16 sept. 2013

Lo que más odio de la vuelta al cole



Los que me conocéis o seguís mi blog, sabréis que no creemos en el sistema educativo actual, y que si estamos llevando a Niobe al cole de momento es para darle una oportunidad, porque el colegio que tenemos al fin y al cabo no está tan mal y enseñan por proyectos. Y esperamos que a la hora de la verdad, sea ella misma quien elija si prefiere educarse en el cole o en casa.
Pero en fin, el primer año fue agradable, y mientras dure el preescolar y tengamos la posibilidad de ir sólo por las mañanas y ausentarnos cuando estemos muy cansados o simplemente tengamos algo mejor que hacer (papá trabaja los fines de semana y reduce las posibilidades de hacer actividades juntos a los días de colegio, así que a veces hay que renunciar), parece que vamos bien.

Alucino cuando abro las redes sociales o hablo con gente por ahí en los primeros días de septiembre y veo al mundo revolucionado y exaltado contando los días para que llegue el día de la vuelta al cole. A mí me da un palo que no veas, pero lo que realmente me repatea del asunto es el consumismo que se monta alrededor. Desde la cultura del todo nuevo hasta el merchandising. Mochilas, estuches, lápices, ropa, zapatos, batas... (vale que todo se queda pequeño algún día, pero a mí de pequeña me compraban la ropa holgadilla y tiraba 2 o 3 años con la misma. Y más una bata, que tampoco es que se tenga que ajustar a la perfección) Todo tiene que estar nuevo por el qué dirán si vas con lo del año anterior, y si puede llevar el monigote de alguna serie de dibujos de moda, mejor que mejor. Desde pequeños, ya van al cole a competir, a ver quién lleva la, mochila, el estuche o la bolsa de comida más fardona y/o más relucientemente nueva.

Pero este año, no sé si es porque en mi primera vuelta al cole (como madre, claro) y antes no me fijaba en estas cosas, o que realmente hay algo que va de mal en peor, pero alucino pepinillos con la imagen principal de la campaña de vuelta al cole de El Corte Inglés.
¿Qué me está diciendo esta imagen? ¿Me sugiere libros, mochilas, uniformes, chándals, batas, cosas que hacen falta para ir al cole? Pero si el pupitre y los libros se funden con el fondo blanco y lo único que vemos es a una niña muy guapa, muy delgada y muy vestida como una adulta, que va a ser la más mona, la más delgada y la mejor vestida de la clase y que para qué va a querer estudiar cuando la genética le ha dado cuerpo de modelo.
No sé, he leído muchas burradas al respecto y está claro que la niña no tiene la culpa de nada, ni tiene por qué estar enferma ni demás ridiculeces. Mi crítica va hacia los modelos que constantemente tratan de imponer a las niñas que están creciendo y desarrollándose, desde la publicidad hasta las nuevas versiones de los dibujos animados. Y definitivamente, no está bien.

Al otro lado de la línea tenemos a Eroski, con otra (o puede que la misma, no sé, la foto es muy pequeña) niña mulata guapa y delgada y con pelos imposibles (miedo me da cuando las peinen), pero que al menos está detrás de un escritorio haciendo algo productivo y no luciendo palmito, dando una imagen bastante más apropiada de la campaña, ya que repito que no estoy criticando a la modelo. Yo también era muy flaca de pequeña sin estar enferma de nada. ¿Dónde estaría la moda esta cuando yo era pequeña? Bien que le habría ido a mi madre para pagar un par de alquileres, porque yo era igualita, oigan! Aunque con tal de no tener que desenredar esos pelos no sé yo si me prestaría, que iba siempre con una o varias trenzas y aún así se me enredaba... en fin, que me voy del asunto.

