A lo que vamos

Desde que me quedé embarazada sin planearlo, he tenido que aprender a marchas forzadas todo lo relacionado con el embarazo, el parto y lo más importante, los bebés. Sí, parece tontería, pero resulta que después del embarazo vienen los bebés.

Cuando estaba embarazada lo viví con mucha ilusión, me suscribía a todas las revistas gratuitas que se anunciaban en el consultorio de la matrona y me di de alta en páginas web en las que me explicaban semana a semana qué era lo que me estaba pasando (del tipo: "en esta primera etapa vas a tener muchas náuseas" o "en esta segunda etapa vas a estar muy contenta porque en la ecografía tu bebé empieza a parecer persona y no legumbre" o "en esta tercera etapa te vas a levantar a mear 5 veces por noche"... ¡como si no lo supiera ya!); pero en fin, que hacía ilusión enterarse de todo.

Como me dieron la baja por "trabajo con posibles riesgos para el embarazo" o algo parecido, a partir del 4º mes podría decirse que vivía única y exclusivamente para mi embarazo. Y mi fecha de parto era en abril, y yo a partir de abril ya iba haciendo planes y aceptando compromisos, en plan: " no hay problema, para entonces ya no estaré embarazada"

Así que nada más parir me encontré de bruces con la realidad: "Vale, ya no estoy embarazada, pero es que ahora tengo un bebé" Esa fue mi primera hostia.

Y a partir de ese momento todo ha sido un aprendizaje diario en el que a pesar de recopilar toda la información necesaria, siempre hay cosas que sólo acaban saliendo bien tras aplicar la ley de ensayo y error. Todas esas experiencias, ya sean las bien aplicadas y con un rápido final feliz a partir de una buena fuente de información, o ya sean las aprendidas después de pegársela unas cuantas veces, son las que quisiera compartir con otras madres novatas y hechas un lío como yo.



¡Por nosotras! ... y por nuestros bebés.