28 sept. 2011

¿Crías o trabajas?

Cuando yo era pequeña, mi madre hacía las dos cosas. Y lo hacía porque como madre soltera, no tenía otro remedio. En aquellos tiempos había mujeres que trabajaban porque decidían hacerlo, y mujeres que se quedaban en casa a cuidar de los hijos porque decidían hacerlo. En aquellos tiempos se podía vivir con un solo sueldo. Pero lo más importante era que, dentro de lo que cabe, mi madre era de las pocas privilegiadas que trabajaba en una oficina en jornada intensiva, y podía estar en la puerta del cole cuando yo salía y pasar el resto de la tarde conmigo. No tenía la necesidad de enchufarme en ningún sitio.

En estos tiempos, somos tan modernos y tan avanzados que los viejos siempre dicen que de qué nos quejamos. Porque lo tenemos todo: televisiones, ordenadores, teléfonos móviles y demás tecnología totalmente prescindible, aunque nos cuesta una vida pagarnos un techo y no tenemos tiempo para vivir. Tenemos hijos sin tiempo para criarlos, y luego nos venden los realitys chungos de la tele que si los ni-nis y que si las nuevas generaciones están perdidas. Y la culpa es de los padres, que si ya no saben educar, que si se lo dan todo a los niños, que si no son lo bastante duros...

Pero nadie piensa en los niños, en lo que se están perdiendo, en la separación temprana, en la rotura de los vínculos familiares, en la sobreestimulación por actividades extraescolares que les mantengan ocupados mientras los padres trabajan, en la falta de comunicación... Tengamos una cosa clara: los principales afectados son ellos.

Y yo, como siempre, en mi ignorancia lo veo todo la mar de simple. No soy economista, ni política, ni tengo un montón de titulitos firmados que midan lo lista que soy. Así que no entiendo el por qué de las jornadas partidas, cuando la mayoría no puede volver a casa y todo el tiempo de por medio es tiempo perdido, que ni la empresa paga ni la persona puede aprovechar. No puedo entender las ridículas bajas maternales, y entiendo menos aún que la solución que propongan nuestros gobernantes a la conciliación sea escolarizar desde el año cero, mes cero, día cero, como si esto no supusiera gastar dinero, como si esto no supusiera más personal para cuidar a los hijos de otros, personas que a su vez tendrán que dejar a sus hijos al cuidado de otros, engordando la pelota de nieve del desamparo hasta el infinito. No entiendo por qué no se puede hacer esta inversión en ampliar bajas, ni de qué sirve mantener a la población amargada, sin ganas de trabajar, sin ganas de producir, sin ganas de vivir por tener la sensación de que todo es para nada.

Y no entiendo tampoco la actitud general del empresario, que necesita tener la sensación de que posee al trabajador para sentirse poderoso. Entiendo que algunos trabajos tengan que seguir un horario, por ejemplo los de atención al cliente. Pero hay muchísimos trabajos por objetivos que te obligan a pasarte x horas en tu puesto, aunque ya hayas terminado tu trabajo y no tengas nada que hacer.

Hace muchos años trabajé en una empresa como maquetadora. Trabajaba de 9 a 14h y de 16 a 19h. Al principio no tenía tiempo para ir a casa, así que perdía dos horas de mi vida. Pero además, a veces había mucho trabajo y nos quedábamos a trabajar más porque había plazos de entrega que cumplir, pero a veces no había nada que hacer y aún así teníamos que estar allí hasta las 19h, leyendo, chateando, jugando o haciendo cualquier estupidez para pasar el rato. Absurdo. Pero así es en la mayoría de los casos. Tienes un horario de trabajo y en ese horario tu vida no te pertenece.

