7 dic. 2011

El valor del tiempo

Esta semana he tenido una discusión absurda por e-mail por algo que siempre me ha dado mucha rabia: la infravaloración del tiempo.



Como ya os comentaba en este post, muchas veces en el trabajo se le paga a uno por las horas que se pasa calentando la silla más que por el trabajo realizado. Por lo tanto, el tiempo es dinero, y tal y como está montado el tinglado, si es dinero, importa.

La cosa fue que envié curriculum para una obra, se me preseleccionó, y se me citó para una audición, el lunes a las 11h. Pero me di cuenta de que el mail no me hablaba sólo a mí, o sea, que habían citado a todo el mundo a las 11h, y todo el mundo podían ser 5 personas como 50, ese dato no estaba a mi alcance, pero fueran los que fueran, está claro que no se puede hacer una audición, o una entrevista, o lo que sea a 5 o 50 personas a la vez.

Y como no es la primera vez que me encuentro en esta situación, digo yo: ¿qué costará organizar una agenda y citar a cada persona cada 15 o 30 minutos, para que cada uno venga a su hora y no haya colas y esperas? Y en las entrevistas de trabajo, ¿cuántas veces he llegado puntual a la hora que se me ha citado, y me han hecho sentarme en una silla a esperar? Y normalmente después de un rato, la persona en cuestión sale de ahí dentro, no es que se haya dormido o haya mucho tráfico o haya sufrido cualquier percance. Estaba ahí todo el tiempo y a no ser que casualmente le hubiera entrado un apretón en ese preciso momento, no veo yo que cuesta salir en cuanto le anuncian mi llegada.

Así que le dije que el tiempo es valioso, que la gente tiene una vida al margen de la audición, y que para asistir tal vez tenga que pedir horas en el trabajo (la mayoría de actores no trabaja de actor todo el año, y hay que cubrir los espacios vacíos con lo que sea), o tal vez tenga que faltar a clases que está pagando, o tal vez tenga hijos que dar de mamar o hijos que recoger del cole... lo que no es coherente es ir a un sitio sabiendo cuándo entras pero no cuando vas a salir, por la remota posibilidad de conseguir un trabajo, que si lo consigues, bien, y si no, es tiempo perdido. ¿Que hay que invertir un tiempo forzosamente para realizar audiciones y entrevistas si quieres conseguir trabajo? Pues evidentemente. Pero cualquier persona un poco lista entiende a la primera que no me quejo de eso, si no del tiempo perdido sentado en una silla esperando turno.

O sea que la cosa es esta: si alguien tiene un trabajo que ofrecerte, tiene que hacerte esperar. Tiene que enseñarte quién manda, una pequeña situación de abuso de poder. Por lo que un día una se cansa y protesta. Tengo que decir que seguramente si hubiera sido algo más importante hubiera tenido que callarme y tragar. Pero vamos a ver: para empezar te dicen que los ensayos no son remunerados y que la remuneración va a comisión en función de la taquilla. Nada para darse hostias. Y la tipa va y me dice algo así como que quien algo quiere algo le cuesta, pero en plan más dramático porque a ella le gustaba mucho la palabra "sacrificio"; a lo que yo respondí algo así como que demasiada exigencia para ofrecer tan poco, y extendiéndonos un poco más, que ya soy yo grandecita para distinguir qué merece sacrificios y qué no.

Como siempre digo, me gustaría tener superpoderes y haría del mundo un lugar mejor y todo eso, pero como no los tengo, lo único que puedo hacer es decir lo que pienso. Porque está claro que a nadie le gusta esperar, hacer cola, perder el tiempo, pero si nadie se queja, nada cambia. Y mi forma de cambiar el mundo es quejándome de lo que no me gusta. Que no es que lo vaya a cambiar yo sola, pero igual si se quejan 4 más, alomejor hacemos algo. Y probablemente, esta persona en concreto con la que tuve la charla, se plantee futuras audiciones de otra forma.

Y no pasa sólo en las entrevistas, en el médico por ejemplo también se suele perder bastante tiempo. Que las visitas se van alargando y los retrasos se acumulan, de acuerdo. Pero como yo ya me lo sé y esperar me pone de muy mala leche, cuando voy a según qué medico que sé que tarda mucho (está bien, concretaré, hablo de mi amiga la endocrina) ya me pido la primera hora para no tardar mucho. Bueno, pues aún así, esperé media hora para ser atendida. ¿Cómo puede ser eso? Pues que algunas doctoras se creen que como todo el mundo está acostumbrado a esperar en el médico, yo me encierro en mi consulta y empiezo a atender cuando a mí me de la gana, porque yo lo valgo. Pues nada: hoja de reclamaciones.

Nos quejamos poco. El tiempo es oro como dice el refrán, pero está paradógicamente infravalorado. Demasiado. Tu tiempo es tu vida. Lucha por él.

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