12 sept. 2011

Lactancia y mal rollo

A menudo vemos en los blogs los testimonios de mamás que aseguran que la lactancia es maravillosa, sobretodo al pasar los dos años. Hablan de la complicidad e incluso del placer. Aseguran que a los dos años ya ha pasado lo peor, que ya no hay problemas de grietas ni de agarres, que sólo queda el disfrute. Y a pesar de ser este un blog que apoya la lactancia en general, y la lactancia natural o no interrumpida en particular, voy a hacer algo que creía que no podría hacer, pero me ha ido bien en otras ocasiones en otros blogs, y puede que le sirva a alguna otra mamá que haya pasado por algo similar y también se crea un bicho raro al no sentirse como se supone que debería. Voy a hablar del mal rollo.

Cuando era muy joven hubo una época en la que rebosaba feromonas. Y pensaréis que eso es normal, y que todas pasamos por esa etapa porque la naturaleza quiere hacernos procrear. Pero lo mío fue muy exagerado. Ahora quedaré de sobrada, pero es la pura verdad: si quería un hombre lo tenía, y no recuerdo un solo romance no correspondido (ojo, que correspondido no siempre equivale a consumado, no os vayáis a pensar). Pero no creáis que era una bendición, porque la otra cara de la moneda era ser un imán para los pervertidos. Y seguramente si contara una anécdota sobre un pervertido masturbándose públicamente a mi lado o mirándome, podría resultar curioso, incluso podrías decir, "a mí también me pasó una vez". Pero si te digo que me pasó 5 veces en un período de tiempo relativamente corto, tal vez sí creas que tenía un problema con las feromonas.

No recuerdo el orden cronológico exacto, pero una fue en la playa por la mañana temprano, un día que fui a hacer de extra en el rodaje de un anuncio. Otra fue en el autobús, un señor se sentó a mi lado estando medio vacío el autobús, yo miraba por la ventana tratando de ignorarle, pero no tardé en percibir cierto movimiento y al mirar encontrarme la sorpresa y tener que huir saltando por el asiento de delante para no tener que rozarle. Otra vez fue en el metro, pero ese estaba realmente mal, era el típico exhibicionista, llevaba unas bermudas con un agujero en la zona genital y simplemente la llevaba al fresco. Se sentó delante de mí y fue mirarme y empezar.
Otra fue en un parque en Andorra, un verano que fui a trabajar a un hotel. Estaba leyendo un libro en un banco y en un momento que levanté la vista, zas! Otro mono dándole al manubrio.




Por esa época, con mis feromonas descontroladas y con una vida un poco loca, sin estudiar, sin un trabajo que me durase más de 3 meses y esas cosas de adolescente perdida que intenta encontrarse, un "amigo de la familia" me ofreció un trabajo. A los dos días ya me di cuenta de que no pintaba nada allí, solo iba a echar la tarde y darle conversación. Y antes de acabar la semana, un día tuve que salir corriendo, porque sin saber ni cómo, entre pitos y flautas y conversaciones íntimas y sobre lo guapa y lo inteligente que era y lo lejos que iba a llegar cuando me enseñara todo lo que hay que saber sobre las inversiones en la Bolsa, me encontré con ese señor chupándome las tetas. Y lo peor es que en ese momento, llorando de vuelta a casa, sólo podía pensar en lo que se decepcionaría mi madre conmigo por haber batido todos los récords y no haber durado ni una semana. Desde el lado positivo, aún doy gracias porque el tipo fuera impaciente y lo vi venir deprisa, que si hubiera sido lento y estratégico, fijo que habría acabado siendo una "zorriassistant" con traje, tacones y mucha pasta, pero sin una pizca de dignidad.


El presente.

