5 jun. 2018

Mi pelo

Hoy va de anécdota rara.

Resulta que al final de un día muy chulo en el que he ido a clase, después me he quedado un rato en el patio a charlar con unas compañeras y después he ido con un amigo a tomarnos unos nachos con cerveza y unas horas de charla filosófica, pongo mi culo en el tren, y como tengo un largo rato, he llevado el pelo suelto todo el día y se me ha enredado un montón, decido sacar mi peine y mi frus frus de agua (solo agua, para hidratar, no te pienses que llevaba nada apestoso o aceitoso o raro) y me peino.

El pelo afro, para quien no sienta familiaridad con él, es difícil de desenredar. No se cepilla de arriba a abajo hasta que se resuelve, sino que hay que ir pasando el peine poco a poco, a mechones, desde las puntas hasta la raíz. A veces, los enredos bestias hay que desenredarlos haciendo circulitos con las yemas de los dedos. Si este es muy fino, como en mi caso, y no se desenredan estos nudos, se convierten en rastas.



Era de noche. El tren iba casi vacío. Estaba yo sola en uno de esos espacios de 4 asientos. No había nadie a quien pudiera salpicar o dar codazos. De hecho, un par de grupos de 4 asientos más adelante había un chico joven maquillándose, que fue el que me hizo caer en la cuenta de peinarme. Y reitero, el tren iba casi vacío. Pero por las mañanas, con el tren más concurrido, no son pocas las personas que he visto peinarse y maquillarse. Que algunas tenemos trayectos largos y a todas nos viene bien dormir 10 minutos más.


A lo que iba. Ya había terminado de hacerme las dos trenzas que me suelo hacer cuando ya estoy desenredada y lista para irme a la cama. Cuando faltaban dos paradas para la mía una señora muy amable, muy elegante y muy educada, se me acerca y me dice:

—Hola. No he podido evitar observarte durante un buen rato y tengo que decirte que lo que estabas haciendo es una falta de respeto enorme.

Yo me quedo picueta y ojiplática, intentando hacer una lista mental de todas las cosas irrespetuosas que había hecho. No me costó mucho porque no suelo fumar, ni poner los pies en el asiento, ni poner música en el móvil, ni siquiera hablar por él, como hace mucha gente que aprovecha el viaje para cultivar sus amistades o ponerse al día de los cotilleos del vecindario a voces, y ya querrá una leer o algo. No se me ocurría forma alguna en la que le hubiera podido faltar el respeto a alguien, y no recuerdo si le pregunté de qué iba todo eso o como soy un libro abierto mi cara de "no lo pillo" lo dijo todo, pero continuó:

—Eso de pasarte media hora peinándote y deshaciéndote los enredos. Es una falta de respeto.

Y yo que seguía picueta y trataba de comprender en qué podía haber molestado a la señora contesté:

—Eh... he tirado los pelos a la basura —todavía con cierta incredulidad. De hecho, si de verdad llevaba tanto rato observándome e indignándose, debió haber visto cómo me levantaba en dos ocasiones para tirar las bolitas de pelo resultantes, primero de una mitad de mi cabeza y luego de la otra.

—Ya, bueno, pero aquí hay aire acondicionado, y los pelos sueltan partículas y las respiramos todos. Y te has pasado media hora quitándote los enredos. Eso lo tienes que hacer en tu casa.

Y se abrieron las puertas y se fue. La verdad es que esto pasó en apenas unos segundos, porque la señora educada fue muy valiente y vino a sermonearme justo cuando se tenía que bajar, para comerme el marrón y no tener tiempo de réplica.

Y claro, luego recapitulando me pareció que dio énfasis a lo de deshacerse los enredos. Porque mi pelo es enredado y complejo y eso ofende. Si en lugar de ser yo hubiera sido Rapunzel peinando y peinando y peinando su lacia y rubia melena, no hubiera habido ningún conflicto y hasta puede que le hubiera hecho un bonito comentario acerca del brillo solar de su pelo y habrían acabado cantando. Pero no es así. Mi pelo tiene nubes y nudos. Es horroroso. Debería plancharlo o quemarlo. Debería pedir perdón por existir por tener un pelo como este.

Entonces recordé esa polémica de la búsqueda en Google de "peinados no profesionales para trabajar", en la que prácticamente solo salían imágenes de mujeres afrodescendientes con pelo natural, y si hacías la búsqueda contraria las mujeres salen blancas y los cabellos lisos u ondulados.

The Guardian: Do Google's "unprofessional hair" results show it is racist?
Nótese que el tercer peinado de la primera parte es el mismo que el segundo de la segunda. Solo que el primero es afro y el segundo es liso y rubio. Qué chachi ser blanca y que nadie dude de tu profesionalidad o de tu civismo por tu pelo. Microrracismo lo llaman. Eso lo dirá alguien a quien no le abroncan por peinase.

En cuanto a la señora, me gustaría haber tenido la oportunidad de decirle que a eso se le llama optimizar el tiempo y que debería probarlo. Tal vez así no viviría tan pendiente de los demás y no estaría tan amargada.

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