5 may. 2019

Ni corte inglés ni corte inglesa. Mi día de la madre.

Mi hija tiene una habitación espaciosa, con un balcón que da la la calle y con un columpio en el centro. Cosas de la era de Ikea. Aun así hasta los 10 años no ha empezado a dormir en ella, y la usaba solo de trastero. Pero oye, le hemos dado el tiempo que ha necesitado  como con todo lo demás (aunque algún empujoncito ha habido, pero sin dramas).
Cuando yo era pequeña no podía ni imaginar tener un columpio en la habitación. Yo compartí habitación con mi madre hasta los 12 años. Dormía en una cama de muelles con el cabecero azul lleno de pegatinas de Heidi y Marco, al lado de la suya, hasta que me compró un mueble chulo de esos compactos, con una cama de verdad, con un somier de lamas de madera que fue como la revolución de los 80, y un escritorio que se abría y cerraba para ahorrar espacio, y me hizo un hueco a mí y a mi mueble nuevo en el cuarto de la lavadora, una habitación alargada y estrechica, pero solo para mí. Ahí vivía yo super feliz y agradecida, con una cortina verde que me separaba de la lavadora y la cesta de ropa sucia a la vez que de la ventana que daba al patio del ascensor.

Mi hija nos tiene la mayor parte del tiempo. Desde que nació, he trabajado a poquitos y a temporadas, para que nunca se sintiera sola. Y cuando terminó mi embarazo terminó también la primera y última gira como técnico de sonido de mi marido, para trabajar los fines de semana en algo que no es lo suyo y le empieza a quemar las pestañas. 10 años de jornada parcial concentrada en 3 días de tedio absoluto, y perdiendo poco a poco amistades y vida social. Porque resulta que los hombres también pueden renunciar si quieren, aunque no sean la imagen de la abnegación y el sacrificio en los anuncios. Aprendimos a vivir con lo justo pero creemos que tenemos lo más importante.
Cuando yo era pequeña adoraba a mi madre, pero tenía la sensación de que siempre estaba trabajando o demasiado cansada de trabajar para hacer cosas conmigo. Pocas opciones le quedan a una madre soltera que intenta sacarlo todo adelante.

Mi hija no va al colegio porque la estaba traumatizando. Si bien es cierto que ya conocía el homeschooling, quise probar el colegio a ver qué tal iba, pero en cuanto vi que no estaba funcionando no dudé en desescolarizarla.
Cuando yo era pequeña veía el colegio como una condena. Me levantaba muy temprano y cuando mi canguro venía a buscarme me pegaba una caminata hasta su casa para levantar luego a su hija y darnos el desayuno. Y luego nos pegábamos otra caminata hasta el cole. Y me quedaba a comer allí y lo odiaba. Y luego vino el BUP y que "las niñas listas tienen que ir a la universidad" y me veía toda la vida estudiando primero para trabajar después y la expectativa de esclavitud me llevó a una depresión que a los 17 casi me mata.

Vivo esforzándome para que mis hijes no sufran mis traumas y no les falten mis carencias. Y me quejo mucho. Porque me da la sensación de que no lo valora (hablo de la mayor porque es la única consciente de momento), ni lo agradece, ni le importa. Y a veces le meto broncas y le digo cosas muy feas, que por suerte a ella le entran por un oído y le salen por el otro porque ese es su trabajo de niña de 10 años, pero luego cuando me quedo sola soy yo la que se cabrea conmigo. Pues vaya, no soy una madre 100% El Corte Inglés.


Pero mi madre no se quejaba nunca. Al menos en voz alta, claro. Y a lo mejor es que las madres de antes eran así. Y no digo que esté bien, pero era otro tiempo y tal vez quien hizo esta campaña simplemente se estaba acordando de su madre. O tal vez lo hizo una mujer y hasta es madre, y para bien o para mal, es así como se siente. Mi madre me lo dio todo porque era lo que hacían las madres y padres: darnos una vida mejor que la suya. Me dio hasta su pisito recién terminado de pagar para que pudiéramos comprar la casa en la que vivimos, con la que siempre soñamos, en la que pensé que viviría ella también hasta que me tocara a mí cuidarla, en la que crecen mis hijos rodeados de verde. Mi madre me crió sola en los 70/80 y jamás le pidió ayuda ni al Estado ni al tipo del semen, ni sintió necesidad alguna de "encontrar el amor". Mi madre era más feminista que tú y que yo, aunque nunca se colgara esa medalla.