No hace tanto, trabajé en una empresa con horario intensivo de 8:30 a 16h, y comíamos sobre la marcha, cuando nos apetecía. ¿Cómo es posible? Jefe inglés, horario inglés. Había una mamá que siempre llegaba una hora más tarde porque tenía que dejar a su hija en el cole, y fue así hasta que su hija tuvo edad para no necesitar que la acompañaran (creo que unos 13), y fue ella misma la que se incorporó al horario inicial. No fichábamos. Y si un día te encontrabas mal, sólo tenías que llamar y quedarte en casa, y no necesitabas ir al médico por el mero trámite de que firmara un justificante. Pero no os penséis que era el despiporre, sino todo lo contrario. Cuando uno está contento con su trabajo, no necesita timar a su jefe.

Y el año pasado tuve un trabajo eventual de introducir fichas en una base de datos. Tenía que llegar a un mínimo cada día, y todas las fichas que pasaban de ese mínimo, sumaban un plus. En ese trabajo hacía 7 horas al día. Y a mi jefa le importaba un pimiento a la hora que entrara o me fuera. Sólo le importaba que hiciera mis horas y que en esas horas hiciera cuantas más fichas mejor. Me sentía libre. Un día podía haber pasado una mala noche por lo que fuera, y tenía la tranquilidad de decir: "Pues bueno, en lugar de coger este tren cojo el siguiente y duermo media horita más." Luego me quedaba media horita más en la oficina y tan contentos. No necesitábamos fichar y nadie desconfiaba de nosotros, porque cuando uno goza de cierta libertad, no necesita hacer trampas. Lo único que faltó fue que nos instalaran la base de datos en nuestro portátil y que cada uno lo hiciera desde casa, pero no quisieron. Eso ya habría sido la hostia. Y era perfectamente posible. Y hay muchos trabajos en los que es posible, pero a los jefes no les da la gana. Ellos te pagan y necesitan tener cierto control sobre tí. Es la única explicación que se me ocurre.


Así que sí, señoras y señores, una conciliación real es posible. Ya sea alargando bajas maternales, eliminando las absurdas jornadas partidas, reduciendo jornadas, trabajando por objetivos, trabajando desde casa... se puede! Pero hace falta cambiar el chip. Y si los que mueven los hilos no saben verlo, tendremos que abrirles los ojos. Nosotros, las personas reales, los que hablamos de los problemas que vivimos y no sobre hipótesis, ni sobre números ni estadísticas. Somos personas y queremos vivir nuestra vida. Unámonos por una causa: Conciliación Real Ya!

@conciliación_RY en Twitter, #ConciliacionRealYa






2 comentarios :

Laura Martínez Hortal dijo...

Me ha encantado el post. Yo me hice autónoma después de trabajar en una agencia de publicidad, dónde lo que importaba era que estuviera allí hubiera o no trabajo. Me he sentido identificada con ese poder ejercido de la jefa, esa necesidad de controlar mi vida que tenía. A mi eso me ahogaba. Me revelaba inconscientemente a los horarios durmiéndome por las mañanas, vivía llena de culpa e incluso me echaban la bronca por llegar tarde (como mucho media hora). Y siempre por culpa recuperaba por la tarde más. En fin en estos años de autónoma he trabajado también de profesora, siempre me ofrecían contratarme y siempre me he negado. El hecho de ser autónoma te pone en una posición adulta con respecto a los jefes. La relación cambia, es un claro intercambio de adulto a adulto. Yo creo que esa es una de las soluciones para la conciliación.
Un abrazo

21 de octubre de 2011, 17:43
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Anabella dijo...

Me encanta tu post. Pienso lo mismo que tu... es tan simple, que lo tienen que complicar. Parece que lo más importante es tenernos produciendo, y en casa no producimos. Antes se podía elegir, pero antes de eso no, no se podía. Las mujeres a la casa o monjas. Nos fuimos al otro extremo, ahora tenemos que trabajar si o si, porque sino somos "antiguas" "vagas" "mantenidas" y POBRES... Todo es el dinero. Todo es el tiempo. Me harta un poco el tema. Gracias por escribir de forma tan sensata!!

2 de diciembre de 2011, 18:37
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