25 sept. 2010

Tetas orgullosas

Hace unos días oí tremenda afirmación por parte de una compañera. Y no es que no la hubiera oído nunca. Sabía que había mujeres que pensaban así, pero pensaba que era más cosa de "celebrities", o de descerebrados bomboncitos siliconados. Pero la afirmación se vuelve algo espeluznante cuando te la dice a la cara una persona real, de tu entorno, y con cerebro.

Yo cuando tenga un hijo, que no sé ni cuando ni con quién, pero sé que algún día tendré un hijo, le daré biberón directamente porque no quiero que se me caigan las tetas.

A ver, ¿por dónde empiezo? Hablamos de tener un hijo como una de esas cosas en la vida que hay que hacer. ¿Por qué? Porque sí. La gente lo hace, ¿no? Como plantar un árbol o escribir un libro. Pero sin plantearse las cosas que van a cambiar en su vida. Y no hablo de grandes sacrificios como dejar de comer de por vida para que vaya a un colegio privado de los de uniforme, prestigio y pomposidad, sino a pequeñas cosas como pasar 2 meses sin depilarse por no perder un momento de estar junto a su hijo.

Me apena que pueda plantearse siquiera tener un hijo alguien que de entrada ya se niega a darle algo tan básico y tan gratuito como es el propio pecho porque me hace dudar si será capaz de darle otras cosas también gratuitas como el respeto y el amor.

Pienso en mujeres que se autoproclaman orgullosas feministas, mientras se preocupan por estar siempre bien peinadas y depiladas, de vestir a la última moda y de llegar siempre a tiempo a las reuniones montadas en sus zapatos de tacón, aun a riesgo de partirse la crisma. Que se identifican con modelos que representan el ideal de belleza femenina que les han vendido toda una pandilla de diseñadores y empresarios, en su mayoría hombres, y que anuncian artilugios para depilar piernas ya depiladas y productos para adelgazar a mujeres delgadas. Y en fin, me extendería muchísimo en este tema, porque la belleza interior y la autoestima basada en las cosas que de verdad importan es un tema que siempre he defendido y del que ya había hablado en mi antiguo blog antes de ser madre. Pero como hace poco he leído unos artículos fantásticos de Louma en Amor maternal que me vienen que ni pintados, aquí os los dejo.

Reflexiones sobre la imagen femenina.
Parte I: Repercusiones del estereotipo actual

Parte II: Otros cambios positivos

En fin, que soy madre y lo asumo en todas sus consecuencias. Antes tenía una tableta de chocolate, ahora he perdido de vista mi cintura. Antes tenía cara de niña, ahora tengo ojeras de dormir mal y han aparecido las patas de gallo. Antes gastaba una 85 de sujetador (aunque rara vez lo llevaba), ahora a veces se me desbordan en una 90 cuando estoy muchas horas lejos de mi niña. Y sí, se han caído. Y probablemente, cuando deje de producir leche, volveré a mi 85 habitual y todo lo que sobra se convierta en pellejillo. Pero no me importará entonces como no me importa ahora.

Miento, no sólo no me importa mi aspecto, me enorgullezco de él. De ser mujer y de ser madre, de tener salud y seguridad en mí misma, con mis tetas caídas, mi celulitis, mis estrías y con todas mis diferencias (porque me niego a decir defectos). Porque cada uno es como es y la belleza también está en lo diferente, y no le veo yo la gracia a un montón de réplicas sacadas del mismo molde. Las arrugas, las carnes flojas y las cicatrices no son más que pruebas de que uno ha pasado por esta vida. No quiero saber cómo debe ser mirarse al espejo y ver algo que no concuerda con lo que eres y lo que has vivido.

Y como no creo que la proyección de una mujer de éxito sea una mujer que, aunque sea madre, tiene un cuerpo de gimnasio y un trabajo de esos a los que hay que ir con traje de diseñador y maletín de cuero, como creo necesario cambiar esa imagen para que muchas mujeres no tengan ideas como la de mi compañera, voy a empezar por mí. Aquí os dejo estas imágenes.


Del antes y el después...


...aunque un poco al revés de lo que estamos acostumbrados. Porque soy una madre guapísima y estupenda, como todas vosotras, y porque yo lo valgo. Todas lo valemos. Basta de engaños, basta de minar nuestra autoestima. Nuestras tetas son bonitas aunque no apunten al cielo. Y cuando amamantamos, lo son mucho más.

