31 ene. 2014

Dentro del Laberinto

Creo que cada vez estamos más cerca de la educación en casa. Y lo hemos dicho siempre en general, porque no nos ha sido productivo, las reformas no hacen más que empeorar, los niños son evaluados por igual cuando son todos distintos... pero lo que más nos echa para atrás son la obligatoriedad y las jornadas partidas.
Ahora en preescolar, podemos ir solo por las mañanas, podemos saltarnos un día si estamos cansados o si tenemos algo más interesante que hacer. En general, trabajamos en fin de semana, así que si queremos hacer una excursión en familia, no queda otra que saltarse el cole un día entre semana. Además, de lunes a jueves está todo menos masificado y por lo general, es más barato. Pero, ¿qué pasará en primaria, cuando haya que hacer cuatro viajes en coche cada día y no podamos saltarnos el cole nunca porque las faltas tienen que estar debidamente justificadas, y dudo que les sirva como tal: "mire usted, nos apetecía más darnos un paseo"?

Hace unos días (bueno, a primeros de otoño), fuimos un miércoles al Parque del Laberinto. Fuimos un miércoles porque los miércoles es gratis. Además de pasear y disfrutar de lo poco que nos quedaba de buen tiempo, nos adentramos en los bosques y vimos un montón de helechos que tenían muchos puntitos en las hojas, así que aprendimos algo sobre la reproducción de las plantas por esporas. Cada vez que veíamos alguna planta que no habíamos visto antes, o incluso las que ya conocíamos, decíamos su nombre (o lo intentábamos), y Niobe repetía lo que aprendía, eso sí,  cuando le venía en gana. Pasamos por unos bancos que estaban hechos con trozos de antiguas columnas, así que aprendimos algo sobre elementos arquitectónicos. Entramos en el laberinto, y vimos un relieve en el que estaban representados Teseo y Ariadna, así que aprendimos que una forma de escultura grabada en la pared se llama relieve, y contamos una historia de la mitología griega. Hablamos de Grecia, de los mitos, del ovillo que Ariadna le entregó a Teseo para que pudiera huir del laberinto en el que vivía el minotauro, un hombre con cabeza de toro. Pintamos una mariquita en el dorso de una mano y una mariposa en el dorso de la otra, y las letras D e I en las palmas, y mientras correteábamos buscando la salida y escapando del Minotauro, que nos seguía de cerca, mugiendo amenazador, aprendimos las indicaciones: recto, izquierda y derecha.



Pero la idea general es que las madres que no llevamos a las niñas al cole somos unas irresponsables. Porque confundimos educación obligatoria por escolarización obligatoria, y siguiendo ese error, aceptamos tácitamente unas leyes inexistentes, que en lugar de garantizar la educación de seres humanos libres, propaga la idea de la obediencia sin reflexión, y de que todo el mundo debe saber exactamente lo mismo, y a las mismas edades. No os confundáis, porque nunca es ni temprano ni tarde para aprender algo nuevo.

5 comentarios :

Iris Recetas Caseras dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor. 31 de enero de 2014, 20:01
Jill

Es una reflexión muy interesante, la verdad. Es un tema que he estado reflexionando durante mucho tiempo. Las escuelas tienen un gran error y es la obsesión por los contenidos, muchas veces absurdos, de forma que no se trabajan las competencias básicas del niño y se limitan a la mera memorización. Así tenemos chavales que leen un texto de una página y no entienden lo que pone, porque aunque sepan que pa con pá hace papá tienen la misma comprensión lectora que un pato.

Hay un par de charlas de TED (charlas organizadas por la Universidad de Nevada) que me parecen muy interesantes sobre este tema. La primera es la experiencia de un niño que está siendo educado fuera de la escuela:http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=7vJdBec_B6A

La segunda es de un experto en educación que trata sobre cómo las escuelas matan la creatividad: http://www.youtube.com/watch?v=nPB-41q97zg

Siento torrarla tanto, pero como pedagoga me interesa. xD

PD.: perdón por borrar el comentario anterior, lo había ubicado mal. :S

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Lorena Anerol dijo...

Creo que ésta es una reflexión que los que aún no somos padres y los que hace poco que lo sois, deberíamos hacernos.
Por mi parte, estoy muy convencida de que no quiero que mis hijos dejen de lado su infancia por insertarles en la maquinaria del sistema. Ya habrá tiempo para eso si ellos quieren.
Pero es que eso ya lo pensaba en mi infancia. Me recuerdo con 7 u 8 años... era una niña bastante "rarita" (etiqueta que me pusieron) y me pasaba el día visitando la biblioteca del colegio. Me sorprendía ver todo el conocimiento que había en esos libros y que, sin embargo, nadie me había explicado nunca.
Según fuí creciendo tomé aún más conciencia de ello y de que lo que se pretende en las escuelas es crear trabajadores en vez de personas. Me dí cuenta de que el Mito de la Caverna de Platón estaba siendo pisoteado sin piedad, que mientras nosotros intentamos salir, "ellos" nos obligan a volver a entrar.

El tener esa conciencia de mi entorno escolar me trajo mucho sufrimiento desde pequeña, mucha incomprensión, mucha represión y cada vez un mayor fracaso escolar. Y no voy a hablar de otras problemáticas que surgen en los colegios porque, aunque vienen al caso, no me quiero enrollar mucho más.

Mi pareja es una de esas personas a las que le da miedo salir de la caverna, por si vienen con el mazo, pero que está dispuesto a salir si alguien le tiende la mano.
Por eso intentaré por todos los medios darles a nuestros futuros hijos una educación real, una educación libre.
Quiero criar personas, no obreros del sistema. Quiero que crezcan y recuerden una vida plena, no una vida anulada por unas supuestas obligaciones que nos han hecho creer que tenemos.

Vale, ya no me enrollo más. Pero es que este tema me quema tanto...

Os abrazo a los tres desde la distancia, porque me siento feliz de que no seáis personas grises ;-)

31 de enero de 2014, 20:03
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Kim dijo...

Suerte con lo que decidáis.
Tienes un premio en mi blog: http://elmundodekim.blogspot.com.es/2014/02/premio-liebster-award.html.
Besos.

1 de febrero de 2014, 0:51
Jill
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
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