9 mar. 2013

Los niños modernos cagan así


Hoy vengo con una noticia con la que no puedo hacer otra cosa que reír. Y es que si te gustó  mi antiguo post "Maternidad robótica", con este vamos a fliparlo de lo lindo. Y no es que esta vez se trate de extraños aparatos que imitan los brazos ausentes de los papás y las mamás, para dar biberones, acunar cunas, e incluso acariciar. En esta ocasión, no nos pasamos de tristes. Nos pasamos de cagados.

Y es que el invento al que me refiero es un orinal con soporte para iPad incorporado. Hala, con un par. Y las mentes privilegiadas de las que ha salido este engendro tienen el valor de asegurar que es para ayudar a los padres en la dura tarea de enseñar a los niños a ir al baño, que así no se acomodan y se lo hacen en el pañal.

Vamos a ver: Estamos en lo de siempre. Para enseñar a un niño a ir al baño, como para enseñar a un niño cualquier cosa, solo hace falta paciencia, comprensión y respeto por su fisiología y sus tiempos. El niño puede ir muy contento a jugar al orinal, que si lo que le llama la atención es el juguete, se centrará en el juguete, y no en lo que a los padres les importa. Pero bueno, que sí, que puede funcionar. Pero, ¿qué pasará cuando no haya iPad? ¿No será como esos niños que se acostumbran a comer con la tele puesta, y si no hay tele no hay manera? Pues nada, con el iPad de por vida, ya desde bien pequeñitos, como un apéndice, como una parte de uno mismo de la que no se puede prescindir porque si no, uno se siente perdido. Me consta que ya hay adultos que se sienten así (y donde me refiero al iPad, también entra el iPhone, o un teléfono cualquiera), pero niños de 2 o 3 años... ¡triste!

Algunos me llamarán rancia, porque yo parto de la base que no me puedo permitir un trasto de esos para mí (el iPad, se entiende, no el orinal. Yo ya sé hacerlo en el váter como los mayores); que me gustaría y le daría uso si lo tuviera, pues sí. Pero vamos, mientras no me sobre la pasta, tengo otras prioridades. Si no me puedo permitir uno para mí, no hablemos de ponerle uno al churrumbel en el orinal. Pero tuviera uno para mí, no hablemos tampoco del dolorcillo interno que me daría compartirlo amorosamente con mi hija y encontrarlo lleno de pegotes.

En fin, llamadme clásica. Pero en mi casa se ha ido al lavabo con un libro de toda la vida. Y así lo hace Niobe, por imitación, desde que empezó a usar el orinal, hasta que se pasó al váter. De hecho, la banqueta para vestirse está llena de cuentos. De esos con tapas, y con páginas, y letras, y dibujos, y todo eso. Que no diré que no esté a favor de las nuevas tecnologías y el progreso. Niobe también nos ve pasar ratos al ordenador, y ella tiene el suyo propio (uno que se quedó viejo, por supuesto no le hemos comprado uno para ella sola), y desde los 3 años entra y se maneja perfectamente entre sus webs de juegos y la web del clanTv.

Pero cada cosa tiene su momento, las nuevas tecnologías hasta cierto punto, y chorradas, mejor las mínimas.

Si te interesa saber cómo nos fue a nosotros con el tema del pañal al orinal, sin iPads, puedes visitar este post.

3 comentarios :

Kim dijo...

Cuando lo vi por primera vez, admito que me hizo gracia, pensé que ya no saben qué inventar...
Dejando de lado que no me parece adecuado dejarle un iPad a un niño de esa edad, ya sea con o sin soporte para el orinal, la idea de ponerle ese chisme para que se entretenga más tiempo dificulta el control de esfínteres más que otra cosa, no es lo mismo dejar que el niño vaya al orinal cuando tiene ganas que sentarle nosotros a cada rato para que se acostumbre (tendencia que está bastante de moda, por desgracia)

22 de marzo de 2013, 10:15
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Nebetawy dijo...

Eso es lo que creo yo también, pero ya se sabe, lo que interesa es vender, no que lo que vendes sirva para lo que dices. Cuando uno se da cuenta que más que ayudar, empeora la situación, ya da igual porque ya lo has comprado. Y un orinal no creo yo que sea mucho de devolverse usado, no? X-DD

26 de marzo de 2013, 19:12
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Huara dijo...

nah! increible, sin palabras...
estan todos Locos!

4 de noviembre de 2013, 0:13
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