21 comentarios :

Amor Maternal dijo...

Hola Nebetawy,

Me *encanta* tu artículo! Me parece una reflexión genial... Estoy totalmente de acuerdo contigo en que las marcas y diferencias de nuestros cuerpos, sean debidas a la maternidad, al paso del tiempo, o a las experiencias vividas, son las que nos hacen especiales y únicos, parte de nuestra belleza...

Sólo un detalle con respecto a los pechos: según he leído, las mamas no se caen ni dejan de caerse por dar el pecho o no. El responsable más bien viene siendo el embarazo, luego con el paso de los años y por efectos de la gravedad cambian aún más. En principio, si tienes un hijo, aunque no lo amamantes, igualmente cambiarán de aspecto tus pechos debido a los cambios hormonales que ocurren durante la gestación.

Mil gracias por mencionarme y por pasar por mi web :)

Lo comparto, un abrazo!

Louma

25 de septiembre de 2010, 3:07
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nuria dijo...

Bueno, todo eso es muy relativo...De hecho yo pensaba lo mismo y además pensaba que seria capaz de poner a mi hijo recien nacido en una habitación solito....Y aquí me tienes...He amamantado durante dos años y un año y medio a mis hijos, han dormido con migo hasta que han querido, de hecho mi nena de dos años y nueve meses todavia duerme con nosotros, y mi segunda hija nació en casa.
Gracias a mis hijos han cambiado mis ideas y mis pensamientos, no solo mi cuerpo.
Y menos mal!!! Hay quien se queda estancada en prejuicios y no evoluciona. Pero puedo decir que yo saco partido de la maternidad en todos los aspectos.
Ojalá tu amiga tambén cambie al ser mamá.
Un abrazo y felicidades por tu blog.

25 de septiembre de 2010, 10:09
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Mª.Jesús dijo...

Hola Habichuelas!

Bonita reflexión!, yo estoy totalmente de acuerdo con tus reflexiones, yo también me hice las mismas en su momento. Y me importó un pimiento pasar de una 85 a una 105 y sus consecuencias, solo tenía muy claro en la protección que les daba a mis hijos, nada menos que para toda la vida! Les pude hasta curar pequeñas heriditas, pues como todo el mundo sabe la leche materna tiene un efecto desifectante.
Mis pechos volvieron a su talla original de 85 pero hicieron un buen trabajo.
Con el tiempo mi cuerpo ha vuelto a sufrir otro cambio hormonal, ahora ya paso de los 40 y comienzan las mamografias, y las ecografias mamarias, me libro de sufrir un cáncer de mama en un porcentaje alto, mis pechos han vuelto ha cambiar, de una 85 han subido a una 95 y para nada están caidos ni chuchurridos, tengo unos pechos perfectos, quizás si no hubiese dado el pecho sería peor. Tanto para mi, como para mis hijos.
un beso!

25 de septiembre de 2010, 10:18
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Nebetawy dijo...

Gracias Louma ;) Pues lo primero que le dije a mi compañera después de la frase fue: "pero si se te van a caer igual, por la edad, por la gravedad y por el peso, porque con el embarazo crecen aunque aún no lleven leche." Pero nada, que estaba convencida y ya se había creado esa idea y no había forma de hacerla cambiar. Al principio me dio por empezar a predicar las innumerables ventajas de la lactancia materna, tanto para madre como para hijo, pero en el momento que me cortó diciendo: "Sí, pero la autoestima también es importante, una se ha de querer", pues ya paré, porque no creí que fuera a solucionarle los problemas que tuviera consigo misma en una charla de una tarde.

25 de septiembre de 2010, 12:33
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Nebetawy dijo...

Gracias Nuria, algunas cambiamos radicalmente cuando somos madres. Yo también tenía la cabeza llena de falsos mitos y prejuicios, pero luego me dejé llevar por mi instinto. Espero que a ella también le cambie la perspectiva, aunque sí que es cierto que algunas prefieren estancarse en sus prejuicios. (Una compañera de mi hombre pidió 3 cesáreas voluntarias y otra que le cortaran la leche al momento de parir) En fin, hay gente para todo, y mujeres que tienen el instinto maternal muuuuuyyyy escondidito.

25 de septiembre de 2010, 12:34
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Nebetawy dijo...

