que los niños necesitan. Y claro, luego nos ponemos a inventar absurdeces sin tener en cuenta lo que realmente importa.

10 de septiembre de 2010, 15:53
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