26 abr. 2011

Pequeñas diferencias

¿Cuál es la diferencia entre niños y niñas? Ninguna.

Este era un anuncio de TVE en una campaña de concienciación por la igualdad de género dirigida a los niños. Pero hay una cosa que yo no entiendo, y me imagino que menos entenderá un niño pequeño. Y ya me dirás qué le contestas a un niño cuando te diga que ¿cómo que no hay diferencia? Los niños tienen picha y las niñas no.

Me gustaría que el planteamiento fuera que se trata de igualdad de derechos: que todos, niños y niñas deben ser tratados con el mismo respeto, y que niños y niñas pueden jugar a las cocinitas un rato, y a la pelota otro rato, y que cuando sean mayores podrán dedicarse a lo que más les guste sin ser juzgados.

Pero ahora resulta que está de moda eso de que todos somos iguales en todo, incluso hay alguna guardería sueca, y espero que no se ponga de moda porque si no estamos apañados, en la que a los niños y niñas se les borra el nombre y se les llama por un artículo neutro. Pretenden hacernos creer que los hombres son hombres y las mujeres somos mujeres porque la sociedad nos hace así, y yo sólo me lo creo hasta cierto punto.


Niobe aprendió a decir vikingos antes que su nombre, y antes de cumplir los dos años, su padre le construyó un hacha de madera para ir a la feria medieval. Pero como íbamos vestidos acordes con la época, a ella sólo le importaba lo bonito que era su vestido, y decía que era una "sesesa" (princesa). Y eso salió de ella, nadie le dijo que el vestido era más importante que el hacha, simplemente le interesaba más. También le gusta jugar con las escobas, (a veces hace como que barre, pero triunfa más montarse encima y volar). Pero no es porque crea o porque le hayamos enseñado que ese es su rol, simplemente le gusta ayudar. También quiere jugar con los destornilladores y los taladros si estamos haciendo algún bricolaje, pero está claro que hay una diferencia entre dejarle a un niño una escoba o un taladro.
Es distinto cuando son los padres los que visten a los bebés de azul o de rosa según el sexo, o necesitan saber el sexo del niño antes de que nazca para comprare las cosas y decorar la habitación. No sé si es verdad o leyenda urbana, pero he escuchado alguna vez la típica historia de la típica ecografía mal interpretada, y resulta que cuando nace el bebé es un drama porque todo estaba preparado para recibir a lo contrario. Pues ahí sí estamos siendo sexistas y condicionando a los niños, porque no es su elección.

Y ahora llega el polémico tema de los pendientes. Algunos aseguran que a las bebés no les duele. Algunos se justifican diciendo que su niña no lloró nada, o si lo hizo se le pasó en seguida. Algunos dicen que como en el mismo hospital preguntaron si querían hacerles los agujeros, pues ya puestos dijeron que sí... Da igual. La cuestión es que no nos podemos meter en la piel del bebé, y opino que ante la duda de un posible sufrimiento, mejor no hacerlo. Creo que es algo que uno mismo debería decidir cuando le llegue el momento. Y con tanto que nos gusta hablar de la igualdad, ¿por qué los seguimos haciendo?

Cuando Niobe era más pequeñita y sobretodo en invierno, cuando no llevaba lindos vestiditos sino pantalones de abrigo, solían confundirla con un niño. "No, es una niña"- Decía yo. "Ah, es que como no lleva pendientes...". Vale, o sea que ese es el motivo. Las niñas deben llevar pendientes, debemos hacerles pasar el mal trago de agujerear su piel sin preguntar para que las señoras cotillas no se sientan mal por meter la pata.

Una anécdota: Cuando era joven, estuve de au-pair en Inglaterra cuidando de 3 niños. El mediano, de 7 años, era algo amanerado. Y sus padres a veces lo comentaban y parecía como algo que tenían la esperanza de que se le pasara e intentaban "masculinizarle". Una vez, estaba en el sofá jugando con los dos más pequeños, y yo llevaba una goma de pelo gruesa, de colorines. Y el niño me la cogió y se la puso en el flequillo y seguimos jugando tan panchos. Pues cuando llegó su madre, se abalanzó sobre él gritando "¿pero qué llevas en el pelo? ¡Quítatelo! ¡Vamos!" y el niño avergonzado se lo arrancó de cuajo como si fuera una tarántula venenosa o algo así. Y a mí me pareció algo desmesurada la reacción, pero en fin, no era yo nadie para decir que le estaban dando demasiada importancia al asunto, y que les guste o no, el niño es como es y lo que tenga que ser, será.

En fin, cosas que a veces hacemos por tradición o por rutina, sin pensar. Pero deberíamos. Luego crecemos y hablamos de una falsa idea de igualdad. Dejemos que tanto niñas como niños se agujereen cuando quieran, si es que quieren, que lleven los pelos largos o cortos, que se vistan con pantalones o faldas... Porque conociéndonos y respetándonos tal y como somos y sin estereotipos, es como llegaremos a la tan ansiada igualdad de derechos y oportunidades. Negar la diferencia es lo opuesto a marcar con pendientes, colores o melenas, y no creo que ni uno ni otro sean el camino.

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