Estás estupenda, MJ! Y tienes unos hijos bien sanotes y hermosotes. La vida da vueltas, la gente cambia y el cuerpo también. No podemos estancarnos y pretender ser emocional y físicamente adolescentes de por vida. Vale que molaba, pero hay que crecer y evolucionar en todos los aspectos. Es ley de vida.
Reparte besotes para toda la casa:)

25 de septiembre de 2010, 12:40
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Nebetawy dijo...

Por cierto, quisiera hacer un minianálisis de las fotos con una moraleja: los hijos cambian tu vida, no sólo tu cuerpo.
La primera tiene un bonito y cuidadoso juego de luz y la pose está delicadamente escogida. Una foto hecha con mucho tiempo y mucha preparación, para un trabajo de cuando Carlos estudiaba un ciclo formativo de imagen.
La segunda está torcida, desenfocada y disparada a toda prisa durante los escasos segundos que Niobe es capaz de estarse quieta. Y vemos también como nuestra habitación se ha convertido en un chikipark :D

25 de septiembre de 2010, 12:58
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maria berrozpe dijo...

Me encanta.... TODO. Y las fotos son increñibles y desde luego cumplen eso de que "una imagen vale más que mil palabras!. Tienes razón: lo dicen todo, todo sobre la maternidad. Precioso

25 de septiembre de 2010, 13:37
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soledad dijo...

como me encantan algunas mujeres y como me molestan las mujeres dormidas, estoy cansada de mujeres dormidas.
enohorabuena por tu capacidad para expresar lo que sientes,me identifico tanto.

25 de septiembre de 2010, 13:40
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azulitoclaro dijo...

Sin duda estás estupenda, más aún con Niobe exprimiendo sonrisas. Eres una mujer plena y eso no se duda. Y, sé por experiencia, eso se debe en muy buena parte a la confianza y la tranquilidad que tienes con tu chiquita. Este tema de la estética y de cómo ser madre será, mientras nuestra sociedad perdure, un tema de nunca acabar. Yo tampoco termino de entender cómo pueden existir tantas diferencias (y no porque piense que tener otros puntos de vista no sea válido), cuando es simple entender la lógica de la naturaleza... es más, si se quisieran argumentos para ello, estos surgen también sin complicaciones.

Recuerdo que alguna vez leí, no hace mucho, que sólo la mentira tiene sus contornos bien definidos. Parecerá que uso una frase que no viene al caso o contradice lo que digo, pero no: justamente creo que todos esos argumentos que sustentan una maternidad "mediatizada", "comercializada" (con supermamás salidas de molde: curvilíneas, perfectamente vestidas, entaconadas, etc., etc., etc.) son tan elaborados como las mentiras. Claro que una mamá que amamanta y que está con sus hijos todo el tiempo, una mamá que se levanta en las noches, incluso una mamá que trabaja pero amamanta, puede verse estupenda (con maquillaje, si quiere, con tacones); pero seguramente esa imagen no es su prioridad.

Pero ya se me fue largo el cuento. Termino con una idea que espero que sintetice lo que digo: si todas las mujeres nos permitieramos oírnos desde dentro, realmente, esas ideas construídas desde el afuera no encontrarían piso donde medrar. He sido una mujer feliz, exitosa, creo, profesional y emocionalmente; pero nunca he sentido una felicidad tan grande (una que hace que te duelan los cachetes de sonreír espontáneamente sin parar) como la de ver a mi hija... y pasar el tiempo juntas. Suena cutre, no sé, pero es verdad.
Saluditos, mamá hermosa. Nuestros cuerpos dan cuenta de este maravilloso trayecto.
Un abrazo,
A.

25 de septiembre de 2010, 16:56
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Ileana dijo...

Lo primero: las fotos son bellísimas!!!

25 de septiembre de 2010, 17:02
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Ileana dijo...

Tuve que irme, que se despertó la princesa de la siesta.

Te decía que las fotos son bellísimas, tanto en la forma como en el contenido!!! ;-)

Y lo segundo es que quizás muchas de esas mujeres, por suerte, cambiarán de criterio con la maternidad, aunque quizás cuando ya sea demasiado tarde.

Y lo tercero, que hay que tener tan pobre autoestima para pensar así, que quizás lo peor no sea que den biberones, sino todo lo que venga después.

Excelente entrada, muchas gracias!!!

Un abrazo!!!

25 de septiembre de 2010, 18:03
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sol dijo...

