8 dic. 2010

Ahora me acuerdo de aquel friki

Hace muchos, muchos años, tantos que cuando pienso parece que se trate de otra persona distinta a mí, tenía un amigo "rarito". El tipo era un artista, y a mí me parecía bueno. Llevaba varios piercings, incluso en las zonas más íntimas de su cuerpo, y tatuajes que según él tenían significados muy profundos y filosóficos. Pero también le gustaba el dolor que sufría al hacérselos . Hablaba del dolor como de un ser amado. Lo racionalizaba de formas que ya no recuerdo, hablaba del éxtasis de la mezcla entre placer y dolor, tan convencido que podía hacerte creer... pero no. Para mí no, yo no lo entendía.

Lo que él no entendía era cómo las mujeres podían renunciar al dolor del parto. No podía entender que nos encomendáramos a la epidural, y renunciáramos a sentir algo tan maravilloso, doloroso, sí, pero placentero, como parir un hijo de tus entrañas. Él deseaba ser mujer, aunque sólo fuera por unas horas, para experimentar algo que no podría experimentar nunca. Y nos odiaba a las mujeres "modernas" por tener la posibilidad de vivirlo y rechazarla. Yo pensaba que él que sabía, que cómo podía imaginar siquiera el dolor que supondría sacar un bebé entero por por aquél estrecho canal que dolía y a veces sangraba en las primeras relaciones sexuales. Qué podía saber él. No tenía ni idea.

...Y la que no tenía ni idea era yo.

Hoy en día,  en ocasiones todavía siento rabia e impotencia al hablar de mi parto.  Porque yo he abierto los ojos, pero aún hay gente que se niega a entender, a veces simplemente a escuchar. Me duele que la frustración de una innecesárea, de un parto robado, no sea socialmente respetada y comprendida, porque los médicos saben lo que hacen y seguramente nos salvaron la vida, y, según me ha dicho un fulano literalmente hoy en una acalorada discusión "tú NO eres quien ha de decidir". Acabáramos.

Supongo que una nunca se recupera de un mal parto. Y supongo que siempre habrá gente que cuando me exalto al hablar de mi innecesárea, y al decir que me siento ultrajada y violada por ella, me tacharán de lunática. "Pues mira que llorar por no haber tenido un parto doloroso y sangriento, habiendo tenido una cesárea pulcra y fácil. Hippie chiflada."

A veces, me acuerdo de aquél friki. Ese listillo que se creía con más sabiduría femenina que las propias mujeres, que quería experimentar cosas imposibles y se lamentaba por sus limitaciones. Y a mí, que estaba anatómicamente diseñada para hacerlo, me robaron la experiencia rajándome y extirpándome a mi bebé.

Pues sí, Pau, habría sido maravilloso poder vivir mi propio parto. Tenías razón.

2 comentarios :

A dijo...

Pues sí, te entiendo perfectamente, hace tres meses de mi innecesárea y lo que más rabia me da es que mis familiares, amigos, incluso mi pareja no me dejan hablar de ello, creen que simplemente no fui "capaz de parir", que los médicos nos salvaron la vida cuando en realidad pusieron nuestra vida en peligro con su cadena de intervenciones que paralizaron el parto. Me duele mucho que no me dejen hablar de ello, que piensen que me he quedado obsesionada con el tema, que no tiene más importancia. Al final lo que más te duele es esa incomprensión de los demás, el silencio que te ves obligada a guardar sobre el tema.

29 de enero de 2011, 13:55
Responder
A dijo...

Y, por cierto, preciosa la historia de tu amigo. Yo también quería la epidural antes de la cesárea, he necesitado pasar por esto para comprender la indignación de tu amigo ante las mujeres modernas.

29 de enero de 2011, 14:00
Responder

Publicar un comentario