21 jul. 2014

¡Zas! En toda la boca

Mi hija es una niña de alta demanda. Hala, ya está, ya lo he dicho. No me gustan las etiquetas, pero a veces las cosas son las que son, aunque haya que callar o confesarlo bajito para no hacer daño. Y no es una cuestión de educación, es una cuestión de carácter. Porque a una le pueden educar, enseñar, dar ejemplo... pero por dentro, cada una es como es.



Veo un bebé tranquilo y pienso en Niobe de bebé. Me entra como una ternura-envidia, porque aunque pueda recordar puntualmente algún momento en el que estuvo contenta tumbada en un carrito o en los brazos de otra persona, el recuerdo global que tengo es mucho llanto, mucha teta y mucha exigencia. Pasar horas (sí, en plural lo digo) meciendo y tarareando para dormirla, pasar horas con la teta en su boca mamando o no (y no, no quería chupetes, ya lo intentamos), parar varias veces el coche en cada viaje para no matarnos todos al conducir con tanto grito, dejar de asistir al grupo de lactancia y dejar de salir de casa más que lo imprescindible por el mismo motivo. Para colmo, descerebrada de mí, se me ocurrió atender a todas sus necesidades. Me compré un fular y lo hacía todo con ella a cuestas: desde lavar los platos y cocinar (nivel fácil) hasta ir a buscar leña y poner la chimenea (nivel "esto ya es lo bastante pesado como para añadirle kilos a mi espalda"). La amamanté a demanda ¡4 años!, y bajando el ritmo hasta los 4. La metimos en nuestra cama, seguimos las tablas y rutinas del libro "dormir sin lágrimas" de Rosa Jové, seguimos los consejos de la web "dormir sin llorar", y nada funcionaba que no fuera dormir pegados a ella o con ella pegada a nosotros, fuera cual fuese la hora o lo que estábamos haciendo.

Y claro, el entorno opina. Que es mucha teta, que son muchos brazos, que la malacostumbramos, que la malcriamos, que se nos subirá a las barbas, que de mayor será un monstruo... ¡Consentida! ¡Malcriada! ¡Maleducada! ¡Antipática! ¡Estúpida! Y yo me decía y decía al mundo que yo le estaba dando lo que necesitaba cuando lo necesitaba, que eso no era malo, sino bueno, que la niña ya caminará cuando tenga que caminar, que ya dormirá sola cuando quiera independencia, que su habitación está ahí, esperándola para cuando esté preparada.

Entonces, por fin mi bebé de alta demanda se convirtió en una niña. Pero de alta demanda también. Y a los 5 años pide que la cojan en brazos a los 2 minutos de bajar del coche, y se planta en la calle y llora, que está muy cansada, que no puede... que no puede... y llora. Y a los 5 años duerme en una cama adosada a la nuestra, aunque me despierto con una lapa de 15 kg completamente adherida a mi cuerpo, con cada centímetro de piel, rodeándome con brazos y piernas, y te lo estoy contando a finales del mes de julio. Y a los 5 años se encuentra con gente y no quiere saber nada, y no responde ni a su nombre, y no dice adiós ni gracias, y se aferra a mi pierna y esconde la cabeza detrás de mí. Y yo no la obligo a dar besos si no quiere, ni que la toquen si la incomoda, y la defiendo de los adultos agobiantes; pero una y otra vez le pido por favor que diga al menos adiós, que se despida de la gente, que agradezca las cosas que le dan... pero como ya es una niña que sabe razonar, se escuda en que ella es tímida y que ella es así, y sigue con la cabeza metida en la arena.

Y en esos momentos siento el dedo acusador, los "te lo dije", los "yo tenía razón y tú no", los "¿ves cómo lo estás haciendo mal?" ¡Consentida! ¡Malcriada! ¡Meleducada! ¡Antipática! ¡Estúpida! A veces me da vergüenza salir con ella y relacionarnos con personas. Pero a veces me pregunto si me importa realmente a mí lo que mi hija diga o no diga a los demás, o es la opinión que los demás tengan de mí a través de ella lo que me preocupa. A lo mejor es realmente demasiado tímida para contestar, o hasta para mirar a los ojos a personas que no son las de cada día. A lo mejor no quiere despedirse de ellas porque no quiere que se vayan.