En realidad, es una campaña que si no hubiera sido por el revuelo y los memes de respuesta, me hubiera pasado totalmente desapercibida. Igual habría visto la imagen pero ni me habría parado a leer el texto. Y en caso de leerlo, ¿qué? Pues es una mierda, y ya está. Las posibilidades de que compre algo en dicho establecimiento en el día de la madre, habiendo visto o no el anuncio, son las mismas que las del resto del año: 0%. Lo que ha sido la risa es recibir por whatsapp una petición de firmas en change.org para que retiren el anuncio. ¿En serio estáis pidiendo que se retire un anuncio de una campaña concreta que se va a retirar mañana porque mañana se acaba el día en cuestión? Qué manera de gastar energía a lo tonto, oiga. De verdad, se nos está yendo un poco la pinza.

Y que no digo que el anuncio no sea machista, solo que igual no es para tanto el escándalo. Es un anuncio machista más de tantos. Porque como dije antes, esa imagen de las madres sacrificadas y comprometidas está en todas partes, y luego se le cae la baba a todo el mundo cuando un padre portea o cambia un pañal. Y los escándalos como este pueden hacer que el odio de quien no piensa como nosotras crezca: que si estamos histéricas, que si estamos super sensibles, que si tenemos la regla, que si "feminazis".

Entre tantas personas, asociaciones feministas, etc., Facua también ha denunciado el anuncio de El Corte Inglés por machista. Dice en su web:
En su denuncia, FACUA señala la existencia de un mensaje implícito machista que atenta "contra la igualdad de género en un ámbito tan sensible como las relaciones familiares" el artículo 3 de la Ley 34/1988, de 11 de noviembre, General de Publicidad contempla que "es ilícita:
a) La publicidad que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los valores y derechos reconocidos en la Constitución
".
"Se entenderán incluidos" en estos casos, añade la ley,"los anuncios que presenten a las mujeres de forma vejatoria o discriminatoria, bien utilizando particular y directamente su cuerpo o partes del mismo como mero objeto desvinculado del producto que se presente promocionar, bien su imagen asociada a comportamientos estereotipados que vulneren los fundamentos de nuestro ordenamiento coadyuvando a generar violencia a que se refiere la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género". 
Y yo que lo leo y mi mente se vuelve a ir al anuncio de Cola-Cao, que ya fue denunciado por racista en 2017 y, no solo no retiraron la campaña, sino que lo he vuelto a ver precisamente esta semana, (no es el mismo anuncio, pero usa la misma imagen que se criticó: una cabeza flotante de un señor negro con pelo afro saliendo de un vaso). Aquí también se utiliza una parte del cuerpo como mero objeto y se desvincula del producto publicitado en plan: Espumosito como el pelo afro del negro simpático que sonríe y el diente le hace "cling". Y ahí también estábamos exagerando, también teníamos la piel muy fina, y solo era un anuncio. Y no cuenta que Cola-Cao lleve dando por saco desde los 70 con el negrito del África tropical de las narices y que estemos un poco quemadas ya. Ahí no se aplica la misma ley, ni hay tanta gente indignándose, ni por supuesto Facua ni ninguna organización similar dio la cara por la comunidad negra amargada.

Así que a estas alturas me pregunto si en el anuncio de Cola-Cao saliera la cabeza de una mujer negra en lugar de un hombre, nos estaríamos rigiendo por los mismos baremos que con la señora blanca y bien vestida de El Corte Inglés, si las feministas estarían igual de cabreadas o seguirían siendo "cosas de negros". Y esto me cabrea bastante más que si el Corte Inglés dice que las madres no se quejan, porque para muestra un botón: yo me quejo todo el rato.

Pero yo qué sé, estaré yo también sensible y cabreada, porque no tengo la regla pero tengo diarrea y me encuentro fatal, y aunque haya soportado el dolor de una cesárea y el dolor de un parto natural, cuando tengo diarrea siento en cada retortijón que voy a morir, y pienso en dejar a mi camada sola y me entra la llorera, y al infierno con quien me diga que de cagalera no se muere nadie. Y que el día de la madre sigue siendo después de 5 años un día que aborrezco, porque la gente me felicita y me envía mensajes chorras de esos con flores y corazones y yo me cabreo porque ya no tengo madre y se me olvida que la madre soy yo.

Y lo único que me faltaba es El Corte Inglés, su campaña de mierda y toda la jartá de hostias que vino luego.

P.D. Que ahora caigo que 10 años de cachorra mayor son ya 10 añazos de blog, quejándome y despotricando sobre todo de cosas relevantes a ser mujer y ser madre, y que si quieres, después de hacer el hater me puedes felicitar o algo.




2 comentarios :

Devritime dijo...

Me encanta tres mil, tu, tu blog, tus quejas y ti cruda realidad. Felicidades por tu bloganiversario y ti maternidad

5 de mayo de 2019, 13:06
Nebetawy

Gracias! Tengo que dejar de picar olivas rellenas de jalapeño cada vez que voy a la cocina. Maldito invento delicioso y adictivo, oiga.

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