7 sept. 2010

El día que nació mi hija...

"...fue el más bonito de mi vida", "...me sentí feliz y pletórica", ...etc, etc.
Así es como uno espera que acabe esta frase, es lo que una siempre hubiera imaginado. Pero el día que nació mi hija no sentí nada.

Me citaron a las 8 de la mañana. Me metieron en una sala de espera con mi madre y mi pareja. A la media hora me separaron de ellos. Me metieron en una sala de monitorización. Sola. Me dieron un camisón que parecía de papel para que me desnudara y me lo pusiera. Me pasaron a otra sala. Me tumbaron en una cama. Sola. Me pusieron una sonda para el pipí. Dejaron pasar a mi pareja. Esperamos un rato. Me vinieron a buscar para llevarme al quirófano. Mi pareja se quedó. Me metieron en el quirófano. Temblaba. Tenía miedo. Tenía frío. Me preguntaron si temblaba por miedo o por frío. No supe qué contestar. Me hicieron sentar en la camilla, agarrándome las rodillas. Me pincharon la intradural. Me tumbé. Ya no sentía nada. Me tapaban con sábanas y más sábanas para que no pudiera ver. Sentí como si me tocaran, pero como muy de lejos. Sentí como si me removieran, como si me acunaran por dentro, no dolía pero sentía que hacían cosas. Oí un llanto de bebé. Muy débil y muy lejano, como si estuviera en otra habitación. Oí agua manar de un grifo. Y por un momento pensé si ya habría salido el bebé. Pero no podía ser, todo había sido muy rápido. Luego un señor doctor de los que me manipulaba me presentó al señor doctor pediatra que tenía un bebé en los brazos. Y me dijo algo así como: aquí está tu hija, dale un besito. Y yo le obedecí. Después oí una voz que dijo "grapadora" y luego oí "clak" "clak" "clak". Me sorprendió que me graparan, creí que me iban a coser.

Mientras me cerraban mi hija no estaba cerca. Tampoco podía cogerla, y creo que en ese momento, tampoco me importaba. No estaba todo lo emocionada que creía que iba a estar, creí que lloraría, creí que explotaría de emoción. Pero me daba todo igual. Y esa indiferencia fue la que me hizo tener ganas de llorar. Pero no como yo esperaba.

El día que nació mi hija me sentí violada y manipulada, y cuanto más leo, más me entero y más me informo, me siento aún peor. Mi hija nació por cesárea programada porque venía de nalgas puras. Ya no se atienden partos de nalgas en España por protocolo hospitalario, porque se decidió hace años que no era seguro y a estas alturas, aunque quisieran, ningún médico sabría atender un parto de nalgas, porque nunca han visto uno y porque ni siquiera se lo han enseñado en la facultad. Mi hija nació por cesárea programada en mi semana 39+4, un miércoles 8 de abril, víspera de Jueves Santo y de todos los santos días correlativos. Podrían haber esperado hasta el último momento por si se daba la vuelta cuando tuviera que salir, pero eso era arriesgarse a tener que atender un parto estando de guardia en vacaciones, y nadie quiere eso.



A veces pienso en todo esto y me siento triste, y me da rabia cuando al compartir esta tristeza, mucha gente en lugar de apoyarme me suelta toda la tira de tópicos:
Pero es que era lo mejor para el bebé, que si nace de culo se queda con la cabeza dentro y se ahoga porque no puede respirar. (Pero por favor, ¿cómo se va a ahogar si todavía tiene el cordón umbilical y laplacenta y recibe el oxígeno y todo lo demás a través de ellos? ¿Qué leches tendrá que ver que tenga un pie fuera?)
Pero es que era lo mejor para tí, que la cesárea es más fácil que el parto vaginal. (Claro, más fácil morir desangrada, porque la recuperación post parto, ya te digo yo que no. Y en cuanto al dolor, lo digo y lo diré siempre: los dolores del parto te llevan a alguna parte, al nacimiento del bebé. El dolor de un tajo abdominal es sólo dolor de un tajo abdominal)

No entiendo como el trauma que pueda tener una mujer que ha sufrido una cesárea es mucho más difícil de entender que por ejemplo el de una novia radiante a quien le ha llovido el día de su boda. "Oh, pobrecita", dirían todos, deshaciéndose en palabras de consuelo. En fin, supongo que no ayuda el hecho de que haya mujeres que exijan una cesárea porque no quieren esforzarse en parir, porque se las trae al fresco la experiencia de participar o no en la llegada de sus hijos al mundo. Me parece penoso que en este país haya personas con problemas reales, como mujeres atrapadas en cuerpos de hombres y viceversa, que tengan que prostituirse para pagarse un cambio de sexo, mientras un puñado de señoronas comodonas y sin instinto maternal decidan operarse para parir, y la Seguridad Social lo pague alegremente sin problemas ni preguntas.

Quiero a mi hija con toda mi alma, y sé que los malos sentimientos de los primeros días de su vida quedan y quedarán compensados con creces por un montón de años de amor. Pero el día que nació mi hija, me apuñalaron y me robaron hormonas y sentimientos. Y a veces quisiera llorar hasta que venga alguien y me los devuelva.

5 comentarios :

Yadil dijo...

Gracias por compartir esta experiencia... Entiendo como te sientes, aunque yo Aroa al final se dió la vuelta, por un tiempo me vi con una cesárea porque no había manera de que nadie me atendiera un parto de nalgas... o simplemente me la jugaba a que el día que me pusiera de parto hubiera algún médico que supiera o no atenderme... o pagaba un pastón y me iba a parir a Acuario...

8 de septiembre de 2010, 22:24
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azulitoclaro dijo...

Eres una valiente. Y tu chiquita también. Ojalá algún día volvamos a la naturaleza... y a su orden. Quizás ahora, como siempre, ella encuentra su camino aunque sea al final.
;)

9 de septiembre de 2010, 17:55
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Nebetawy dijo...

Ya, y no veas cuanto me alegré, no lo quisiera para nadie lo que pasé yo, ni siquiera para las que lo piden voluntariamente, por egoístas. Lo que me da más rabia es que ni siquiera esperaron a que cumpliera, nunca sabremos si se hubiera puesto bien. Pero claro, como había que respetar las vacaciones... debí plantarme y decir NO, ya me haréis cesárea cuando esté de parto, si es necesario. Pero hay cosas que hasta que no te pasan no tienes ni flowers :(

10 de septiembre de 2010, 16:03
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Nebetawy dijo...

Ojalá que sí, y en ello estamos. Almenos mi mala experiencia hace que me consuele escribiendo e informando a otras mamás para que no les pase lo mismo. Espero que algún día se abandonen estas rutinas y volvamos a vivir nuestros partos.

10 de septiembre de 2010, 16:07
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Amapola dijo...

Mi niña viene de nalgas. Estoy de 38 semanas y aunque la esperanza es lo ultimo que se pierde, he encontrado un equipo maravilloso que me va atender. Parto vaginal de nalgas. Primeriza y aun así han entendido a la perfección que me negara a una cesárea programada. He tenido que buscar, estar nerviosa y discutir con una ginecóloga que por cierto iba pro parto natural y me quería programar cesárea a las 39 3.
Me han explicado perfectamente en que consiste mi parto, que debo hacer.
Si acaba en cesárea por lo menos habré hecho
todo lo posible. Quería contarlo para que nadie piense que no hay mas opciones. Solo debemos confiar en nosotras mas. Y que nadie nos quite el poder de decisión sobre nosotras.
Espero poder contaros pronto como fue mi parto. Un saludo.

13 de octubre de 2010, 19:55
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