22 jul. 2016

En culos y a lo loco II

¿Por qué II? Si te apetece, lee aquí En culos y a lo loco, primera versión de hace 6 años.

Conan cumple hoy dos meses. ¡¡¡¡Felicidades!!!!

Hace unas semanas, adelanté en Facebook que estábamos probando el método sin pañal, o dicho de otra forma, la higiene natural del bebé, o dicho de otra forma, la comunicación para la eliminación (maldita sea, ahora me viene a la cabeza la canción tiene nombres mil... a ver ahora cómo me la saco) y pasado un mes de aventuras aproximadamente, os voy a contar un poco.

Hoy en su cumplemes, como a modo de celebración, no solo ha hecho caca en el lavabo cuando se lo he sugerido, sino que cuando lo he levantado de ahí se ha retorcido y gruñido a modo de protesta, por lo que lo he vuelto a suspender sobre el lavabo, y ¡hala! ¡Otro petardito! Me ha avisado de que quería hacer más.

¿Y ya está? ¿Al niño le dices "caca" y lo aguantas suspendido sobre el váter, lavabo, orinal, bidé... y hace caca, y nunca más se caga encima, ni en el suelo, ni encima de ti, así de sencillo? Pues molaría, pero no. Durante estas semanas, cada día ha habido pasitos hacia delante y pasitos hacia atrás. Es como la primera vez que Niobe durmió toda la noche seguida, o cuando se durmió por primera vez sola. La inexperiencia nos hizo tirar cohetes y descorchar champanes, pero ahora ya sabemos que en lo que respecta a bebés en crecimiento, no existe lo de sentar precedentes. 

Al principio me puse a observar, como decían los artículos que había leído anteriormente. No se trata de entrenar, ni de enseñar, ni de que el bebé te avise. Se trata de que una tiene que estar atenta a los gestos, sonidos o cualquier pista que dé el bebé a la hora de hacer caca o pipí. Entonces, cuando ya los tienes claros, reaccionar rápidamente y ponerle en el orinal o el recipiente oportuno y decirle "pipi" o "caca" o hacer un sonido que relacione siempre con esa acción. Pues nada. Yo no sé cómo lo harán en las sociedades sin pañales, donde lo hacen así siempre y con todos los niños y niñas, ni cómo lo harán las madres modernas que lo hacen hoy en día, pero yo, lo que es un gesto claro... pues no lo he pillado aún, oiga. Lo mío es más bien comprobar. Como cuando llora un bebé y lo primero que se hace es ofrecer una teta, cuando gruñe le ofrezco un orinal. Porque a veces llora y a veces gruñe, y eso sí que suelo diferenciarlo. Aunque no siempre que gruñe tiene ganas de hacer nada, ni siempre que hace algo gruñe. Así que a veces tengo que pasar la fregona o lavar la funda del sofá el mejor de los casos, o lavarme yo en el peor. Claro que siempre pongo una toalla y un absorbente de los que van insertados en los pañales entre su culo y el sofá, o la hamaca o yo misma, pero el absorbente no siempre se queda en su sitio y la toalla a veces cala. Aunque casi siempre es culpa mía por ponerme a jugar hacer cosas superútiles e imprescindibles en lugar de estar atenta.

Así que a estas alturas no puedo afirmar que sea un éxito. Además, no siempre las cagadas son claramente cagadas. Lo que hace mucho son "pintaditas", como yo lo llamo. No es que haga un esfuerzo y cague y salga todo, sino que a veces y de forma totalmente inconsciente e involuntaria, le van saliendo gotitas y va pintando el mundo de marrón claro. Pero supongo que eso acabará cuando empiece a comer y cagar sólidos.

Lo que sí que es casi infalible es la cagada de madrugada. A eso de las 6 de la mañana se inquieta y gruñe. Entonces me levanto corriendo, le quito el pañal y le digo "caca"... ¡y caga! Al principio le ponía a él, pero luego me entraba pis a mí y me ponía a bailar y el bebé se despistaba y no sabía muy bien el objetivo del juego. Si meaba yo antes, él se cagaba en el cambiador antes de que yo terminara. Así que ahora nos sentamos juntos en el váter y cada uno hace lo suyo. ¿Friki? Sí, pero práctico. También es infalible el pipí después de la siesta. Bueno, siestas, que a estas edades son varias.

Y bueno, el balance hasta ahora es que lo de las señales, si es que las emite, todavía no las pillo, y que básicamente me guío por los horarios. Hay ciertas horas de cagada bombardera, y los pipís van siempre después de la siesta y a intervalos regulares dependiendo del momento del día. Lo que sí que puedo asegurar es que ya tiene claro qué es lo que tiene que hacer cuando lo suspendo sobre un orinal, lavabo o similar, porque aunque no le salga nada, el esfuerzo se nota que lo hace. Y cuando salimos, o tengo cosas que hacer y no puedo estar por él, o cuando me agobio, le pongo un pañal y listos.

Pero esto es a los dos meses. Así que para quien lo haya probado después de leer definiciones y blogs y se sienta una pringada porque no le sale igual de fácil y de bien, ánimo, que no eres la única. Para quien lo ha probado y le va estupendo, felicidades. ¡Qué suerte, oiga! ¿Algún consejillo? Yo por mi parte no me doy por vencida. Porque hace calor, porque prefiero pasar fregonas que poner lavadoras y porque en esta casa somos muy de ir en pelotas. Hasta aquí llega esta historia en estos dos meses, pero como mola como trabajo de investigación, seguiremos informando. Y ya mejoraremos con el tiempo. Si a los seis meses escribo que se baja los pantalones y coge un periódico, lo peto.



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