26 may. 2011

Colores

Todos hemos visto alguna vez esta típica escena de comedia que de tan repetida empieza a ser cansina: Una mujer está a punto de parir, está en el hospital, está empujando, el padre está mirando orgulloso, la madre grita y da el empujón final, el médico saca al bebé... y de repente de los gritos y la emoción se pasa a un incómodo silencio y todos se miran unos a otros. Entonces nos enfocan al bebé: es negro. (Algunos ejemplos que me vienen así rápidamente: "Me llamo Earl", "Yo, yo mismo e Irene", "Aída"...)

Normalmente, esta suele ser la clara prueba de que la mujer en cuestión ha sido infiel. Claro. Menos mal que a las mujeres sólo se les ocurre ser infieles con tipos negros. Pero ya el colmo es que de una madre blanca y un padre negro, siempre sale un niño negro. Los mulatos no existen en las películas. Y la gente realmente se acaba creyendo que la mezcla entre blanco y negro, es negro.

Pero luego en la vida real, resulta muy difícil imaginar que una mujer mulata tenga una hija blanca. Es difícil imaginar que esta mujer, que ya tiene una mitad blanca, se empareje con un hombre blanco, y en esta coctelera haya más unidades de información genética blanca que negra. Pero cuando el bebé sale blanco, otra vez sorpresa. Y claro, luego va una por ahí con su bebé, y siempre hay señoras cotillas que se acercan a decirle lo guapo  que es la niña (sí, guapo, porque como no lleva pendientes... grrrr... ya hablaremos de eso, ya) y la toman a una por la niñera. Al principiodaba rabieta, pero tampoco quería darle más importancia. Pero ahora es más grandecita y muy dada a hacer amigos en todas partes y a ponerse a jugar con quien sea, y a los adultos les parece muy graciosa. Hasta que al final van y le preguntan: ¿y dónde está tu mamá? Y ella me mira con cara de confusión y responde a su nuevo amigo/a con cierto aire de listilla: "¡aquí!" como diciendo, "¿pos no la ves?"



Tengo un primo que cuando era pequeño, se pegaba siempre con los niños del cole porque le llamaban negro. Y siempre se justificaba diciendo indignado: "Me ha dicho "negro". Y yo no soy negro". Costó mucho hacerle entender que "negro" no era un insulto, que él sí era negro, y también su mamá, y su papá, y sus hermanos. Negro es sólo una realidad de tí mismo, y cuando alguien te diga negro como un insulto (porque ellos intentarán hacértelo parecer aunque no lo sea), tú les dices: pues sí, soy negro. Y tú eres rubio, o tú tienes una peca aquí, o tú llevas gafas. Y no pasa nada, y aún les harás un favor, porque cada uno tiene que aprender aceptarse como es.

Lo malo es que los adultos se meten poco en la mente de los niños. Y si no intentas perderte en la psicología y vas a lo más simple, ¿cómo crees que lo ve un niño? El niño lo ve así: "es que yo no soy negro, soy marrón".  Bravo. Pues claro que sí, igual que los blancos no son blancos como el papel, o las sábanas, o las cosas blancas. Aunque llegados a este punto, si le quieres sacar el lado positivo, un niño "negro" si se pone, puede identificar fácilmente su color real... pero ¿uno "blanco"? Y ya no te digo los orientales, que no sé yo quién les puso lo de "amarillos", pero yo nunca he visto el amarillo por ninguna parte, y la verdad es que eso en los niños también crea cierta confusión. La cosa es que la sociedad inventa etiquetas que finalmente sólo acaban sirviendo para transmitir y heredar prejuicios.

Aunque peor es eso de "de color". Y sé que la gente que utiliza este término lo hace con buena intención y pensando que es lo correcto, pero en realidad no hacen más que reafirmar que "negro" es un insulto, o algo feo, o algo que hay que maquillar, y lo peor es que seguramente, cuando no están delante de alguien negro, sí utilizan esa palabra. Varias veces, en medio de una conversación, alguien ha intentado evitar la palabra negro o se ha sentido incómodo, o ha utilizado algún eufemismo sobre la marcha. Y eso sólo me indica que mientras habla conmigo, en todo momento está teniendo presente mi color. Y aún sin poder verme más allá de mi raza, pensará que no tiene prejuicios raciales, simplemente por haber tenido la rapidez mental de no utilizar la palabra fea.

Os dejo con un cuento de Jérôme Ruillier
Yo, hombre negro, cuando nací era negro.
Tú, hombre blanco, cuando naciste, eras rosa.

Yo, cuando crecí, era negro.
Tú, cuando creciste, eras blanco.


Yo, cuando tomo el sol, soy negro
Tú, cuando tomas el sol, eres rojo.

Yo, cuando tengo frío, soy negro.
Tú, cuando tienes frío, eres azul.

Yo, cuando tengo miedo, soy negro.
Tú, cuando tienes miedo, eres verde.

Yo, cuando muera, seré negro.
Tú, cuando mueras, serás gris.

¡Y tú me llamas hombre de color!

6 comentarios :

uterosdeguerrilla dijo...

Qué chuli artículo:)

26 de mayo de 2011, 3:01
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Nebetawy dijo...

jarrr! gracias! y tú qué rápida! ;)

26 de mayo de 2011, 3:04
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Irene dijo...

Hola!!!!Me siento muy identificada en toooodo o que has dicho. Soy mulata y tengo tres hijos, blancos no, lo siguiente ;) Son absolutamente "lechosos" . Piel pálida, pelo rubio y los tres tuvieron los ojos azules hasta el año y pico. El mediano tiene además el pelo liso como una tabla y los otros tampoco tienen mucho rizo.
A mi no me toman por la niñera porque también soy practicamente blanca, si, de una negra (mi madre es negranegranegra, que no "de color" ;)) y un blanco también puede salir un blanco.
Es que incluso yo también tengo un primo negro que decía lo de "que no soy negro, que soy marrón!!!!"
Así que te estaba leyendo y no me lo podía creer.
Pues lo dicho, que me ha encantado :)

26 de mayo de 2011, 9:44
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Azulitoclaro dijo...

De acuerdo. Me encanta que hables de esto. Creo que nos falta mucho para aprender de verdad a hablar de color.

26 de mayo de 2011, 18:37
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Anuska dijo...

cuánta razón tienes! Lamentablemente, los adultos adquirimos muchos prejuicios, y es una pena.
Precioso artículo.

27 de mayo de 2011, 9:30
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Nebetawy dijo...

Gracias Irene. A veces la genética hace cosas raras, la mezcla no es siempre matemática. Y como no, también se han dado casos de un mellizo blanco y otro negro, aunque pocos y de raros que son siempre salen en las noticias.
Lo del pelo es un tostón. Mi hija también tiene el pelo liso y tirando a rubio y me vuelvo loca para peinarla. Yo estoy acostumbraba a mis rizos, que si me hago una cola, la cola se queda ahí. A mi hija le hago una cola y antes de acabar la última vuelta de goma ya ha caído la mitad X-D Supongo que con años de práctica lo acabaré dominando :)

28 de mayo de 2011, 19:56
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