Hola Nebetawy,
no pierdas energía en indignarte. Esas son cosas que una piensa cuando es joven. Todas hemos sido inmaduras. Yo también tuve mucho miedo de los cambios en mi cuerpo. Ahora estoy embarazada por primera vez (a los casi 39) y no es que me alegre de que se me caigan las tetas, pero digamos que me he resignado y no voy a dejar de amamantar por ello.
Por cierto, me pasé años diciendo que nunca tendría hijos y aquí me tienes. La gente evoluciona y esa chica de la que hablas, por lo que cuentas, aún tiene tiempo de sobra para cambiar de opinión. Sólo el embarazo le dará la vuelta a muchas de las cosas que piensa ahora. Puede que a esta de la lactancia también.
Un abrazo y felicidades por las preciosas fotos. Tienes unas tetas fantásticas.

25 de septiembre de 2010, 20:51
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Sole dijo...

Yo doy el pecho porque cuando nació mi hijita no me pareció que hubiese más opción en el mundo y en esas ando, sin pensar en cómo quedarán mis tetas después. Mi vecina, sin embargo, le ha dado biberón a su hijo desde el principio para que no dependiese a todas horas de ella y podérsels encasquetar al primero que pillase para después ir a lo suyo. Es una opción muy respetable y ya antes de dar a luz decía que no quería un bebé demandante. El problema es para mí, porque en mi entorno no entienden por qué "me empeño" en dar el pecho si el biberón es mucho más fácil y da más libertad. Es triste que haya TANTAS mujeres que piensen de esa manera y se pierdan una experiencia tan maravillosa...

26 de septiembre de 2010, 3:45
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NeSs dijo...

En una charla de la comadrona nos dijo que las tetas se iban a caer y no sólo por amamantar, sino por el hecho de estar embarazada que es cuando se producía el cambio bestial...Y a mi me ocurrió, aunque di pecho 13 meses, pq durante el embarazo aumentó 2 tallas!! De tener una 90 a un 100 y de ahí, des pecho o no, va a haber un cambio si o si...A mi me da pena escuchar esos comentarios, pero yo tb lo pensaba con 15 años, luego con 20 y tantos y visto que la gravedad ya empezaba a hacer efecto, pensaba, pues le daré teta y el día que decida no tener más hijos me opero y listo...Ahora ya con 30, me dan igual mis tetas...jajaja

26 de septiembre de 2010, 10:11
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mayte dijo...

Indudablemente la primera foto és estupenda pero me quedo con la segunda sin dudarlo ni un minuto, no se puede estar mas guapa y lo digo por las dos.
Desgraciadamente yo estoy rodeada de mujeres de este tipo, algunas ni siquiera se plantean ser mamás (ya tengo mis gatitos..)dicen, que digo yo... que narices tendrá que ver.y las que tienen bebés los alimentan con bibes para no perder ni sus estupendas tetas ni su valioso tiempo.
Són de las que tienen al Dr Estivill y el voge como "Dioses" a seguir.
A mí que me toca incorporarme muy pronto al trabajo y voy como "la Zarzamora" de pensar que me voy a perder un montón de cosas de mi bebé, me miran como un bicho raro no són capaces de entender que algunas mujeres estemos encantadas de llevar la ropa llena de mocos, por los abarazos de nuestros niños.
En fín me consuelo leyéndoos a vosotras y me siento reconfortada.
Un abrazo.

26 de septiembre de 2010, 10:28
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elena dijo...

Hola,
Me ha gustado mucho tu post. Pero yo quisiera aportar otro punto de vista.
Soy madre, tengo 40 años y un niño de 6 años. Le dí el pecho porque me parecía que, a parte de las cosas buenas que le aportase a èl, yo estaba fascinada con el hecho de que hubiera crecido dentro de mi y hubiera nacido de mi cuerpo y amamantarlo con el alimento que le producía mi pecho, me parecìa algo fantàstico y una experiencia que no quería perderme.
El momento tan ìntimo de unión con èl era una sensación inigualable.
Pero yo tenía una vida antes de nacer mi hijo que me gustaba mucho. Me vestía con ropa bonita y altisimos tacones. Siempre estaba bien depilada y con las unas pintadas con brillo.
Así conocí al padre de mi hijo y así le gustaba. Cuando naciò mi hijo tuve claro que intentaría que eso no cambiase. Y asì lo hice. Desde luego no me dedica el tiempo que antes porque no lo tenia. Se acabò el gimnasio, se acabaron las compras y muchisismas cosas màs. Pero siempre encontré 5 minutos para depilarme y abrillantar mis uñas.
He inetentado tener otro hijo y no ha sido posible. Hace unos meses renunciamos a seguir probando.
Ni que decir tiene que mi cuerpo no se parece en nada al de antes y mi pecho que, desde a los 18 años engordè y adelgacé 25kg, estaba caido, tras el parto tenìa un aspecto que me hacìa sentir mal cuando me miraba en el espejo.
Me he operado el pecho y estoy contenta de haberlo hecho.