Supongo que hay cosas que el cerebro entierra como mecanismo de defensa. No lo había olvidado, está claro, ojalá fuera tan fácil. Pero tampoco lo recordaba todos los santos días. Y me convertí en madre y quería amamantar, y cuando estaba embarazada sí que a veces pensaba que no podría hacerlo, que me traería malos recuerdos y me daría mal rollo. Pero llegó la bebé y lo invadió todo. Y la lactancia fue perfecta desde el principio, y no hubo grietas ni dolores, y si alguna vez tenía un mal recuerdo a oscuras por la noche, sólo tenía que encender el hipopótamo*, y ver la calma en su carita.


Pero ya no es un bebé. Y exige, y mama con fuerza, y pellizca, y a veces ni siquiera mama, sólo chupa, y las toca, y las mira, y las saca violentamente de donde están guardadas, en cualquier omento, en cualquier lugar, y entonces me entra el mal rollo de verdad porque es distinto, es como entonces, y exige cuando dormimos, cuando hago la casa, cuando estoy al ordenador, cuando estoy en el sofá viendo una peli, cuando estoy  con otras personas... He intentado reducir las dosis a la mañana, antes de siesta y antes de dormir. Pero es inútil, las quiere a todas horas. Ahora cuento hasta 10, que es una de las técnicas que vi recomendada en un post de "De monitos y risas", y me ha ido muy bien desde el primer momento, y realmente hemos conseguido reducir muchísimo el consumo. Ella misma para cuando llegamos hasta 10, y dice "ahora la otra", y vuelvo a contar hasta 10 y para, y ya se pone a jugar o hacer otra cosa y por un momento se olvida. Pero eso no le ha quitado la exigencia. Cuando me ve, las quiere, y las quiere sacar ella, y pellizcarlas, y estar con ellas a todas horas, no conmigo, con ellas, y sé que es una chorrada, pero me siento muy poco querida.

A veces no puedo más, y la mando un rato con su padre o con su abuela. Y la oigo reír y divertirse, y no parece que me necesite nada. Pero cuando llego yo, sólo se divierte conmigo un rato. Al poco tiempo ya me está intentando sacar las tetas, y si se lo niego llora y grita y se vuelve loca. Y ninguna de las dos somos felices.

Parece que escribiendo este post esté pidiendo a gritos la bendición de los lectores para que lo dejemos. Pero no es eso lo que quiero. Si fuera así no habría problema, lo habría dejado y listos. Yo sólo quiero ser una de esas madres que disfrutan siempre, sin malos rollos, y sienten placer al amamantar a sus hijos grandes. Aunque a finales de este mes me voy a ir 4 días a trabajar fuera, y ahora que el consumo y la producción han disminuido no sé lo que va a pasar. Pero creo que me voy a entristecer mucho si vuelvo sin leche.

Y para acabar, si has leído este post entero, es casi obligatorio que leas este otro. Cuando una madre desea continuar con su lactancia a pesar de todo, es porque se siente así. Y así es como me siento cuando no acechan los fantasmas, y cuando alguien siente todas esas cosas, desearía que nunca terminara. Gracias Myriam, es un post precioso.


*hipopótamo: lucecita pequeñita monísima de esas que van directamente al enchufe.

Nota:  Cuando hablo de las feromonas y todo eso, es para darle un toque de humor y quitarle hierro al asunto. Clarito ha de quedar que los pervertidos son pervertidos ellos, y nunca son culpables nuestras feromonas, ni nuestra forma de vestir, ni lo borrachas que estemos.

17 comentarios :

Carol dijo...

Me ha gustado mucho lo sincera y abierta que has sido con tus experiencias pasadas y tu experiencia actual con la nena. Creo que es muy bueno contar estas cosas para que mamás que no se sientan bien lactando a niños mayores no se sientan como bichos raros o se sienta mal.
Yo no te voy a decir si tienes o no que destetar porque creo es cosa de vosotras dos. Pero en temas como sacarte las tetas bruscamente o pellizcar creo que hablaría con ella y llegaría a un acuerdo.
Mi pitufa va a hacer el año y ahora mismo estamos en lo mejor de la lactancia, porque la nuestra fuera durilla al principio. No puedo decir hasta cuando durará.

