2 may. 2014

Sobre lo blanco y lo negro

Hace tiempo que le doy vueltas a este tema, y justo acabo de leer "5 maneras en las que el lenguaje afecta cómo piensas" y me he animado a escribir sobre esto porque creo que se han dejado una. Creo que igual que sin darnos cuenta, el masculino genérico nos condiciona hacia el sexismo, (por lo que siempre que puedo y caigo en ello, procuro evitarlo), las etiquetas de raza nos condicionan hacia el racismo. Y mucho.

Para empezar, eso del blanco y el negro no existe. Las personas no son blancas como la nieve ni negras como el petróleo. De hecho, las mal llamadas personas negras, sí que tienen un color inconfundible e indiscutible, y ese es el marrón. Marrones más claros y marrones más oscuros, pero marrón es el color. ¿Cuál es el nombre del color de las personas blancas? ¿Color carne? No, ese color beige de bragas "invisibles", esas discretas tiritas, y todo lo que siempre hemos comprado como "color carne" tampoco lo es. La carne no es la piel, y la roja carne bajo la piel, es precisamente del mismo color para todos, como los huesos, como la sangre. ¿A qué vino pues eso del blanco y el negro? ¿Para ponernos en extremos opuestos?




Por otra parte, está el significado oculto de las palabras. Lo negro es la noche, las tinieblas, el miedo, lo desconocido, el MAL. Lo blanco es la luz, lo puro, lo limpio, la paz, la virtud, el BIEN. Los buenos van de blanco y los malos de negro, desde los cuentos hasta el cine más  moderno, es como una ley: desde Glinda la buena y la Malvada Bruja del Oeste hasta el blanquísimo Luke Skywalker y el negrísimo Darth Vader.



¿Quién ha enseñado a estos niños qué es lo bueno y qué es lo malo, y por qué lo tienen tan claro, también cuando se asocia a la raza? ¿Han crecido todos en entornos racistas? No sé, yo creo que simplemente está en su subconsciente. Lo negro es malo y lo blanco es bueno. Y eso se aplica a todo. Y si a un determinado colectivo de personas se les etiqueta con esas palabras tan extremas, podríamos decir que somos racistas en cuanto aprendemos a hablar. Luego ya nos pueden explicar que no hay que ser racista, que todos somos iguales y que hay que tolerarse y respetarse por igual. Pero no debería ser así. Los niños se supone que deberían ser puros y sin prejuicios, en lugar de corromperse primero para comprender la importancia de la tolerancia después. Y eso los que lleguen a hacerlo. Porque eso sí, uno puede ser racista hasta las trancas, pero mientras evite en público la palabra "negro" y utilice en su lugar "moreno" o "color café", todo está bien. Por dentro seguirá pensando en "negro". Y NEGRO=MAL.

Me resulta curioso que en cambio, cuando les preguntan cuál se parece más a ellos mismos, señalen al muñeco negro. Es como que todo lo que no es ario se vaya al cajón de los descartados, metiéndose a sí mismos en el saco de lo que anteriormente habían considerado malo. Me entristece pensar que tantos niños pueden estar creciendo con esa falta de autoestima. Y puede que precisamente sea esa pieza la que cierra el círculo del racismo:"Yo me considero malo, pero tú eres peor".

Aunque también hay que decir que, si no le buscamos tres pies al gato, el muñeco negro es horrible. Luego al final te dicen que ha sido imposible encontrar un muñeco negro y que han tenido que pintar uno blanco. Normal que resulte espeluznante. Como lo de pintar al Rey Baltasar en las cabalgatas, que ya ves lo bonico que queda siempre. De hecho, en los vídeos relacionados, vi el mismo experimento en la República Dominicana, y ahí se lo habían currado menos y el muñeco negro era realmente para salir corriendo del susto. A ver quién en su sano juicio no iba a decir que era el muñeco feo.




En cambio este vídeo es distinto. Primero, está grabado en ciudades de España y los protagonistas son niños hijos de inmigrantes, por lo que ya tienen una visión de la diversidad étnica más amplia. Y el muñeco negro tiene un tono más humano. Y aun así, aunque en este caso las opiniones estén un poco más repartidas, el blanco todavía gana.

Cuando Niobe era pequeña me indigné por una cosa que a la mayoría de padres se les habría pasado por alto, pero que en mi casa originó una pequeña charla. Quería que le pusiera una película, yo le pregunté cuál, y ella me dijo: "La de la princesa negra". ¿Pero acaso no tiene nombre la princesa? ¿Por qué las demás princesas tienen nombre y Tiana es la princesa negra? Las etiquetas no molan. Las que sean. También la sirenita se llama Ariel y tiene el mismo derecho que las demás a ser nombrada, pero como es medio pez, con decir la sirenita nos quedamos tan a gusto.

Que sí, que los negros somos negros y que se lleva mucho tiempo reivindicando la belleza negra, el orgullo negro, que negro no es un insulto sino una cualidad como otra, y que los eufemismos como "moreno" o "de color" son más denigrantes que bonitos. Pero la cuestión es: ¿Somos negros realmente? Y no siendo así, ¿quién fue el primero llamarnos negros? Y por último, ¿con qué intención? Porque ahora hablaremos mucho de diversidad y tolerancia, pero recordemos que las primeras personas blancas que vieron personas negras, no dijeron: "mirad qué majas que son estas nuevas personas" o "qué bien que hemos descubierto la diversidad"; más bien fue algo así como: "¿qué hacemos con estas feas criaturas inferiores, exterminarlas o capturarlas para utilizarlas en nuestro beneficio?"

O sea, que seguramente la primera persona que llamó negro a un negro, no lo dijo con buenas intenciones. Y bien sabría que "negro" nunca fue un concepto bonito.

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1 comentarios :

Aimergein dijo...

Por cierto, los vikingar, cuando llegaron a las américas, llamaron a los inuit que encontraron allí "skraelingar", literalmente "feos". Los europeos en general siempre han tenido un ego del copón.

2 de mayo de 2014, 14:58
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