11 jun. 2013

La guerra de los pelos

Hay cosas que cuanto mayor me hago, menos entiendo. Y una de tantas es la necesidad o no de depilarse y todo el revuelo que se forma alrededor del tema. Lo que más rabia me da es el típico cliché al que acuden los fervientes defensores de la depilación, asegurando que la que no se depila es una guarra. ¿Perdón? ¿Pero qué tiene que ver una cosa con la otra? ¿No se puede tener pelos y ducharse todos los días?

Creo que el pelo, si está ahí es por algo, y no me parece una guarrada no quitárselo, seas hombre o mujer. Porque también está el hecho indiscutible que sólo las mujeres con pelo son unas guarras, los hombres no, los hombre solo se depilan si quieren. Y a eso es a lo que me refiero. Las mujeres deberíamos tener la misma libertad, y no juzgarnos ni ser juzgadas, incluso por nosotras mismas, en base a algo tan superficial.

Me encanta cuando veo mujeres famosas luciendo sus pelusillas, como si tal cosa. Que vale que las revistas aprovecha para hacer el zoom y tener material para tirarles piedras en artículos de lo menos interesantes, del tipo que si esta tiene pelos, que si esta está gorda, que si esta tiene celulitis... y qué? ¿Acaso no son personas como nosotras? ¿Cómo se supone que nos vamos esforzar por sentirnos bien con nosotras mismas y nuestros cuerpos cuando siempre les estamos buscando los fallos a las que se suponen perfectas?

Me encantan las fotos como, aunque las revistas que las publican las utilicen en su contra.
 ¡Bien por ellas! (mujeres, no esas revistas)

Yo la verdad, es que no defiendo ni lo uno ni lo otro. Porque sí, a mí depilarme me da un palo que te mueres, y a veces lo hago y a veces no, pero lo que no me gusta es que sea una obligación, como en esos anuncios de chicas supermonas que no saben si ir a la playa o a la montaña y toman este tipo de decisiones en base a si están depiladas o no. ¡Pues me cabrea, claro que sí! Las mujeres podemos tomar decisiones en base a cosas más importantes que esa, ni que sea meramente lo que más nos apetece. Y eso sí, nunca una cera en mis ingles o en mis axilas. Cremita depilatoria o cuchilla en caso de apuro. Eso de para presumir hay que sufrir... pues prefiero no presumir, oiga!

Como todo, una tiene que encontrar su punto. Yo soy muy peluda, lo reconozco. No me gusta obsesionarme con depilarme a la mínima sombra, pero tampoco me gusta dejarme crecer el vello hasta su máxima potencia, igual que no me dejo crecer el pelo de la cabeza al máximo tampoco. Bien que nos gusta todas y a todos llevar una medida cómoda, o un peinado que nos guste, o tener las puntas sanas. Pues con la depilación, lo mismo. No creo en que haya que obsesionarse en arrancar la mínima puntita de pelo en cuanto asoma, pero tampoco en que no haya que depilarse nunca (la que tiene mucho pelo, claro, la tiene poco, ¡genial por ella!) por feminismo o por atender a un tipo de ideología, porque al final resulta que por no caer en un estereotipo, al final caes en otro. La cuestión es muy simple: libertad y respeto.

En cuanto a higiene, el vello está ahí por algo. Cuando sudas, el vello empapa el sudor y no caen churretes. Me parece una tontería el hecho de ponerse una camiseta con mangas un día de mucho calor, sólo porque no vas depilada. Al contrario, si te pones una camiseta de manga para ocultar el pelillo que asoma, el sudor se te pegará a la ropa. Es eso lo que provoca el mal olor, y no el sudor en sí, cuando una está recién limpia. Lo que no entiendo es lo del pelo de las piernas. Si las piernas tampoco es que suden a chorros, ¿por qué iba a ser antihigiénico dejarse el pelo ahí? Y lo más rabioso, el vello púbico. Como decía antes, cada una sabe hasta dónde le es cómodo el depilarse o el dejarse el vello. Lo que ya es la repanocha es que una mujer, cualquier mujer, en algún momento de su vida se pueda sentir humillada por tener una relación sexual con un hombre que ha visto demasiado porno cutre y se piensa que todas las mujeres del mundo tienen que tener la rayita brasileña o completamente liso, como narra esta historia.

Cuando escribía este post , recordé uno parecido que había leído en http://normajeanmagazine.com, titulado "Sobre la depilación como Burka occidental", y pensé en enlazarlo aquí, pero la autora lo retiró. No sé muy bien a qué se debió su decisión; puede que se sintiera presionada por las críticas e incluso insultos de algunos de los comentarios. En concreto algunos, que decían que comparar el burka con la depilación es exagerado, y que si las mujeres musulmanas están oprimidas, y que si el burka causa muertes, y que no nos podemos comparar con ellas.
Pues bien, aprovecho mi blog para decir que es perfectamente comparable lo uno con lo otro, puesto que ambas son imposiciones sociales, no queriendo decir que ambas situaciones sean idénticas ni insinuando que ambas imposiciones tengan el mismo nivel ni las mismas consecuencias. Creo que, ya sea oriental u occidental, cada una tiene que ver con sus propios ojos su opresión para liberarse de ella. No tiene sentido que compadezcamos y prediquemos libertad y emancipación a las musulmanas, cuando nosotras seguimos esclavizadas por las depilaciones, los tacones, las dietas, las cremas... porque nos sentimos más guapas así. ¿Pero quién nos ha hecho creer que estamos más guapas así? ¿Y no nos da por pensar que las mujeres musulmanas se sienten más cómodas con sus burkas, sus hiyabs, o lo que se pongan, porque es lo que han aprendido desde siempre?
Ups, olvidé estar oprimida. Estaba muy ocupada molando que te cagas 

Aquí enlazo un artículo y esta foto que me encanta, que demuestra que aunque las emancipadas y libres (incluso de vello) mujeres occidentales no lo crean, también existen mujeres orientales, incluso musulmanas feministas.  No defiendo el burka, ni me parece bien, desde luego. Muy sano no ha de ser. Solo creo que antes de cuestionar otras culturas, hay que atreverse a cuestionar la propia. Y depilarse tampoco es sano del todo, que lo sepáis.

En fin, que las mujeres de verdad tienen pelos, igual que granos, arrugas, celulitis, estrías, cicatrices y todo tipo de cosas que nos hacen creer que son feas. Lo demás son muñecas de plástico y portadas pasadas por photoshop. Y a mi señor le parece de lo más sexy, tanto mi vello como mi olor corporal, que es entre otras muchas cosas, lo que me hace humana, femenina y real. Ahí lo dejo.

1 comentarios :

Huara dijo...

Muy, pero muy buen articulo!, me encanta la simplicidad con la que tocas temas tan controversiales.
cada mujer deberia simplemente ser dueña de sus elecciones por necesidades y gustos propios y no impuestos, es tan simple que cuesta creerlo, somos por naturalesa seres complicados y lo simple nos marea.
me encanta leerte! UnBeso! _Huara

4 de noviembre de 2013, 0:04
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