12 de septiembre de 2011, 21:02
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Carol dijo...

Guau, que post tan sincero.. leyendote me venia a la cabeza si lo que estas sintiendo no es la agitacion del amamantamiento, has oido o leido sobre esto? Es habitual en madres que dan de mamar durante el embarazo, en tandem o a niños mayorcitos. Puede que se mezclen las 2 cosas? la agitacion y tus recuerdos? no se.. si te sirve de algo yo pase por ello y es muy duro el querer y no poder.

Te mando un fuerte abrazo!

12 de septiembre de 2011, 21:42
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Nebetawy dijo...

Hola Carol de Minerva. Gracias por el consejo. La verdad es que he intentado razonar sobre el tema, pero escucha y hace caso sólo a veces, como todos los niños. El deseo es fuerte, y a veces simplemente se olvida, no creo que pueda culparla por ello. Y por eso también me sabe tan mal interrumpir la lactancia, pienso que si lo necesita tanto será por algo, no sé.
Me alegro de que en vuestro caso lo peor haya pasado y estéis disfrutando. Realmente, en los momentos en que la cosa va bien, es lo más bonito del mundo. :-)

12 de septiembre de 2011, 22:33
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Nebetawy dijo...

Hola Carol de ojos de madre (ya es casualidad que hayáis comentado las dos Carols seguidas. Echo de menos el wordpress, que permitía contestar a cada comentario a parte).
Pues sí, había oído hablar de eso, pero como dices, lo asociaba a lactancias en tandem y embarazos. Lo mío me recuerda más bien a mi perra cuando tuvo cachorritos, que al principio estaba acurrucadita ahí siempre con sus bichitos minúsculos, y te gruñía en menos que cantaba un gallo. Apenas se movía, solo le interesaba ofrecer a sus cachorros una buena posición para mamar a gusto.
Pero a partir de los 2 meses se movía como un zombie, escuálida y con cara de agotamiento, y con 7 cachorritos no tan pequeñitos que la perseguían y se colgaban de ella cuando la pillaban. Y finalmente se daba por vencida y se sentaba, y me miraba con ojitos de "por favor, quítamelos". Supongo que no siempre madres e hijos están sincronizados para decir basta.

12 de septiembre de 2011, 22:42
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Eloísa dijo...

La agitación del amamantamiento sí que se produce con lactancias prolongadas, es de lo más frecuente. Algunas mamás lo definen como cuando tú quieres seguir amamantando pero tu cuerpo desea destetar por su cuenta. Yo he tenido momentos en los que me he hastiado de adoración por mis tetas (sin la carga del bagaje que tú llevas a cuestas) y solo puedo animarte y decirte que todo pasa y que ahora me hace mucha gracia cada vez que mi enano me ve salir de la ducha y veo la cara de adoración y la risa tonta que le entra cada vez que me ve las tetas ;-)

13 de septiembre de 2011, 0:16
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María dijo...

¿Crees que tu rechazo está relacionado con aquella situación tan desagradable? Yo no sé, pero yo misma empiezo a sentirlo a veces y no he vivido nada semejante, y también lo he oído en otras madres. Yo creo que ese sentimento de rechazo es la manera que tiene el cuerpo de decirte que es el momento de salir de una situación dada. Hay un momento en el que las exigencias del niño te sientan como cuando tu compañero te pide sexo y no tienes naaada de ganas...... Yo creo en la sabiduría del cuerpo y si el cuerpo ya empieza a pedir el destete por algo será. Otra cosa es que tu no quieras dar el paso de una manera consciente, pero creo que el cuerpo habla desde el inconsciente. En la naturaleza es muy típico también ver como las crías grandecitas intentan mamar y la madre se las quita de encima, no siempre suavemente porque se llevan algún que otro zarpazo o patadón........ Nosotras lo podemos hacer con más suavidad, gradualmente y ayudando a que el peque vaya perdiendo interés. Mi pregunta es ¿Puede esa mala experiencia producirte ahora ese sentimiento de rechazo? o ¿ese sentimiento de rechazo es la manera en que tu cuerpo te comunica que es el momento de salir de una situación?

