19 may. 2014

El cole y las cosas salvajes

Se va acabando el curso y nos entregan la papeleta a rellenar para guardar plaza para el año que viene. Y estamos hechas un lío. Nunca confié en el colegio, pero quise dar a mi hija la oportunidad de probar, de conocer a otros niños (vivimos en un lugar bastante apartado), de decidir si quería continuar. Pero me equivoqué. Ella es muy pequeña para tomar grandes decisiones. Y a pesar de que de momento lo más que hacen es jugar, a pesar de ir sólo por las mañanas y ser muy permisivos a la hora de quedarse en casa los días que realmente lo le apetece ir, me temo que el colegio le está haciendo más mal que bien.

El año pasado estuve a punto de sacarla. Lloraba todas las mañanas al desprenderse de mí. Muchos niños lloraban, pero ella siempre lloraba más, más fuerte, durante más tiempo, tanto a diario como en el transcurso de los días. Cuando otros niños ya se habían acostumbrado, Niobe seguía llorando. Debí dejar de llevarla, pero la que se dejó llevar fui yo. "Se acostumbrará, todos se acostumbran, en cuanto te vas ya no llora, cuando no estás se lo pasa bien..." Y sí, un día dejó de llorar. Llevó la cosa entre mes y medio y dos meses. Se acostumbró. Y no sólo eso, sino que acabó afirmando por sí  misma y sin coacciones que le gustaba el cole.

Pero yo sigo sin entender muy bien eso de acostumbrarse. Cuando algo viene después de dos meses de dolor, ¿realmente podemos decir que nos hemos acostumbrado, incluso que nos gusta? Y siento que más que acostumbrarla, la domamos, la doblegamos, la cambiamos... Como a una Mord-Sith.



Luego un día hablando sobre algo que me pasó en el trabajo y lo que pensaba hacer para poner las cosas en su sitio, ella que estaba con la antena puesta va y nos suelta esta perla.
—Pero mamá no puede hacer eso.
—¿Por qué?
—Porque en el trabajo tienes que hacer lo que te mandan.
—Bueno, hasta cierto punto, Niobe. Las personas somos libres. ¿Tú no crees que las personas somos libres?
No.

Rotundo. Así, tan convencida y tan pancha. Eso no sé yo dónde lo ha aprendido, pero desde luego en casa no. Y yo no sé cómo lo verás tú, pero a mí que una niña de 4 años tenga esta idea de la vida, me acojona. Y si es mi hija ni te cuento.

Ahora estamos acabando el segundo curso. Tiene 5 años ya cumplidos y cada vez son más los días que al levantarla por la mañana dice que no quiere ir al cole. Y a veces se queda un rato más en la cama y otras se va a desayunar con el ordenador viendo el Dino Tren. Luego le pregunto si le gusta el cole, y dice que sí.  Pero a menudo tenemos charlas sobre que hay que decidir, que al cole se va o no se va, porque esto que estamos haciendo nos pone en el punto de mira. Este año está siendo difícil, y si en cuanto a carácter nunca ha sido una persona llevadera, ahora lo es todavía menos. Creo que por mucho que se divierta en el cole, no lleva bien las rutinas, los horarios y las órdenes, y me imagino que la pérdida repentina de su "Abu", (que vivía en el piso de abajo y era como el rescate al que acudía cuando estábamos muy ocupados, o nos enfadábamos con ella, o porque sí), le estará afectando bastante. A su manera.

Hace unos años, no recuerdo si estando embarazada o cuando Niobe era un bebé, vi la película "Where the wild things are" (en VOS, como siempre. Aquí la tradujeron por "Donde viven los monstruos"). Y lloré. Pero no lloré como cuando ves una película ñoña y se te cae la lagimilla con la sensación de "oooh, qué bonito" u "oooh, qué triste". No. Lloré con las vísceras. Lloré a llanto pelado como una niña. La niña que reconocí de repente, la cosa salvaje que tenía, que tengo dentro, la cosa salvaje que ahora veo en Niobe. Reconocí la rebeldía, en inconformismo, el dolor del doblegamiento, la rabia de hacer cosas que no se comprenden.


Los niños no son iguales. Algunos no lloran nunca cuando van al cole, y otros te montan un pollo durante dos meses. Algunos se doblegan rápidamente ante métodos tipo Estivill-Ferber-Supernanys varias, otros pueden tardar meses en aceptarlos, con sus graves consecuencias.

Y digo yo: si no creemos ni confiamos en métodos de adiestramiento y dormimos con nuestra hija de 5 años confiando en que encuentre por sí misma el momento de irse... ¿por qué no nos pusimos igual de firmes con el colegio? ¿Porque es lo más fácil, lo más cómodo, lo que hace todo el mundo, por miedo a las consecuencias legales? Nosotras no somos así.

Y con el lío que tenía al principio, dicho todo esto creo que toca romper la papeleta y prepararnos para el nuevo reto de educar en libertad.





6 comentarios :

Lorena Anerol dijo...

Aplaudo la decisión. La educación consiste es crear personas buenas, no robots de producción, que es lo que se busca en las escuelas.
Cuando sea madre quiero realizar la educación libre, pero cuando te poner a mirar información todo es un enorme caos y una tremenda confusión.
Mucho ánimo, que Niobe sea una niña y no una abeja obrera ;-)

19 de mayo de 2014, 16:46
Nebetawy

Muchas gracias! Siempre mola encontrar apoyo en las decisiones difíciles :-)

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Al Home dijo...

Hola!! Ante mi embarazo me he puesto a buscar un montón de información, y he encontrado tu blog, me encanta y me quedo por aquí, además me gustaría invitarte a pasar por un blog que acabo de crear, falta mucho trabajo a ver que te parece, un saludo y gracias http://homebabysa.blogspot.com.es/

20 de mayo de 2014, 14:48
Nebetawy

Felicidades! Bueno, yo en realidad me puse con el blog después, cuando estaba embarazada no me lo planteaba, aunque también era una viciada delos blogs de maternidad X-D. Me alegra y me enorgullece que te gusten la habichuelas. Muchas gracias!

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Noralba dijo...

Me parece genial. A mi la educación actual en España también me preocupa mucho. Me gustaría que fueras comentando que tal os va que me interesa el tema y me gusta como escribes.

27 de mayo de 2014, 0:35
Nebetawy

Sí, lo haré. Pensaba crear un nuevo blog, pero creo que es mejor seguir por aquí y crear una categoría nueva. Muchas gracias, me alegra que te guste Habichuelas :-)

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