Mi hijo me ha cambiado la vida por completo y darle la educaciòn que quiero para él me ha supuesto muchas renuncias a nivel profesional y personal, pero las he hecho con gusto sabiendo que era la elecciòn acertada. Pero tener un hijo no me ha hecho renunciar a mi misma y a seguir cuidándome y gustàndome como antes.
No todas la mujeres que van bien vestidas, calZadas con tacones, maquilladas y operadas son el reflejo de la superficialidad y la maternidad postiza.

26 de septiembre de 2010, 22:46
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Nebetawy dijo...

Gracias a todas por leer y comentar. Supongo que a estas alturas todas estamos de acuerdo en que dar el pecho es lo mejor para los bebés, además de una experiencia maravillosa para las madres. Yo también he cambiado mucho con la maternidad, y confío en que llegado el momento pesen las cosas importantes de verdad. Defiendo la lactancia como vosotras, quizás más, porque una panda de ginecólogos me robó el parto y una endocrina me dijo que con un prolactinoma no debía amamantar. Por suerte me informé por mi cuenta y no le hice caso.
Sé que si me hubieran robado eso también sería bastante desdechada. Pues sí, me molesta que la gente decida no dar el pecho porque sí, igual que me molestan las mujeres que deciden parir por cesárea porque sí.

27 de septiembre de 2010, 0:52
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Nebetawy dijo...

Hola Elena, gracias por tu aportación. No pretendía ofenderte, estoy segura de que hay un montón de buenas madres que se cuidan y se operan igual que tú, y que no está reñido lo uno con lo otro. No creo que sean superficiales las madres que se operan, no critico a la mujer, sino a la sociedad, a los iconos y a lso estereotipos que hacen que la mujer no se quiera y no se acepte como es.
Dices que no has renunciado a tí misma. ¡Estupendo! Yo tampoco. Pero porque creo que mi yo persona va mucho más allá de mi aspecto. Mi yo persona es más yo cuando camina cómodamente con la tierra bajo sus pies que sobre tacones, por muy estilizadas que se vean mis piernas.
Eso es lo que reivindico siempre, independientemente de la maternidad.
Por suerte, encontré un hombre que me miró por dentro y me quiso sin tacones, sin maquillaje y sin ropa de moda. Y desde luego no va a dejar de quererme por cambiar de aspecto y envejecer, igual que no voy a dejar de quererle yo porque, y esto que quede claro, ¡Ellos también envejecen! ¿Por qué sólo a nosotras se nos exige seguir estupendas?
En fin, que todo lo que no hago ahora tampoco lo hacía antes, porque aunque no fuera madre, siempre había algo mejor que hacer, desde ver una peli a simplemente dormir. Y no es que no me depilara o maquillara nunca, sólo que para mí no era ni es necesario estar bien arreglada siempre, por defecto. Así, en las ocasiones especiales, cuando sí me da por perder el tiempo en arreglarme, pues es todo un acontecimiento y me siento realmente especial. Si tuviera que estar igual de estupenda para ir a una cena de navidad que para ir al parque, no sé, no le vería la gracia ;)

27 de septiembre de 2010, 1:22
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Laura dijo...

Felicidades por este post. Es de lo mejorcito que he leído con respecto a la maternidad en tiempo. Escrito con mucho respeto y orgullo de madre. Felicidades

1 de octubre de 2010, 19:39
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Loana dijo...

Tal cual, adhiero a todas y cada una de tus palabras. Nunca me sentí tan bella como siendo madre y sabiendo que cada centímetro de mi cuerpo sirve para dar este tipo de amor, aunque las tetas y las ojeras lleguen hasta el piso...
Tus fotos son hermosísimas y elocuentes! Abrazos!

19 de abril de 2011, 17:31
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