Sé que las personas que tienen no uno, sino varios hijos, que se jactan de que desde siempre han dormido en sus cunas sin molestar, de lo bien que les ha ido el Estivill y de lo rectos y bien enseñados que los tienen, son los que, aunque en silencio, más juzgan. Y recuerdo haber hablado del tema, y dicho que no saben de qué hablan, que no han visto a Niobe llorar, que a una niña como ella no la puedes dejar llorar, y la gente insiste en que no pasa nada porque un bebé llore, pero es iluso, y yo sí que creo que un bebé puede morir por llorar. Un bebé como ella puede aporrearse contra los barrotes, puede herniarse, puede hinchar sus venitas hasta reventar... no creo que ninguna madre, ni siquiera las defensoras del método, pudieran dejar llorar así a sus hijos, viéndoles al borde de la explosión más gore.

Así que, a pesar de los juicios y los dedos acusadores, pienso en cómo sería mi hija si no la estuviera criando de la forma en que lo hago. Probablemente entonces sí que estaría creando un monstruo. Puede que fuera recta y nunca protestara, puede que no fuera una llorona, que no  montara un drama por cada rasguño, porque habría aprendido a no ser atendida, puede que hiciera constantemente las cosas que a todo el mundo agrada que las niñas digan o hagan... pero miedo me daría el contenido envenenado de ese caldero a fuego lento, y más miedo me daría la explosión.

La de los findes tiene el nombre más corto, pringao.  www.cinemasquid.com


Un debate en el que todos hemos participado, o nos hemos planteado al menos: si tuviéramos la oportunidad de viajar en el tiempo y matar a un niño que de adulto será un tirano, terrorista o genocida o todo junto, para salvar miles de vidas, ¿sería lícito hacerlo? ¿O incluso a una mujer antes de gestar a un futuro enemigo, en plan Terminator? Más bien, como plantea la película de la que he extraído esta imagen, la mejor forma de que un niño no se convierta en un monstruo genocida y sin corazón, es siendo criado por una madre que conozca, respete y sea consecuente con las necesidades especiales de su hijo. No voy a decir qué película es, porque el spoiler ha sido muy bestia, y así, si la ves un día por casualidad, no pensarás en ello. Pero si ya la has visto, sabrás a lo que me refiero.

Mi hija tiene un carácter muy especial y muy intenso. Puede que yo también lo tuviera y muchos dramas que recuerdo del pasado tuvieran que ver con eso. No sé si se debe a cómo hemos vivido o si hemos nacido así. Pero de lo que quiero y debo convencerme, incluso cuando creo que no puedo más con ella, incluso cuando veo a esos niños educados y tranquilos y a sus madres incansables y perfectas, es que no es culpa mía, que nunca se tiene demasiado amor, y que de mayor, cuando aprenda a gestionar todas sus emociones, será una persona estupenda.

7 comentarios :

Erato dijo...

Te entiendo porque tengo un bebé de 8 meses, antes muy tranquilo todo hasta he de decir que me sentía aliviada de verlo lo tranquilo que era y cuando le decía las cosas me entendía, sin embargo, cambié de domicilio y debido al cambio me dije bueno vamos a dejarlo que se acople, lo he dejado dormir conmigo en la siesta y obvio en la noche, pero ahora llora porque no quiere que lo deje solo, aunque sé que es una etapa normal en la que pasan todos lo niños porque si es cierto que existe la etapa, a veces me siento la peor madre del mundo al dejarlo en su parquecito solo mientras limpio y ya no es que limpie, es que le pueda hacer la comida, o mi propia comida y por supuesto comer, porque no le gusta estar encerrado, le gusta gatear y pararse y caminar agarrado de la mesa y de lo que alcance, el problema es que se cae y me acaba ver y oír el golpe, pero bueno la verdad que si es cierto que él llora y no deja de hacerlo, claro ya llega el momento que de tanto sudar y el llanto queda mojadito pero aún así procuro dejarlo llorar hasta que termine, que entienda que hay momentos que no puede salirse con la suya y si estoy consciente que me hará alguna rabieta más adelante y espero poder aguantar sin dar mi brazo a torcer, pero es difícil, después de dejarlo llorar siempre le explíco las cosas pero duele verlos así, ni modo cosas de la maternidad y diré que yo fui muy complicada de pequeña así que si él llega a ser como yo la tendré algo difícil.