13 de septiembre de 2011, 7:26
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Ebony dijo...

Vaya... lo que relatas del tipo ese ha tenido que ser traumático porque sí. Qué horror. Y es normal que ahora la exigencia de Niobe te traiga ese hecho a la memoria.

A mí también me pasa con Chocolatina Menor. Tiene esos arranques de Adoración de la Teta. Y también, a la que las tiene a su alcance quiere darse al self-service. Con ella no funciona mucho lo de decirle que la teti tiene que descansar un poco; con su hermana mayor funcionó mucho mejor. Aún así, empieza a tener noches en las que tetea un poco, pero se da la vuelta y se duerme del otro lado, y yo lo agradezco. Cumplirá los tres en diciembre y, si bien no tengo intención consciente de querer destetarla, a ratos me siento agobiada también.

En fin, a ver si la cuenta hasta diez sigue funcionando.

13 de septiembre de 2011, 9:22
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Nebetawy dijo...

Gracias Eloísa. Ya me voy sintiendo menos bicho raro. Y sí, afortunadamente, todavía quedan momentos en los que hace gracia, son esos momentos los que impiden interreumpir la lactancia. Es lo que tiene ser positiva, que te quedas solo con lo bueno y es difícil tomar decisiones.

14 de septiembre de 2011, 11:04
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Nebetawy dijo...

María, pues hasta ahora creía que sí, que era por eso. La verdad es que me ha servido de mucho escribir este post, me encanta ser bloguera porque es como ir al psicólogo de gratis X-D Ahora ya sé que no, aunque lo que sí que es cierto es que, aunque lo que me pasa sea normal y no tenga que ver con la mala experiencia, lo que siento con la agitación del amamantamiento hace que la recuerde. Pero en fin, una vez identificado el problema intentaré controlarlo, y como siempre, trataré de afrontarlo con humor.

14 de septiembre de 2011, 11:09
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Nebetawy dijo...

Ahí la has dado, Ebony. Aunque no sea el motivo, no puedo evitar el recuerdo. También es cierto que todos los niños son distintos, algunos lo entienden todo a la primera y hacen caso y tal, pero es que a mí me ha tocado una que lo que quiere lo quiere, y no hay explicación que valga. Y sabe cómo obtenerlo. Cuando ve que la exigencia no funciona pasa al "por favooor, maamaaa", y me da besitos, y entonces ya es que te la quieres comer. Pero con la teta y con todo. Ayer sin ir más lejos tuve que comprar un paraguas que se le antojó. Pensé, "total, no tiene paraguas y algún día necesitará uno". Lo malo es que luego fuimos por la calle con el paraguas abierto sin llover ni nada, y la gente nos miraba raro porque era martes 13 y sólo faltaba eso. Podíamos distinguir a los supersticiosos cuando se cambiaban de acera y tal. Pero ella tan feliz con su paraguas. A ver quien le dice que no con esa carita!

Lo de contar 10 es mano de santo. No sé cómo funciona pero funciona. Desde el primer día. Le dije: vamos a contar hasta 10 y cuando llegue paramos." Y contamos y paró, sin rebotarse ni nada. Milagroso, oigan!

14 de septiembre de 2011, 11:21
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Nebetawy dijo...

Ahora que lo pienso, me gustaría hacer un comentario sobre el post. Cuando hablo de las feromonas y todo eso, es para darle un toque de humor y quitarle hierro al asunto. Clarito ha de quedar que los pervertidos son pervertidos ellos, y nunca son culpables nuestras feromonas, ni nuestra forma de vestir, ni lo borrachas que estemos.

14 de septiembre de 2011, 11:29
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Equipo blog cuántico dijo...

