22 dic. 2013

1980

Y nos plantamos así, sin más, sin DeLorean ni condensador de fluzo, que al menos, ya puestos a ir para atrás podríamos hacerlo a modo peli de aventuras. Y no lo digo por la programación de anoche en la 1, que también. Miedito me dio hacer un zapping y ver con la mandíbula en el suelo el final de "Uno de los Nuestros" seguido de "Besos por Navidad". Por no hablar del ya famoso anuncio de la Lotería. Tanta caspa me hizo creer que la magia de la Navidad había traído nieve. Pero no, sólo era caspa. Y me vino a la mente la vuelta de las corridas de toros a la televisión pública. Y recuperé mi mandíbula pensando: "Ah, es verdad, que hemos vuelto a los 80".

Pero bazofia televisiva a parte, y como que no hay cosas de las que preocuparse en este país de chapapote, sangre taurina y pandereta, (mal menor, citado lo anterior), ahora nos sacan por fin la tan debatida y nombrada ley del aborto. Dí que sí. Cada día hay más niños que pasan hambre o frío en sus casas, o directamente se los llevan los servicios sociales a un centro porque sus padres no los pueden mantener. Pero para qué vamos a solucionar eso? ¡Vamos a traer a más niños al mundo! Y luego se dedican a ellos mismos un aplauso, se van a su casa de lujo y hacen la maleta para irse de vacaciones al resort de esquí o playa de turno, y a ponerse hasta el culo de langosta.

Hace tiempo leí un post sobre el tema tan real y objetivo, que diga lo que diga no lo va a mejorar, así que aquí os lo dejo.

Tenemos Tetas: Sobre el aborto.

"El baile de agosto" completo


Yo solo puedo añadir mi historia personal. Cuando me quedé embarazada no pensaba tener hijos. Pero ni en ese momento ni nunca. (¡A la hoguera! ¡A la hoguera!) Pues es algo normal, conozco a otras mujeres que piensan lo mismo y son la mar de felices y no hay nada raro ni antinatural en ellas. Pues bueno, me quedé embarazada y resulta que me hizo ilusión. Cambié de opinión. Tenía mis inseguridades y mis cosas, pero decidí hacerlo, y decidí hacerlo bien y no de cualquier manera. Luego resultó que tuve un bebé de alta demanda. No me gusta etiquetar, pero así es. Y ese bebé de alta demanda se ha convertido en una niña de alta demanda. Y es muy duro. A veces pienso que no puedo más, sueño con empaquetar y cambiarme el nombre y hacer otra vida, como una criminal. Tengo mis bajones, pero me recupero, y cuando estoy bien, siento que mi hija es la mejor del mundo, y que no la cambiaría nunca por una niña "normal". Pero si habiéndola querido y deseado me siento así a veces, me imagino lo que sería haberla tenido por obligación. Porque entonces sólo tendría odio y no encontraría motivos para reprimir mis gritos, incluso golpes, no tendría dónde buscar fuerzas para llevarla siempre a cuestas, o aferrada a mi pierna, para contar cuentos y cantar todas las noches, para calmar llantos inexplicables, para perder horas y horas durante años simplemente acostada a su lado hasta que se quedara dormida porque si no no había forma... para evitarle el más mínimo dolor, miedo, sufrimiento.

Imagino que encima le obliguen a una a tener un hijo con una deformidad o una discapacidad. ¡Y ojo! No estoy diciendo que estas personas no tengan el mismo derecho a vivir que cualquiera, lo que digo es que tienen derecho a estar con alguien que les quiera y se vea capaz de cubrir sus necesidades, porque de lo contrario, su vida va a ser un infierno. Y no todo el mundo tiene madera para llevarlo. Puedes aprender con el tiempo, y sobretodo con mucho amor. Pero si no se parte de la base esencial de querer hacerlo, mal vamos.

Creo en el aborto como un derecho de la mujer sobre sí misma. Creo en el aborto libre sin excusas y sin permisos médicos, porque tener un hijo no es una penitencia ni un castigo. "Ah, pues si eres mayorcita para echar un polvo, eres mayorcita para apechugar la consecuencia". Es como si a alguien que contrae una ETS le dijeran "Ah, pues no tienes derecho a tratamiento médico por imprudente, te jodes y te mueres". No. Todos tenemos derecho a equivocarnos. Y los hijos son para quererlos y no una cadena perpetua para hacernos pagar un error.


1 comentarios :

Lorena Anerol dijo...

Volvemos a la época de la percha, la ruda y las patadas en el vientre. Regresamos a la clandestinidad y a las muertes por abortar en condiciones infrahumanas.
De nuevo la mujer tiene que emprender un viaje fuera de sus fronteras para poder ejercer un derecho fundamental.
Eso, claro, la que se lo pueda permitir. La que no, se verá condenada a ser madre sin quererlo, a criar a un hijo al que no puede mantener, o a soportar que le arrebaten un hijo por falta de recursos.
Volvemos a la época en la que el gobierno te obliga a dar en adopción a tu bebé porque no tienes medios. Volvemos a morir por no querer ser máquinas de parir.

Es aberrante, vergonzoso e inhumano.

Yo sí quiero ser madre, pero tengo muy claros los casos en los que elegiría abortar. Y espero no tener que hacerlo, pero si no me queda más remedio, lo haré como buenamente pueda. Al menos no nos meten en la cárcel como en los 80 (y encima tendremos que dar gracias).

No puedo con este tema, es que... ufff

22 de diciembre de 2013, 19:09
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