El asunto hasta aquí es la rabia que me da el consumismo colegial, que uno puede decir: "pues no consumas si no quieres". Pero luego está lo que te obligan a comprar en el colegio, empezando por los libros de texto. Se conoce que en muchos casos, la elección de los libros de texto tiene muy poco que ver con su calidad, y mucho que ver con la eficiencia del vendedor de la editorial en cuestión y de las comisiones que se lleva el centro, igual que pasa con las muestras de fármacos en los hospitales y con las recetas en las consultas médicas. No diré que no me guste el "libro de texto" que nos ha tocado, la verdad es que no está mal de todo. Pero, para empezar, ¿en preescolar un "libro de texto" obligatorio? ¿De verdad es necesario? Las comillas vienen porque ni siquiera es un libro, Grafilletres es un conjunto de 16 láminas en P3 y 24 en P4 (y por el mismo precio, qué regalazo, ¿eh?) con dibujos y fotos de cosas sobre las que tienen que repasar una línea. Rectas, curvas, en zig, zag, círculos y figuras completas... y al final de P4 algunas letras. ¡Y cuestan 10€ cada libro! Llamadme exagerada, pero me parece desorbitado para lo que es. Y más teniendo en cuenta esto que os voy a enseñar:


Esto es un libro que encontramos por chiripa en un bazar oriental, totalmente ecológico, de unas 150 páginas (aproximadamente, no están numeradas), que explica un montón de curiosidades de distintos animales, tiene dibujos para colorear, laberintos, dibujos de completar siguiendo números, juegos con los tamaños, huecos para dibujo libre, puzzles, juegos de encontrar las diferencias, sopas de letras, qué animal es más rápido, qué animal falta en dos viñetas casi iguales, reseguir líneas, sumar y restar gatitos, crucigramas, poner las pegatinas en el recuadro que corresponde a su número... un libro que no nos acabamos ni en todo el año.
¿Cuánto dirías? Pues 2,50 €. Que vale, que seguramente es una ganga que estará ya descatalogada y por eso ha acabado en "chino" a ese precio. ¡Pero es mi ganga! Es como encontrar un tesoro y me siento mucho más orgullosa de ese libro que del Grafilletres impuesto. 

Como impuesto es el chándal, ¡¡¡que cuesta 50 €!!! En la vida me he gastado yo tanto dinero en un chándal para mí, ni siquiera en unos pantalones de verdad. Como para gastarlos en medio chándal, y digo medio porque un chándal de la talla 4 a ese precio no se puede considerar algo entero. ¡Dame un pack de 3 o un pack invierno-verano o algo así, por lo menos!
Así que somos un poco los chungos por no llevar el chándal del cole, y también por no comprar toallitas. Resulta que a principios de curso hay que llevar algunos rollos de papel de cocina, cajas de tissues y de toallitas húmedas, para limpiarles los mocos y esas cosas durante el curso. Cosa que me parece muy bien, pero si yo no he consumido toallitas en casa porque son antiecológicas y no se biodegradan y me he pasado 3 años lavando pañales y toallas de tela... ¿por qué iba a comprar ahora las dichosas toallitas en contra de mi conciencia ecológica? ¡Si además en la clase tienen una pica! A lavarse las manos con agua, de toda la vida, hombre ya.

Y ya para acabar el despotrique, una anécdota que me de pilló de pie y casi me caigo. Una prima me contó que estaban en la peluquería y a una niña estaban haciéndole las trenzas para la vuelta al cole. Pues parece ser que la cosa se demoró, y la niña empezó a llorar desconsolada del disgusto porque era la hora de Violetta y se la iba a perder. 
- ¿Y qué es Violetta? - Pregunté desde mi más profunda y feliz ignorancia. 
- Pues es el culebrón estrella del Disney Channel. 
- Vamos a ver, ¿pero no era una niña? ¿Y el Disney Channel no es para niños?
- Sí, es que es un culebrón infantil. Mi hija también lo ve, está enganchadísima.


¡Acabáramos! Vivimos en un mundo en el que las palabras culebrón infantil pueden ir juntas tan ricamente. Y claro, luego no digas que en tu casa no se va a ver esa mierda, porque la respuesta inmediata va a ser que si todos los niños del cole lo ven, ella lo tendrá que ver, porque lo querrá ver, porque si no no se sentirá integrada y será una paria de su minisociedad y bla bla bla...

En fin, sólo espero que cuando llegue el momento de la verdad, cuando llegue primaria y sea todo o nada, ir al cole mañana y tarde, con o sin sueño, con o sin ganas, sin poder cogerse un día libre cuando le de la gana y todo eso, Niobe elija quedarse en casa. Juro que no la voy a presionar... pero no veas qué alivio si así fuera.



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