Gracias por tanta sinceridad y claridad. Mi experiencia con la lactancia es muy distinta, pero hubo un momento dónde noté el cambio a mejor. Fue a partir del primer encuentro de Mujeres con Mónica de Felipe (http://estudiosobreelutero.blogspot.com/), al hacer la relajación del útero. Después de llevar como un mes relajando y limpiando el útero comencé a notar cada vez más placer al amamantar. Quizá te venga bien a ti también.
Puedo pasarte la relajación si la quieres.
Un abrazo!

14 de septiembre de 2011, 16:29
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Nebetawy dijo...

Hola! Pues curiosamente no conocía este blog, y eso que así vista por encima tiene pinta de ser de las que me interesan. La leeré con calma y con tiempo, palabrita. Gracias!

15 de septiembre de 2011, 12:24
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LadyA dijo...

Pues yo me siento igual, o al menos, me sentía igual....Por suerte, he conseguido destetar por las noches y mi hija duerme del tirón, así que me da un respiro...
Pero también tiene el vicio de querer sacarme las tetas en cualquier lado, en chupeteármelas como si fuera un sugus, tocarlas a todas horas ( incluida la noche ),...y eso al final cansa...
Pero yo lo veo como algo colateral a la lactancia que hay que sobrellevar.

16 de septiembre de 2011, 23:15
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Nebetawy dijo...

Hola LadyA. Yo hace algunos meses que desteté por las noches, sí, la verdad es que es un gran alivio y ayuda a que no se despierte tan a menudo. Pero eso sí, nos costó lo nuestro, incluso tuvieron que desterrarme algunas noches y dormir el papá y ella solos para que no me oliera. Pero ahora podría decir que lleva ya al menos 3 meses durmiendo del tirón. Así que todo pasa. Hace no mucho también pensaba que nunca dormiría y lo ha acabado haciendo, así que en cuanto menos me lo espere me comprenderá con lo de la teta, que no es que no quiera darle, simplemente no quiero que se cuelgue a ellas todo el día. Y veo que poquito a poco vamos avanzando, solo es cuestión de paciencia, como bien dices, es colateral.

A mí personalmente me ha ayudado un montón escribir este post y todas las respuestas que habéis dado. :-) Muchas gracias a todas!

18 de septiembre de 2011, 11:19
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Azulitoclaro dijo...

Te entiendo porque de alguna manera viví parte de esto. Quizás no tanto porque la pequeña nunca las sacó por sí misma (y sigue teniéndoles un amor infinito a sus titas), pero sí porque hubo un período en que me veía y sólo quería mamar. Hablé con ella (ya no tomaba por la noche, sólo antes de dormir y durante el día) y le expliqué que ahora iba a tomar sólo tita para dormir. Sonó terrible, se me arrugó el corazón, pero lo hice convencida de que si veía que la cosa no marchaba y ella no aceptaba el asunto, volvía a nuestro ritmo anterior. Y bien, protestó y las reclamó un poco, pero se le fue pasando y en un par de días más o menos se habituó del todo. Ahora añora nuestro sueño, va tranquila por la vida, disfruta montones y se acuesta feliz a dormir con su tita.

21 de septiembre de 2011, 17:23
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Nebetawy dijo...

Qué bonito, Azulitoclaro. Qué bien que te entiende Irene, y eso que es algo más pequeñita que Niobe. Aunque ella lo entiende todo, lo que creo es que es tan cabezota que cuando quiere algo simplemente no escucha, y repite algo una y otra vez, como si no te hubiera escuchado decir que no. Pero bueno, la verdad es que con el tiempo se le va pasando, poco a poco, con mucha paciencia, lo estamos consiguiendo. Ya no pide tanto durante el día, y cuando realmente veo que se está rayando y que empieza a pedir una y otra vez y a perder los papeles, entonces es cuando le digo, pero solo hasta 10, eh? Y sigue funcionando de maravilla. A veces es ella misma la que dice: mama, me das una tetita hasta 10? que ya sabe que es una tetita cortita para quitarse el mono, y que antes de dormir ya tendrá una tetita larga hasta que se canse. Y lo feliz que se duerme... :-)

22 de septiembre de 2011, 1:41
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