22 de julio de 2014, 1:42
Nebetawy

Gracias por tu comentario, Erato. Debo aclarar y disculpar mi tono irónico que a veces lleva a la confusión. Yo nunca he apoyado ni apoyaré el hecho de dejar llorar a un bebé. Y menos si necesita especialmente atención, ya sea porque es así, como es mi caso, ya sea porque esté atravesando una etapa o un cambio en su vida, como en el tuyo.
No creo que los bebés nos echen un pulso a los adultos, no creo que sea cuestión de ver quién aguanta más o quién da su brazo a torcer. Tampoco creo que un bebé de 8 meses vaya a comprender tus explicaciones después del llanto.
En fin, cada una elige su forma de hacer las cosas, y por experiencia sé que a veces los consejos culpabilizan y sobran. Pero ya que te has molestado en leer y comentar en mi blog debo al menos sugerir que cambies tu visión del asunto: tu bebé no te toma el pulso, simplemente te necesita.

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nosomres dijo...

Mi comentario de calidad: Los bebés son todos muy pesados.
Será una niña de alta demanda, pero Niobe es majísima. No te preocupes que ya tendrá tiempo en la vida para las frustraciones, para las convenciones, para quedar bien, para encajar. Y si no, lo peor que os puede salir es una artista chalada, cosa que tampoco está del todo mal. No tiene perfil de dictadora genocida.
Un beso, guapos!

22 de julio de 2014, 11:50
Nebetawy

Desde luego tiende más a ser la princesa del cuento, de supervillana tampoco la veo yo mucho. A veces pensamos que sería una actriz estupenda, lástima de timidez... en fin, tiempo al tiempo. Lo que está claro es que lo que sea, que lo decida ella misma.
Muchas gracias por tu apoyo constante. :-)

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María M. dijo...

Me he sentido más que identificada con tu post y me ha aliviado leer tu testimonio. Mi hija de bebé también fue muy intensa, y yo siempre estuve ahí, procurando satisfacer sus demandas: presencia, cariño, teta, brazos... incluso he optado por no escolarizar en infantil porque sabía que no era lo que mi hija necesitaba. De todo ello nunca me he arrepentido, lo volvería a hacer sin pensármelo. El problema viene cuando al crecer nos encontramos con una niña, como es mi caso, que no es muy sociable que se diga, es tímida, no saluda, no da las gracias... una a veces se siente hecha polvo, la gente no te va a comprender, siempre buscarán culpables a esa timidez y nuestro modo de crianza da esas magníficas excusas a los que no ven o no quieren ver nada más. Si el niño sale extrovertido, encantador con la gente, tapas muchas bocas pero si es al contrario... Por qué se es tan cruel con el tímido? no lo entiendo...

22 de julio de 2014, 12:23
Nebetawy

Pues me alegra mucho tu decisión, María. Nosotros sí que escolarizamos a Niobe en P3 y estoy muy arrepentida (por eso este año ya hemos decidido que no irá más). Lo que otros niños superan en un par de semanas como mucho, a ella le costó meses. Decían que ya se había "acostumbrado" y que se lo pasaba bien cuando yo no estaba, que lo del drama cuando me iba era una farsa. No sé yo, pero el carácter le cambió bastante, por la frustración acumulada por las diarias despedidas amargas y por el tiempo en el que tenía que hacer lo que le mandaban y punto.
Gracias por compartir tu experiencia. Siempre mola saber que no estamos solas.

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kitpu dijo...

Parece que hablaras de mis hijos. Muchas gracias por compartirlo

23 de julio de 2014, 11:23
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