4 nov. 2013

La profesora rancia

En el primer año de colegio de Niobe todo fue bastante bien. Acordamos con la profesora que iría sólo por las mañanas, y con ella ningún problema. Sólo la directora lo flipó bastante y se agarró literalmente con ambas manos a la silla cuando le comentamos nuestras intenciones, pero se calmó cuando le dijimos que no era nada raro, que el preescolar no es obligatorio y que aunque no se hiciera en ese colegio, nos constaba por otras familias que se podía hacer, y que no era nada extraño. Y ya está, no hubo más problemas.

Por suerte, este año nos ha tocado la misma profesora. ¡¡Bien!! Pero en la clase de al lado hay una profesora estirada y amargada que, aunque no nos diga las cosas a la cara, parece ser de esas típicas personas que sólo sirven para cumplir órdenes, y que cualquier idea fuera del orden establecido le parece cosa del diablo. Y como los niños de su clase y los de nuestra clase salen juntos, siempre está metiendo las narices.

Ya la empecé a pillar cierto repelús cuando, en uno de los primeros días, Niobe sale al mediodía con su mochila, como siempre, porque a la tarde no vuelve.
- ¿Dónde vas con la mochila? - Le espeta, frenándola de golpe.
- Es que Niobe no viene por las tardes - Le aclara su profesora.
Y mirándola con gesto desaprobatorio, ladeando repetidamente la cabeza y poniendo los brazos en jarras empieza a gritar:
- AYAYAYAAAAYYYY, AYAYAYAAAAYYYY, AYAYAYAAAAYYYY... - como un estúpido bucle.
Y claro, pensarás: "¿y no le dijisteis nada?" Pues no. Imagínate el percal. Bastante tenía con digerir la situación grotesca. Pero sí, cuando me di la vuelta pensé en todas las cosas que le tenía que haber dicho, y que si tiene algún problema, que me lo diga, en lugar de hacer insinuaciones infantiles bochornosas delante de mi hija. Que también se la miró con incredulidad, por cierto.

Pero al parecer, la que creíamos que era supermaja, de repente después de estas, empieza a entrar en una especie de complot con la colega. Porque hasta ahora, los niños iban al cole y hacían lo que les tocaba y tan contentos. Porque la mayoría del tiempo se lo pasan jugando y cantando canciones. Pero ahora resulta que les ha dado por decir lo que van a hacer por la tarde antes de salir, lo que siempre es divertido y excitante porque, ¿cómo no? ¡Es P4! Todo lo que haces en el cole, mola. Así que, pronto Niobe empezó a querer ir por la tarde para no perderse las cosas superchulis que iban a hacer sin ella. Aunque después de las oportunas negociaciones, acordamos que los martes, iría por la tarde en lugar de por la mañana, ya que el juego simbólico (ahora lo llaman así, en mi época era jugar a papás y mamás, a médicos, a ir al supermercado, etc., y se hacía a la hora del patio y no en clase, pero en fin) parece ser lo más molón del programa de P4.



Pero todo esto tiene un pase. Lo peor de todo son las despedidas. Resulta que, llámame rara, pero me gusta despedirme amorosamente de mi hija cuando la dejo en el cole. Tampoco es que montemos un número dramático como si nos fuéramos para siempre ni nada, pero a un beso y un abrazo, digo yo que tenemos derecho todas las madres e hijas. Pues no, siempre tiene que estar la susodicha apremiando:
- Venga, venga! Que llegas tarde! Que las escaleras! Que te espera la profesora! etc etc.
Vale, no somos las personas más puntuales del mundo. Primero porque no nos gusta hacer colas. No somos de esas personas que salen de casa media hora antes para plantarse en la puerta de los sitios antes de que abran. Lo siento, somos anti colas total. A veces, hemos salido para ir al cine y nos hemos vuelto a casa sin película por haber más cola de la tolerable. Mejor invertido el tiempo en irse a un bar y tomarse unas cervezas y unas bravas, ¿que no?
Pues eso. Que aunque lleguemos con el tiempo justo, cuando los niños ya están entrando, creo que nadie es nadie para separar a una niña de su madre cuando se está despidiendo. Me parece una desfachatez y una falta de modales.

Además, tengo que reconocer que Niobe no es que sea un nervio de niña, es más bien relajaaaaada, parsiomonioooosa y empanada. Siempre está en las nubes o cual sea que sea su mundo. Y yo me pongo de los nervios porque soy todo lo contrario, pero oiga, estoy aprendiendo a vivir con ello y a cargarme de paciencia, e intento no andar siempre metiéndole prisas para no estresarla. ¡Que tiene 4 años, por favor! Si ya tenemos que andar con el petardo en el culo a estas alturas, malo.

Así que, señoras profesoras estiradas, aprendan a relajarse, que tratando con decenas de niños a diario, seguro que les viene muy bien. Y aprendan también a que no todo el mundo vive a toque de trompeta y siguiendo todas las normas establecidas, porque, mientras sea posible saltárselas, nos las saltaremos lo más que podamos, que para obedecer y tragar nos queda toda una vida.

3 comentarios :

Yujosi dijo...

Pacienciaaaaaa!!!!!
Vosotras a vuestro ritmo que ya se extresaran las demás.
Mi mayor tampoco fue las tardes del curso pasado, eso si, este año no falla ni una!
Y a mi me daba igual lo que dijesen, que tampoco fue mucho.

4 de noviembre de 2013, 21:03
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Huara dijo...

Que tema el cole!
Gracias al cielo me quedan unos años por delante, y tengo la suerte de contar con una escuela waldorf en mi ciudad.
Pero que te importe nada lo que digan! es lo mismo de siempre desde que quedamos embarazadas tenemos que soportar los comentarios y vistosa de todos.
Creo que la lección mas importante de la maternidad es hacer oído sordo al mundo y predicarle eso a nuestros hijos, tanto para que aprendan a no criticar como a no oír criticas..
Mucha suerte con las seños!! UnBeso! Huara.

5 de noviembre de 2013, 13:24
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Nebetawy dijo...

Gracias a las dos. Tenéis razón, la verdad es que lo que digan no es que me importe mucho. Cuando ya me empieza a mosquear es cuando le hacen chantajes emocionales o vacíos. Eso de "por la tarde vamos a hacer tal cosa, te la vas a perder, chincha rabia" me da bastante coraje. Y por ejemplo, otra cosa que no he dicho es que cuando hacen fotos de la clase y luego las imprimen y las incluyen en el dossier del proyecto, siempre las hacen cuando ella no está, me parece mucha casualidad, ¿qué pasa, que por las mañanas no se trabaja? Además las mañanas son más largas! A mí me da la impresión de que lo hacen a propósito para que se sienta mal. Suerte tenemos que es bastante pasota, y yo me he dado cuenta del detalle feo, pero ella no, así que nada, tan feliz X-DD

7 de noviembre de 2013, 10:21
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